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October 13th at 7:00am

Se Olvidaron de Providencia y Santa Catalina

Hola humano,

 

Bienvenido a un corto documental de MarginalMedia de la serie ‘Los Lugares Más Horribles del Mundo’.

 

El Caribe, con su clima tropical y sus idílicas playas. ¿Qué puede haber de horrible en nuestras islas doradas? ¿Una dictadura que te amargue la vida? ¿Un terremoto que provoque más de 300.000 muertos? ¿Un huracán de categoría 5 que te de un buen meneo? Recordando que estamos a mitad de la temporada de huracanes de este año, hoy nos quedamos con esta última opción: la devastación que puede provocar un huracán.

 

La temporada de huracanes en el Atlántico del año pasado fue una temporada hiperactiva que presentó la formación de ciclones tropicales a un ritmo récord, siendo la temporada más activa de la historia desde que comenzaron los registros. El mayor de estos ciclones tropicales o huracanes, fue el huracán Iota de categoría 4, es decir, con vientos de entre 210 y 250 kms por hora de velocidad.

 

Pero a su paso por las islas colombianas de Providencia y Santa Catalina, el huracán llego a alcanzar la categoría 5, o sea, vientos por encima de 250 kms por hora de velocidad. Así que éste va a ser el lugar que escogemos para nuestro vídeo. Les contamos cómo estas islas fueron afectadas por el huracán hace casi un año y lo que está ocurriendo en ellas hoy.

 

Cuando uno mira las islas de Providencia y Santa Catalina en el mapa sorprende que estas sean colombianas. Hay al menos 5 países centroamericanos más cerca de ellas que lo están de Colombia. Razones históricas en las que no nos vamos a meter. Supongo que son los 775 kilómetros que las separan de la Colombia continental lo que impidió que los cerca de 6 mil habitantes que habitan estas islas fuesen evacuados cuando se acercaba el huracán Iota. Porque con las predicciones existentes en la actualidad los huracanes se ven llegar y se sabe por dónde van a pasar. Providencia y Santa Catalina acababan de ser golpeadas por el huracán Eta, de categoría 4, dos semanas antes de que les golpease Iota. El gobierno colombiano evacuó a tiempo a sus infantes de marina repartidos por diferentes cayos del Caribe aún más lejanos del continente que lo están las islas de Providencia y Santa Catalina, pero los habitantes de estas islas quedaron abandonados a su suerte. Considerando que lo que les venía encima era un huracán de categoría 5, nunca antes experimentado en territorio colombiano, estos isleños podían haber sido evacuados al menos hasta la capital del departamento, (la isla de San Andrés, 90 kilómetros al sur, que sufriría bastante menos los efectos del huracán), pero no.

 

El caso es que cuando el pasado 6 de noviembre el huracán Iota se acercaba a Providencia y Santa Catalina, las comunicaciones se cortaron y de lo que pasó en las islas durante las próximas 20 horas sólo se enteraron sus residentes. 

 

Inmediatamente tras el paso del huracán la Armada Nacional se presentó a evaluar los daños. Junto a ellos iba el presidente de la nación, Ivan Duque, que en una primera impresión estimó en un 98% o 99% el destrozo de la infraestructura de las islas. El único hospital, los centros educativos, las casas, todo había sufrido serios daños. Sólo 10 casas quedaron intactas

 

Como corresponde hacer al presidente de un país, Ivan Duque se presentó de inmediato en el lugar de la tragedia para mostrar la solidaridad y el apoyo necesarios. Esto es lo que declaraba el presidente desde Providencia dos días después del paso del huracán 

 

Al día siguiente, 19 de noviembre, en una declaración más formal, ya con el grueso de los medios de comunicación recién aterrizados el presidente volvía a hacer referencia a esos 100 días. Más sobre este vídeo de la Presidencia de la República al final. Ahora no nos detenemos con la narración.

 

Con la misma rapidez que el huracán Iota destrozó los hogares de los isleños el presidente dejó encarrilado su plan de acción, que es lo que todo el mundo espera y necesita para seguir adelante con sus vidas tras una tragedia. En los siguientes días, para muchos colombianos, las islas de Providencia y Santa Catalina desaparecieron de sus vidas con la misma rapidez que las imágenes de la televisión se las habían traído hasta el salón de sus casas. Pasó el huracán, pasó el presidente, pasaron los medios de comunicación, pasó la noticia, y lo único que no pasó fue la destrucción para quienes la sufrieron. Ni ese número mágico de 100 días como el momento que volverían a tener un techo sobre sus cabezas. Los isleños acomodados en carpas (tiendas de campaña) comenzaron a contar los días.

 

Como pronto  se vio que eso de reemplazar las carpas por hogares en 100 días iba a ser tan milagroso como que cayese maná del cielo; fue el gobierno quien se apresuró a clarificar a través de su portal gubernamental que los 100 días no empezaban a contar desde aquel 16 de noviembre cuando ocurrió la tragedia sino desde el 1 de enero de este año.

 

Así aparecía anunciado a mediados de diciembre en la página de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Entre los ‘compromisos adquiridos’ que anunciaba esta publicación nos quedamos con el más importante para los vecinos, el de sus casas: “Al 10 de abril del 2021 se deben tener construidas y reparadas alrededor de 1.266 viviendas con servicios públicos; energía, agua potable y telecomunicaciones.” 

 

Bueno, pues llegamos a junio de este año y los medios de comunicación vuelven a acordase de Providencia y Santa Catalina por eso de que es noticia el inicio de la nueva temporada de huracanes y se recuerdan las últimas tragedias.

 

El interés de los medios coincide con una publicación de La Contraloría General de la República, que insta a las autoridades competentes  a cumplir con las metas propuestas para  la reconstrucción del archipiélago.

 

La Contraloría recuerda que en las islas de Providencia y Santa Catalina, se planteaban construir 1.134 casas y reparar 877.

 

El seguimiento de la Contraloría evidenciaba que a principio de junio se había terminado la construcción de 2 viviendas (que los vecinos informaban aún no se habían entregado a nadie); se estaban realizando 129 demoliciones,  había material en Providencia para la construcción de 60 estructuras, y la Contraloría informa de otros datos sobre diseños, excavaciones y labores varias. 2 casas construidas de 1.134 por construir, a una semana de cumplirse los 7 meses

En el caso de las 877 viviendas por reparar las obras iban un poco mejor: 400 viviendas ya disfrutaban de reparaciones integrales y 146 todavía estaban en ejecución. La mitad del trabajo hecho, cuando el gobierno había anunciado que el 30 de abril se planteaba la entrega del 100% de las viviendas reparadas.

¿Por qué tan lento? ¿Por qué solo dos viviendas construidas en 7 meses?

La Gerencia para la Reconstrucción del Archipiélago habla de dificultades logísticas: la pequeña capacidad del puerto de Providencia, el que sólo había una grúa en Providencia, ahora ya hay dos, y problemas con los tamaños de los predios o lotes,  que en algunos casos tienen proporciones inferiores a los modelos de casas definidas. 

¿Le han preguntado a los residentes el modelo de casa que quieren? Porque a lo mejor se conforman con una casa más pequeñita que les quepa en su lote con tal de tener un hogar en lugar de enfrentar otra temporada de huracanes bajo una carpa.

Vamos a escuchar a una residente de Santa Catalina.  Ella es Amparo Pontón, periodista local, y así describía sus condiciones de vida 7 meses después de la tragedia.

¿Tiene razón Amparo o no la tiene? ¿Ha respondido Colombia a los habitantes de Providencia y Santa Catalina?

Volvemos a ver, ahora con más detenimiento, el vídeo de la declaración oficial del presidente de la Republica,  dos días después de la tragedia desde la isla de Providencia. Comienza así:

Ya lo escuchan, lo primero que el presidente resalta es lo pronto que él ha llegado y lo mucho que ya se lleva hecho. En dos días el lugar no es “ni la sombra” de lo que era. En el segundo minuto el presidente pasa a reconocer (o promocionar) al alcalde de Providencia porque a pesar del espectacular destrozo que causó el huracán sólo hubo dos muertos. Y eso lo atribuye el presidente a un ejercicio preparatorio de simulacro que se llevo a cabo unos días antes. Para Amparo la escasez de muertos se atribuye al conocimiento de los isleños, el pueblo raizal. Escuchen. 

En su presentación el presidente sigue reconociendo los servicios de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, la fuerza publica, la armada, el gobierno nacional… Saluda a almirantes, generales, policía nacional, bomberos, Cruz Roja… Les agradece por todo lo que ya se lleva hecho y limpiado en Providencia.

Llegado el minuto 4 Ivan Duque dice que todo lo expuesto no es mas que un preámbulo para anunciar lo que viene. Y anuncia el equipo para la reconstrucción de Providencia y Santa Catalina que el presidente acaba de designar y que incluye gerentes, enlaces, comandantes, almirantes, y generales de cada fuerza armada. Luego viene lo de los 100 días que ustedes ya escucharon, el presidente dice que él va estar informado a diario. En el minuto 7 viene una referencia a la escultura de Santa Catalina que se mantuvo en pie y a la fe del pueblo colombiano. Duque va cerrando su discurso asegurando la capacidad del equipo para proveer resultados. Escuchen

Y el último mensaje, que no queda muy claro, el presidente se lo dedica a los medios de comunicación ; habla de propagar un mensaje de solidaridad al pueblo colombiano pero lo que el presidente está pidiendo es cobertura para los esfuerzos del gobierno, al tiempo que anuncia por donde puede vérsele en un futuro inmediato. Es un avance de la programación televisiva que si él fuese el realizador de los noticieros, él programaría. Duque se despide tomando la tragedia como un reto.

 

Para mostrar ese amor por la comunidad, el presidente podría haber incluido en su puesta en escena, al menos un afectado. En su alocución Duque no hace una sola mención a la comunidad, a alguien, a sus condiciones, a lo que están viviendo, a algo que alguien le haya dicho… La única referencia local es esa estatua de la Virgen Catalina que le ha inspirado (y leyendo los comentarios bajo el vídeo se entiende porqué la hace. Yo nunca había leído un porcentaje tan alto de ‘bendiciones’ y ‘Dios le bendiga” bajo un solo video. La mitad de los comentarios.) Parece que para el presidente cuentan más los santos que las personas.

 

Le quitan el detalle de la virgen y ésta presentación podía referirse a cualquier lugar, aplicarse a cualquier desastre, esto parece más un mitin electoral que un mensaje de apoyo a una población que acaba de perder todo. El presidente habla para el electorado colombiano no para los pobladores de estas islas. Amparo Pontón tiene razón a los isleños y al pueblo raizal se les ignora, Estos isleños, que en 1822 decidieron alzar en sus islas la bandera de la recién formada Gran Colombia entregando su autonomía a ella, se encuentran ahora desatendidos por el gobierno que debería apoyarles.

 

Si en las primeras 48 horas tras la tragedia se hizo tanto según el presidente. Si se tenía “ facilidad normativa, operacional y administrativa para devolverle la esperanza a este territorio” ¿Cómo puede ser que regrese la temporada de huracanes 7 meses después de la tragedia y sólo se hayan construido 2 de 1134 casas? ¿Por qué no se construyó ni un refugio colectivo? A lo mejor hay que buscar razones por otro lado. 

 

 “A rio revuelto, ganancia de pescadores” dice el refrán, que ya aparecía explicado en 1541 como “En los negocios do ay confusión medran los codiciosos y bulliciosos”. Puede que tras el revuelo y la destrucción del huracán hay quienes se apresurasen a sacar beneficio aprovechando las circunstancias. O puede que ya lo viniesen haciendo desde antes

 

Así parece apreciarlo quien entonces era procurador de la Procuraduría General de la Nación Fernando Carrillo. quien justo un mes después del paso del huracán, el 17 de diciembre, se presentaba en San Andrés y en rueda de prensa inmediatamente ponía el  dedo en la llaga: 

 

Lo que apuntaba Amparo Pontón; que a los isleños al pueblo maizal, no se le tenía en cuenta. Pero un par de minutos después el procurador lanzaba esta bomba:

 

5.000 contratos por valor de 191 mil millones de pesos investigados en el archipiélago bajo esas presuntas nóminas paralelas que incluirían a cerca de 1500 contratistas 

 

El procurador también indicó que: “Desde el 17 de noviembre, después del paso del huracan Iota, en el departamento se habían celebrado 318 contratos, por valor de 7.035 millones, de los cuales seis, que sumaban 2.315 millones correspondían a obras o servicios no asociados directamente a la recuperación, reconstrucción y normalización del archipiélago como el alumbrado navideño, capacitaciones para agentes de tránsito o funcionarios de nivel directivo y participación en torneos de baloncesto, por lo que se abririá proceso disciplinario”,. Lo del alumbrado navideño se refiere a un contrato con el vecino municipio de San Andrés, cuya isla, ya hemos dicho sufrió menos daño. En Providencia y Santa Catalina estaban con lo puesto y el Gobernador se gasta 1550 millones de pesos en arreglos navideños en San Andrés

 

Hay investigaciones abiertas al gobernador y varios secretarios del archipiélago, al alcalde de Providencia y la secretaria de desarrollo, a negocios jurídicos y contratistas, entre otros. El procurador lo resumía con una falta lapidaria

 

Y es de lo que se quejan los vecinos: subcontratistas y fundaciones no faltan. Gente moviéndose de un lado a otro, haciendo reuniones y tomando fotos no falta; lo que faltan son las casas, con sus servicios; las carpas no son suficientes ni eternas. Asi lo expresa Amparo Pontón

 

La Providencia dirá. Hasta la próxima,

 

La Paz 

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Categoría: Sociedad
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