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June 2nd at 10:26pm

Video Debate. ¿Cuándo Acabará la Pandemia?

Hola humano,

 

Bienvenido a un video-debate de MarginalMedia

 

¿Cuándo va a terminar esta pandemia? Esa es la pregunta a debatir

 

Respuesta rápida y sencillita. No se sabe. La mayoría queremos que sea pronto, parece que no va a ser así. Otras pandemias de la magnitud que ya estamos experimentando han tardado tiempo, un par de años al menos… Para mi, casi es más importante enfocarse en cómo vamos a acabar la pandemia, que cuándo. Porque ese cómo puede tener más repercusiones sociales negativas que si la pandemia acaba unos meses antes o después. Repercusiones y tensiones negativas que ya estamos viviendo aunque la pandemia pudiese ser que no esté mas que empezando.

 

Me explico.

Las pandemias suelen tener dos finales: el final médico, que ocurre cuando las tasas de incidencia y mortalidad caen en picado, y el final social, cuando el miedo a la enfermedad disminuye.

 

La mayoría de vosotros, cuando preguntáis: ¿Cuándo terminará esto?, estáis preguntando sobre el final social. Cuando podremos despreocuparnos, cuando podremos volver a nuestra vida normal. Porque en el momento que te digan que puedes, ya no es epidemia, es una enfermedad.

 

El final médico, es, o debería ser difícil de manipular, porque son estadísticas: número de infectados, número de muertos, y números de recuperados; pero el final social es muy fácil manipular porque se basa en la percepción de la enfermedad, y esa percepción la construyen los medios de comunicación, los gobernantes, los expertos, lo que te cuentan los amigos, y tu propia mente… Y bueno, dado los tiempos que corren y la guerra de desinformación que se ha desatado en los últimos meses también las noticias falsas.

 

El miedo puede constituir una epidemia en sí. Tal como un virus se propaga de manera insidiosa, de persona a persona, o en el aire, a través de los nuevos medios de comunicación y los viejos, más rápido de lo que podemos contenerlo… El miedo, incluso induce muchos de los mismos síntomas que un virus: sudoración, palpitaciones, náuseas, escalofríos y, a veces, un deseo casi abrumador de acurrucarse debajo de una manta en una habitación oscura y permanecer allí. Una vez que el miedo te ha infectado, es difícil deshacerse de él, pero es extremadamente fácil transmitirlo a los demás.

 

El miedo puede crear una epidemia social donde no existe una epidemia médica. Susan Murray, doctora del Real Colegio de Cirujanos de Dublín (Royal College of Surgeons de Dublín) cuenta un caso que vivió trabajando en un hospital rural de Irlanda en 2014.

 

En los meses anteriores, más de 11,000 personas en África occidental habían muerto de ébola. La epidemia parecía estar disminuyendo, y en Irlanda no se había producido ni un solo caso, pero el temor público, cuenta ella, era palpable. En las calles se marginaba a la gente de color. En el hospital se advirtió a los trabajadores que se prepararan para lo peor. Estaban aterrorizados y preocupados por la falta de equipo de protección. Un día llegó un joven a la sala de emergencias en muy mal estado. Era un nativo de un país con pacientes con ébola. Nadie quería acercarse a él; las enfermeras se escondieron y los médicos amenazaron con abandonar el hospital.

 

La doctora Murray le trató, tenía cáncer. Ya avanzado. Ella no pudo ofrecerle mas que un cuidado reconfortante. El resto del personal del hospital no quisieron saber nada del paciente hasta que unos días después, las pruebas confirmaron que el hombre no tenía Ébola, sólo cáncer. En ese momento, médicos y enfermeros relajaron el hombre murió una hora después. Tres días después, la Organización Mundial de la Salud declaró que la epidemia de ébola había terminado.

 

El miedo y la ignorancia también pueden ser una epidemia que es necesario combatir porque puede causar tanto daño como una epidemia médica, especialmente si se mezcla con cuestiones de razas, religiones u otros aspectos culturales

 

La falta de miedo por otro lado, o al menos la falta de precaución razonable, el empeñarse en crear una burbuja que ignore totalmente la información médica decidiendo crear un “final social”, puede alargar la pandemia de la enfermedad y en el proceso costarte la vida a ti o algunos de tus seres queridos.

 

La palabra ‘pandemia” ya lo dice, incluye ambos finales: “Pan” en griego significa “todos” y “demia” “demos” significa pueblo. “Pandemia” significa “reunión de todo un pueblo”,o  “que afecta a todo un pueblo”; lo entendemos como un agente infeccioso que afecta a gran parte de la población. Pero igual puede extrapolarse al miedo, o a la ignorancia, o al engaño… aquello que se propaga entre la población. Una pandemia puede tener dos finales: el final médico y el final social.

 

Volviendo a la pregunta: ¿Cuándo va a terminar esta pandemia, entonces? Bueno, ¿Cuál de los dos finales vamos a escoger?

Por eso digo que me parece más importante el “cómo”. Porque ¿cómo vamos a combinar ambos finales? Para mi que ambos finales han de ir de la mano. Si uno de los finales intenta imponerse al otro se produce la fractura social que ya se está produciendo en algunos países.

 

Lo que estamos viendo en los Estados Unidos de América y algún otro país es un intento de terminar con la epidemia socialmente antes de que termine médicamente. Las personas pueden cansarse tanto de las restricciones que declaren que la pandemia terminó, incluso cuando el virus continúa ardiendo en la población y antes de encontrar una vacuna o un tratamiento efectivo.

 

Con el ritmo de vida que estamos acostumbrados a llevar el problema psicológico social de agotamiento y frustración, ya está aflorando. Gente que dice: “Esto es suficiente. Merezco poder volver a mi vida normal " y se comporta de una manera que puede ponerle en peligro a ellos y a los demás. Gobernantes que incitan a la población a ignorar los consejos médicos y quieren adelantar el final social de la epidemia están empujando a sus sociedades al desastre

 

Por otro lado el final médico no puede ser quedarse en casa hasta que haya cero muertes y cero infecciones, porque claramente no hay sociedad que pueda aguantar eso. Al final el debate que queda es el de: ¿quién decide cuándo acaba esta pandemia? ¿Quién puede reclamar el fin? Y quién reclama una cosa u otra ¿contra qué está reclamando?

 

El final médico y el final social, han de ir de la mano, han de ser negociados. Y en ese debate hemos de participar todos: en las restricciones y en los pasos adelantes; juntos a las duras y juntos a las maduras.

 

No tiene sentido que haya gobernantes que se enfrenten a sus expertos sanitarios y boicoteen las recomendaciones porque estas no cuadren dentro de sus intereses políticos y partidarios. Esto primero es una enfermedad contagiosa que puede ser mortal, se trasmite por contacto humano, y está afectando a todo el planeta, una pandemia. Las medidas de distanciamiento social son necesarias. No va a haber final alguno, ni médico y difícilmente social, viviendo de espaldas a la realidad. Y según las cifras de infectados y muertos vayan controlándose entonces podemos ir consensuando el final social de la epidemia. Lo que están haciendo la mayor parte de los países.

 

En Australia, donde yo resido, los gobernantes vienen haciéndolo relativamente bien. A pesar de un par de errores graves de los que supieron aprender; tomaron medidas duras de inmediato. Siguieron los consejos médicos y no les tembló el pulso . En este país de 25 millones se han dado cerca de 7000 infectados, de los cuales quedan ahora mismo 651; los muertos aún no llegaron a 100 y la famosa curva logró aplanarse al mes de despegar. Ahora ya van abriéndose colegios y hay un plan claro de recuperación de la normalidad. Se sabe que en ese proceso habrá pasos en falso y pasos atrás. Restricciones que se levantan y que puede tengan que volver a implementarse. Se sabe de la capacidad de los servicios sanitarios y ahora se está más preparado que hace tres meses. Las infecciones pueden volver a aumentar aquí o allá; pero son riesgos, más o menos controlados, de una enfermedad. Vivir con la enfermedad significa el saber que los medios que tienes para tratarla te dan una garantía seria de poder combatir los casos que aparezcan con relativo éxito; no el ignorarla. No simplemente el decir aquí no va a pasar nada porque tenemos buen tiempo, o mejores genes, o porque se lo digo yo, créanme ustedes. Desde esa postura es difícil crear un “final social consensuado de la epidemia”, desde esa postura solo se consigue subvertir el final medico. 

 

En el caso de Australia y otros muchos países el final médico se posterga diluyéndose en el tiempo para permitir un final social que todos necesitamos otear en el horizonte. Ambos finales de la mano. Avanzando con cautela, sin prisa pero sin pausa. Confiados cuando arriesgamos pero sin perder de vista que en cualquier momento la epidemia puede resurgir y habrá que dar marcha atrás.

 

Bueno, al menos así lo percibo yo. ¿Cómo lo ves tú? Comenta, debat

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Categoría: Actualidad
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