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December 14th at 8:05pm

USA y La Traición a los kurdos

Hola humano,

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

Erase una vez un presidente de los Estados Unidos de América, que amenazado por un juicio político y a un año vista de unas elecciones presidenciales decidió recuperar el apoyo de sus seguidores intentando cumplir alguna de las promesas que le habían llevado hasta la presidencia.

Una de esas promesas había sido retirar las tropas estadounidenses del Medio Oriente. Como éste era un presidente que gobernaba a base de tuits, escribió: "… Ya es hora de que salgamos de estas ridículas guerras interminables". Inmediatamente retiró mil soldados estadounidenses estacionados en el Norte de Siria y tras la tormenta que aquello desató volvió a escribir otro tuit ocho días después que decía: "Espero que a todos les vaya genial, ¡Nosotros estamos a 7,000 millas de distancia!".

Este vídeo puede ser el relato de lo que ocurrió en esa semana entre los dos tuits del presidente, o el relato de las consecuencias de ir ejerciendo de Gran Hermano y después renunciar a ello, o un esbozo del Medio Oriente hoy. Para mi, la historia que resalta es la de una traición que se repite. Otra puñalada trapera al pueblo kurdo.

 

USA y La Traición a los Kurdos

Los kurdos son la minoría étnica más grande del Oriente Próximo que no se encuentra establecida en alguna forma de Estado nación. Al no tener su propio país no existe un censo riguroso de cuanto kurdos hay, pero se calcula que entre 55 y 60 millones de personas repartidas por Turquía (un 45% de ellos aproximadamente), Irán e Irak, (con 25% cada uno de estos países) y el 5 % restante en Siria. Sin olvidar que existe una importante diáspora kurda, con comunidades significativas establecidas en países como Alemania, Reino Unido y Suecia.

Los áreas donde se asientan los kurdos en la Anatolia es la región del Kurdistán, reconocida como tal desde tiempos del Imperio Otomano, con asentamientos kurdos que se remontan hasta la prehistoria, como son los casos de los asentamientos urbanos de Piranshahr y Erbil de 8000 y 6000 años de antigüedad respectivamente.

Los kurdos anhelan tener su propio país. Lo más cerca que estuvieron de ello fue al final de la primera guerra Mundial cuando tras el colapso del imperio otomano, el Tratado de Sévres estipuló la partición de Anatolia para crear un Kurdistan independiente; pero nacionalistas turcos tomaron el control de La Anatolia y aquel tratado nunca se aplicó.

Desde entonces, los kurdos han vagado por los cuatro países que se reparten su territorio, perdidos entre divisiones internas, y usados como peones de un tablero de ajedrez por quienes juegan la estratégica partida que siempre se mantiene en esta parte del mundo.

Así que cuando llega alguien como Donald Trump, con su "gran sabiduría sin igual" (como él mismo autoproclama en otro tuit) y pega un puñetazo en el tablero de ajedrez, los primeros sacrificados que saltan por los aires, son sus peones kurdos, los que combatieron a los terroristas del califato islámico cuerpo a cuerpo y le ayudaron a esa victoria que tan gustosamente se apunta.

Si los datos que encuentro no me fallan, unos 11,000 combatientes kurdos perdieron la vida en la lucha por aplastar el "califato" del estado islámico, cinco estadounidenses también perecieron. Aquello fue un logro del servicio de inteligencia de la superpotencia norteamericana y de su aviación y de los kurdos, que hicieron el trabajo sucio.

Inteligencia que ahora Trump desdeña al tomar una decisión que tanto la oposición (los demócratas) como su propio partido (el republicano) no aprueban. Pero la carrera electoral ha comenzado y él no olvida lo que le llevó hasta el puesto de presidente que ahora ocupa, aquello de "enfrentarse a las élites de Washington".

El día anterior a que Trump tuitease aquello de "salir de las guerras ridículas interminables", el pasado 7 de octubre, Trump había llamado al presidente turco Recep Tayyip Erdogán, comunicándole su intención de retirar los soldados estadounidenses y respaldando una invasión turca del norte de Siria.

Erdogán, que no está menos necesitado que Trump de golpes de efecto para mejorar su imagen, no perdió tiempo ni en desenvolver el caramelo antes de metérselo en la boca. Dos días después del tuit del presidente, aviones de guerra turcos estaban bombardeando posiciones kurdas en el noreste de siria y al siguiente día comenzó la invasión del norte de Siria por tierra.

Los kurdos, entrenados y armados por los Estados Unidos, sus aliados hasta ese momento, sin la protección aérea norteamericana no pudieron hacer mucho ante la abrumadora superioridad turca; tuvieron que correr en busca de nuevos aliados para que el ejército de Erdogan no les pasase por encima.

Se reunieron en un una base rusa con emisarios de Moscú y Damasco. Los kurdos pidieron al presidente sirio Bachar Al Asad, hasta este momento su enemigo, que desplegara sus tropas para repeler la agresión turca. El principal comandante de las fuerzas kurdas Mallum Abdî declaró: "Si tenemos que elegir entre el compromiso y el genocidio, elegimos la vida de nuestra gente". Cuatro días después de la ofensiva, los kurdos anunciaron su acuerdo con el régimen de Al Asad, la televisión pública siria mostró imágenes de celebraciones en las ciudades del norte del país, las tropas sirias recuperaron cuarteles que no habían pisado en años, y el dictador sirio se encontró con más terreno recuperado en un sólo día que en todos los años de guerra juntos. Y sin disparar un solo tiro.

Otro al que también lo tocó la lotería sin haber comprado un boleto, fue Putin. Ahora, además del líder sirio, tiene a los kurdos como aliados. Y a la larga puede que hasta a los turcos si estos comienzan a ser sancionados por distintas potencias, los países europeos como Alemania dejen de venderles armas y Turquía sigue alejándose del a OTAN.

Hasta los terroristas el estado islámico están celebrando el puñetazo de Trump en el tablero de ajedrez. Eran los kurdos quienes los capturaron, los encerraron en campos de internamiento y ejercían de guardianes. Ahora los kurdos han tenido que abandonar muchos de esos campos al necesitar reagrupar sus tropas ante la acometida turca. Los yihadistas de ISIS vuelven a verse por las ciudades del sudeste sirio y lo celebran subiendo esos vídeos a YouTube que yo no te puedo mostrar por aquello de la censura monetaria impuesta por esta plataforma.

Antes de los tuits de Trump se había establecido un balance en la región. Si no fuese porque Trump tiene su proceso de impeachment en marcha y la elección el próximo año no hubiese retirado ese puñado de tropas que mantenían ese balance. Si Ergodán, el presidente turco, no tuviese una crisis económica y de desempleo en su país, no hubiese perdido las elecciones municipales este mismo año, y no tuviese ya un rival directo en la figura del alcalde de Estambul para la presidencia, pues seguramente tampoco hubiese decidido dar otro puñetazo de patriotismo invadiendo Siria. Los kurdos no hubiesen tenido que correr de nuevo de lado a lado en busca de alianzas para sobrevivir. Rusia y Siria, los países más siniestros de esta partida en cuanto a despotismo y violaciones de derechos humanos no hubiesen salido ganando… pero sobre todo, sobre todo, los Estados Unidos de América no habrían perdido la confianza de buena parte del mundo.

Lo más costoso para ellos va a ser las consecuencias de esta creciente desconfianza. Una vez más, la brusquedad de la decisión de Trump tomó a todos por sorpresa, las tropas británicas aliadas se despertaron y descubrieron que sus hermanos de armas estadounidenses estaban empacando, los kurdos debieron recordar 1991, cuando George Bush derrotó al dictador Saddam Hussein en Kuwait e incitó a los kurdos a levantarse contra él, pero luego los abandonó a su suerte y su levantamiento fue despóticamente aplastado por el dictador que Estados Unidos dejó entonces escapar.

Estados Unidos ha traicionado a sus amigos y hecho más fuerte a sus enemigos. Y cuando esta desconfianza trascienda los asuntos militares y vaya extendiéndose más allá, más y más de sus aliados van a estar menos interesados ​​en llegar a acuerdos comerciales a largo plazo con el gigante americano. Van a dudar en unirse para contrarrestar el espionaje industrial chino o el incumplimiento de las normas que perjudican a Estados Unidos. Los Estados Unidos de América van a tener que trabajar más duro y gastar más para salir adelante en temas que son vitales para la prosperidad de su pueblo y su forma de vida y que hasta ahora podían disfrutar por la simple posición privilegiada que la confianza de sus aliados le otorgaba.

Nada vale tanto como ganarse la confianza de otros. Y eso es lo que el presidente se está cargando a golpe de tuits.

Los kurdos se estarán acordando ahora de un dicho popular de su cultura que dice:

"Los kurdos no tienen más amigos que las montañas"

Mientras que el resto de nosotros estaría bien que nunca olvidásemos lo que hace ya tiempo dijo el ex-secretario de Estado Henry Kissinger:

"Estados Unidos no tiene amigos o enemigos permanentes, sólo intereses"

Hasta la próxima,

La Paz.

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Categoría: Actualidad
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