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January 19th at 8:06pm

Psicología de la Justicia

Hola humano,

 

Bienvenido a un corto documental de MarginalMedia.

 

Hoy, 20 de enero, Trump deja de ser el presidente de los Estados Unidos de América. Eso, si los recientes acontecimientos de la invasión del Capitolio que acaban de ocurrir mientras escribo estas lineas, no le han expulsado de la presidencia antes. Hay quienes no han podido esperar hasta este momento de ver a Trump marchar. Por mi parte, cada vez, que he mencionado al presidente Trump, perdí un puñado de suscriptores. Así que este vídeo no es que lo haga muy por gusto, lo hago porque me parece que puede ser útil. Y va dedicado a todos ustedes, a los que se irán para no volver tras verlo y a los que volverán para ver el próximo vídeo; dedicado a los que les gusta Trump y a los que les disgusta, a demócratas y republicanos, a progresistas y retrógrados, a populistas, a imperialistas ¡A todos!… Este es un vídeo positivo para todos, una oportunidad para que cualquiera pueda aprender algo

 

Para mi, el daño más grade que el presidente Trump deja tras de sí es el daño que le ha hecho a la democracia, la desconfianza que ha creado en las instituciones. Una cosa es cuestionar la justicia y otra es socavarla sistemáticamente. Trump ha usado su posición de poder para manipular a la sociedad haciéndola creer que aquellas instituciones que no favorecían sus intereses hacían trampas, no eran justas. Y esto es peligroso, porque hacer creer a alguien que las instituciones que nos gobiernan son injustas es el primer paso para darle permiso a tomarse la justicia por su mano. Trump ha dado una patada a la puerta de la justicia invitando a otros que hagan eso. Y ahora le toca a las instituciones reparar ese daño.

 

La justicia social está formalizada en leyes e instituciones. En mayor o menor grado, éstas reflejan las creencias y valores de la mayoría. Pero nuestra percepción personal de lo que es justo o no puede variar de lo que las instituciones digan. Y el caso de la pasada elección estadounidense es uno en el que esa percepción personal de lo justo e injusto ha sido tan diferente a como realmente operan las instituciones, que sería una oportunidad desperdiciada no reflexionar sobre esto y entender cómo funciona nuestra mente para explicar lo que ha pasado. Y sobre eso va este vídeo y por ahí viene lo de que éste es un vídeo positivo para todos. O por lo menos para quien esté por la labor de aprender algo sobre si mismo

 

La Psicología de la Justicia

 

Uso el ejemplo de la ultima elección estadounidense por lo ya dicho: es un ejemplo brutal de lo que puede diferir el procedimiento institucionalizado y real de la justicia, de nuestra percepción personal de lo que es justo o no.

 

Primero exponemos el ejemplo, y luego explicamos la psicología tras él.

 

Trump perdió la elección. 232 votos contra los 306 que consiguió Biden. Esa es la realidad. Trump es un mal perdedor. Esa es la realidad. Todos conocemos a alguien que es un mal perdedor; que cada vez que pierde encuentra una excusa de que algo actuó contra él, de que no es justo que él perdiese. Digo que Trump es un mal perdedor porque en el vídeo “El Caso contra Donald Trump” ya documentamos como cada vez que Trump ha perdido una elección ha encontrado una excusa para decir que la elección estaba amañada o trucada contra él; que el resultado fue injusto. Tan mal perdedor es el Señor Trump que incluso antes de presentarse a una elección ya dice que la elección está amañada contra él. Así luego cuando pierde, puede apuntarse el tanto manipulador de que tenía razón: “¿No les dije yo ya que iba a perder? Pues eso me da la razón: la elección estaba amañada”. No, ir de victimista no le da la razón. Pocos recuerdan ahora que Trump hizo las mismas acusaciones de que la elección estaba amañada contra él en 2016 y como luego derrotó a Hilary Clinton por el mismo número de votos que ahora le han derrotado a él, pues entonces no, entonces él fue un justo y merecido vencedor.

 

Esto no es muy difícil de identificar. Si usted está esperando una promoción en su trabajo y la promoción se la dan a otro, usted probable que desconfíe del proceso y considere esa decisión injusta; si el puesto se lo dan a usted probable que lo atribuya a sus propios méritos y considere la decisión justa. Pero dejemos la psicología para un poco más tarde.

 

Sigamos con lo que es la realidad. La realidad, según una encuesta llevada a cabo a primeros de diciembre entre más de mil ciudadanos estadounidenses, es que tres cuartas partes de votantes republicanos no confían en los resultados de las elecciones. Otro estudio que incluía a 24.000 estadounidense encontró que casi dos tercios de los republicanos no tenían confianza en la imparcialidad de las elecciones y más del 80% temía el fraude, la inexactitud, el sesgo y la ilegalidad. Esta también es la realidad

 

Como también lo es que Trump y su equipo de abogados han presentado casi 60 demandas alegando diferentes formas de fraude electoral. Y se han desestimado todas. Tanto por jueces estatales, como por jueces federales, e incluyendo dos demandas evaluadas por la Corte Suprema de los Estados Unidos. Tres de cuyos 9 jueces los ha puesto Trump.

 

Otro pedacito de realidad es que el director de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad estadounidense, calificó las elecciones como "las más seguras en la historia de Estados Unidos". Y que el presidente Trump, le despidió, simplemente porque no le gustó escuchar eso. Eso también tiene que ver con lo justo y lo injusto.

 

Finalmente está la realidad de las teorías de conspiración; así llamadas a las especulaciones sin pruebas, de algo hecho para fastidiar a alguien, en este caso entiéndase, fraude, mayormente en el voto por correo, para evitar que ganase Trump la elección.

 

El sistema de elección estadounidense es como es. Ni justo ni injusto. Es un mecanismo de elección y punto.¿Controvertido? Pues puede ser. Puestos a debatir alguien podría argumentar que no es justo que la persona más votada por los estadounidenses puede acabar sin ser el presidente. Ese fue el caso de Hilary Clinton en 2016, sacó casi tres millones de votos mas que Trump y perdió la presidencia. Podría cambiarse el sistema. Pero mientras no se cambie, es lo que hay.

 

El sistema de voto por correo viene usándose en los Estados Unidos desde su Guerra Civil. Es útil; puede reducir costos y permite votar a una gran variedad de gente: emigrantes, militares, diplomáticos, viajeros, gente de negocios… No sólo gente que esté lejos de donde resida el día de la elección, también gente que simplemente no quiera pasar ese día haciendo cola para votar por una razón u otra. Por ejemplo, porque existe una pandemia ahí fuera. En la elección presidencial de 2016 un cuarto de los votos fueron por correo; para esta de 2020 se esperaban más del doble. El voto por correo tiene pequeños problemas identificados propios del sistema de correos, pero nada serio, nada que pueda cambiar el curso de una elección. Los alegatos constantes de fraude que hemos oido no tienen fundamento, no se basan en pruebas. 

 

Es imposible intenta rebatir cada conspiración presentada en forma de demanda cuando ni siquiera hay pruebas que rebatir; pero por ejemplo, por mencionar el estado más disputado por Trump en el momento crítico del recuento de Votos, Pennsylvania. 

 

Según el Proyecto de Elecciones de EE. UU., al 2 de noviembre, día previo a la elección, más de 99 millones de estadounidenses habían votado anticipadamente. 33 estados no comenzaron a contar sus votos por correo hasta el mismo día de la elección. Entre ellos, Pennsylvania, tiene una ley que no permite que los votos por correo se empiecen a contar hasta después de cerrar las urnas la noche de las elecciones. Contar un voto es un proceso manual que lleva tiempo. Primero se pasan los votos por las máquinas para que sean registrados, luego la identidad detrás de cada voto ha de ser verificada contrastando la firma presentada en el sobre con la de documentos del votante. Luego se abren los sobres, se despliegan los votos, y luego estos se pasan por otra maquina, no conectada al internet, que los cuenta.

 

En Pennsylvania, de los casi 7 millones de votos recogidos, más de 2 millones y medio fueron votos por correo, o sea más de 1/3 parte ¿Por qué se va a detener el recuento de votos?  ¿Porqué no se van a contar todos los votos se tarde lo que se tarde? ¿Porqué el presidente sepa que no le van a favorecer? Por supuesto que no le van a favorecer. Si en Pensilvania se recibieron 10 veces más votos por correo que en la elección previa es porque la mayoría de esa gente sí cree que existe una pandemia ahí fuera y no quiero contagiarse en la cola de un colegio electoral. Por supuesto que la mayoría de esa gente no van a votar a un presidente que no cree ni que haya que llevar mascarilla. No hay fraude, el fraude hubiese sido hacer caso al presidente y no contar una tercera parte de los votos del estado. No es cuestión de si el sistema es justo o injusto, es el que hay. La ley no permite comenzar a contar más de 2 millones y medio de votos hasta que se cierran los colegios electorales el día de la elección. Hay que seguir la ley. Y si la ley no convence, se cambia. ¿Quien controlaba la legislatura estatal de Pennsylvania hasta la elección? Los republicanos. Si tan mal lo veían venir, que hubiesen cambiado esa ley ¿Por que no lo hicieron? Porque no hay nada malo con la ley, ni con el voto por correo. Como lo han visto todos los niveles de la justicia estadounidense incluyendo muchos legisladores republicanos. 

 

- Y sin embargo, un gran número de estadounidenses, y gente por todo el mundo, creen que las elecciones estuvieron amañadas, empezando por el propio presidente, que no se ha cansado de repetirlo. ¿Por qué esta disparidad entre la justicia real y nuestra percepción personal de ella?

 

Aquí es donde entra en juego la psicología. Ya apuntamos el ejemplo de la promoción en el trabajo: una decisión a nuestro favor nos parece justa y en contra, injusta. En general, porque no siempre es así; uno puede obtener un resultado desfavorable pero si cree que el proceso utilizado para tomar la decisión fue justo, reaccionar de manera positiva. Esto se conoce como el "efecto de proceso justo": la tendencia de los procedimientos justos para mitigar las reacciones negativas a una decisión desfavorable. La persona no sólo acepta la decisión sino que permanece más leal a la institución que tomó la decisión. En el caso de las elecciones estadounidenses, ése es el propósito del discurso de concesión del presidente que pierde la elección: mitigar la decepción de quienes no la ganaron y reforzar el procedimiento democrático. Discurso curativo que lleva dándose desde 1896 y que Trump le ha negado a su país. Por lo que ya sabemos; para el expresidente la política, la justicia no va sobre el país o los ciudadanos, va sobre él.

 

O sea, aprendemos a superar decisiones desfavorables y a aceptarlas como justas, sin embargo hay investigaciones mostrando que cuando una decisión desfavorable es muy importante para alguien, que es fundamental para su identidad como parte de un grupo o sus valores personales, tiende a buscar fallas que demuestren que el proceso utilizado para tomar la decisión fue injusto. 

 

En una de estas investigaciones, a un grupo de estudiantes universitarios se les informó que la Universidad podría tomar una decisión sobre limitar su libertad de expresión. Se manipuló al grupo, a una mitad se les hizo creer que sí, que la administración planeaba restringir su libertad de expresión y a la otra mitad se les dijo que no habría restricciones. También manipularon el proceso diciéndoles a los estudiantes que tendrían la oportunidad de expresar sus preocupaciones en un foro público o que no la iban a tener

 

Luego se evaluó si la decisión tomada por la administración había violado la identidad de los estudiantes como miembros de la universidad y sus valores personales. Se descubrió que aquellos estudiantes que sintieron que la decisión violó su identidad social o personal, percibieron que el proceso y el resultado fueron injustos incluso cuando tuvieron la oportunidad de expresar sus puntos de vista en un foro público. En otras palabras, existía una relación débil o nula entre brindar una oportunidad de expresarse y percepciones de equidad para las personas que sintieron su identidad violada.

 

Y esto es lo que ha pasado con la elección estadounidense. Un proceso justo como ha sido (más participación que nunca, más medidas de control que nunca, más recuentos que nunca…) no han mejorado las percepciones de justicia porque son muchos quienes han sentido violada su identidad. En su lugar discuten el procedimiento, sienten la necesidad de desacreditarlo, y creen que, de alguna manera, su decisión, su voto, no ha sido tomado en cuenta

 

Estos hallazgos son consistentes con otras investigaciones que muestran que para aquellos que tienen una postura moral fuerte sobre un tema, los juicios sobre si el proceso y el resultado son justos se determinan más por si el resultado fue favorable que por si el procedimiento fue objetivamente justo.

 

Por ejemplo, cuando los participantes apoyaron el derecho al aborto, y un acusado en un juicio no fue condenado por bombardear una clínica que practicaba abortos, estos participantes creían que el proceso del juicio era menos justo que aquellos que tenían creencias en contra del derecho al aborto.

 

De manera similar, cuando los participantes tenían creencias contra el derecho al aborto y un médico en juicio por proporcionar abortos tardíos ilegales fue absuelto, los participantes creyeron que el juicio fue menos justo que aquellos con creencias sobre el derecho al aborto. Cuando nos preocupamos profundamente por un problema y obtenemos un resultado desfavorable, cuestionamos el proceso utilizado para tomar la decisión.

 

———

 

A mi todo esto me resulta familiar porque soy árbitro de fútbol, y para mucha gente poco hay que se relacione tanto con su identidad y sus valores como los colores de su equipo de fútbol. Y cuando su equipo gana, del árbitro ni se acuerdan, simplemente hizo su trabajo; pero cuando pierde, se acuerdan de toda mi parentela; como si mis decisiones no tuviesen que ver con algo llamado “Reglas del Fútbol”.

 

En fin, ahora que entendemos a que se debe esta disparidad entre lo que ha pasado con la elección estadounidenses y lo que mucha gente piensa que ha constituido un fraude aunque no se le presente prueba alguna; y ahora que entendemos que este no es un problema republicano, sino humano, ¿qué podríamos hacer, qué deberíamos hacer para acercar nuestra percepción de justicia a la realidad objetiva?

 

- Es importante que los líderes legitimen el proceso de decisión. Cada vez que hay un cambio de política de algún tipo, es importante que el liderazgo en todos los niveles aclare que se utilizó un proceso razonable y justo para tomar la decisión.

 

- Es fundamental consultar a gente que sea imparcial. Existe lo que los psicólogos llaman "razonamiento moral motivado”. Cuando enfrentamos un conflicto ético, a menudo llegamos a una conclusión que está alineada con nuestro propio interés. Por lo que una persona neutral puede evaluar con mayor precisión la decisión a tomar.

 

- Políticamente podríamos intentar hacer una política menos partidista y grupal. Para que los votantes dejásemos de parecernos y comportarnos cada vez más como hinchadas de fútbol y masas fáciles de manipular en turbas.

 

- Podemos dejar de deshumanizar a los miembros del otro grupo. Respetarnos a pesar de nuestras diferencias ayuda a sentirnos menos distintos y aislados de quienes no piensan como nosotros y puede ayudar a disminuir las creencia de que un proceso de decisión fue manipulado o sesgado simplemente porque no nos favoreciese.

 

- Y dado que a menudo no obtenemos el resultado que deseamos en cuestiones fundamentales para nuestra identidad, es realmente importante protegerse activamente contra el cuestionamiento de la legitimidad de los procesos que son objetivos y justos. Exactamente lo contrario a lo que ha hecho todo un presidente de los Estados de Unidos de América

 

Socavar las instituciones democráticas y de justicia existentes tan insistentemente como ha hecho su presidente desde que perdió la elección, incitar a la población abiertamente a la insurrección no sirve este objetivo de proteger las instituciones y sus procesos objetivos y justos. Al contrario, lo pone en peligro, muy en peligro. En el momento que escribo estas lineas, 8 de enero, se discute la posibilidad de iniciar un proceso de destitución del presidente desde la cámara de diputados o invocando la Enmienda 25. Yo voy más lejos, yo pienso que como Trump salga de ésta sin pasar un tiempo en la cárcel por sus acciones, aquí vamos a perder todos.  Porque igual que anteayer por la mañana Trump alentaba a sus seguidores a asaltar el Capitolio diciendo: ” You will never take back our country with weakness”; “Nunca recuperaréis nuestro país con debilidad" yo pienso que los Estados Unidos “nunca recuperaran su Justicia con debilidad”. Como no haya un castigo ejemplar a esta acción, esto si que es un camino cuesta abajo para la justicia estadounidense. Los próximos cuatro años serán peor. La estrategia de socavar las instituciones y los procesos que imparten la justicia real, se incrementarán. Así que para mi, lo justo, es que los legisladores que han propiciado esta situación pasasen una temporada en la cárcel por el bien de los EEUU y de todas las democracias del mundo. Pero entiendo que esa no es mas que mi percepción personal de la justicia, muy diferente de la que puedan impartir las instituciones, a las que yo, respeto; por lo menos mientras sigan ahí.

 

Hasta la próxima,

 

La Paz

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Categoría: Sociedad
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