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August 26th at 1:06pm

Plástico, La Pesadilla del Futuro

Hola Humano,

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

Este se lo voy a dedicar a Lucas, que hace unos días bajo otro cortodocumental sobre el calentamiento climático y la necesidad de combatirlo, me escribió:

"Qué tontería más grande. ¿Acaso hace 100 años se preocuparon por el mundo que nos dejaban? Claro que no.¿Por qué ahora nosotros debemos hacerlo? Yo paso, total soy joven y cuando venga algo malo ya voy a estar muerto. Los dejo juntando bolsitas a los tontos, yo se las voy a tirar cada día en la calle. Saludos".

Saludos de vuelta, Lucas, yo soy uno de esos tontos que "juntan" bolsitas. Pero un tonto con mayúsculas, un licenciado en tontería vamos, porque yo no sólo junto las bolsitas que te dan en el supermercado, yo además de juntar, separo. Separo el plástico de una bandeja de carne. Reciclo la bandeja por un lado y lavo el plástico que cubre la bandeja y lo reciclo por otro. Separo el plástico que viene en productos como panecillos o tostadas: plástico por un lado y papel metalizado por otro. Cualquier trozo de plástico lo guardo y cuando me acerco a los contenedores apropiados, allí lo depósito. No me cuesta mucho, Lucas, es una rutina. Como lavarme los dientes o afeitarme. Y es una rutina, valiosa, importante. No es una tontería, Lucas. Y en este vídeo intento convencerte de ello.

 

Guerra contra el Plástico

No hay mayor ciego que el que no quiere ver, Lucas. Ni mayor sordo, que el que no quiere oír. Si a estas alturas aún no te enteraste que el plástico es un problema serio para el medio ambiente, no sé en qué mundo vives tú, Lucas, pero no en éste del que formas parte. Si aún no te diste cuenta de que tu salud y la del medio ambiente que te rodea, van de la mano, o no crees que eso sea así, estás igualmente viviendo en un limbo, desconectado de la realidad.

Pero estar desconectado, no te protege de los peligros que te aguardan. Los problemas te afectarán como al resto de nosotros. O más por no querer saber nada. Porque si te informases de esos peligros, algo para proteger tu salud, sí podrías hacer.

Te voy a poner un ejemplo, Lucas, si quieres seguir haciéndote el ciego y el sordo y pensando que los tontos somos el resto, mejor que dejes el vídeo ahora.

¿Tú crees que comer plástico es bueno para la salud? No lo es. Cada día encontramos más y más animales muertos como resultado de haber comido plástico.

Animales somos, Lucas, y el día que esto nos toque a nosotros puede que no esté lejos.

De hecho ya conté cómo puede ocurrir en este vídeo sobre la isla o balsa de plástico que te sugiero que veas; pero no me importa repetir alguna parte para ti.

Esa bolsa de plástico que tú dices vas a tirar cada día en la calle, Lucas, si no aparece un tonto como yo a recogerla, tiene un 80% de posibilidades de ir a parar a una alcantarilla, de ahí a un río, y de ahí al mar.

En el mar, la base de aceite de la que está hecha tu bolsa de plástico atrae todos los elementos más venenosos que puedan existir por ahí flotando: tales como pesticidas, fungicidas e insecticidas. El efecto del sol sobre tu bolsa de plástico la va foto degradando, es decir, rompiéndola en trocitos cada vez más pequeños imposibles de destruir. Estos trocitos se los comen los peces y las aves. Y tú, Lucas, que eres parte de la cadena alimenticia, comes esos animales y acabas cagando plástico.

Los microplásticos (que así se llaman los miles de trocitos en los que se rompió tu bolsa de plástico, Lucas) no sólo se encuentran en el mar; también se han encontrado en la tierra, se han encontrado en el agua del grifo, en el agua embotellada y sí, ya se han encontrado en la caca de la gente.

En un estudio reciente a pequeña escala llevado a cabo con 8 participantes, cada uno de una nacionalidad diferente (Finlandia, Italia, Japón, Holanda, Polonia, Rusia, Reino Unido, y Australia); las heces de TODOS, contenían plásticos. De los 10 tipos de plásticos diferentes que el procedimiento desarrollado por la Universidad de Medicina de Viena estaba buscando, encontraron 9 en la caca. 20 microplásticos por cada 10 gramos de caca. Eso es lo que ya estamos cagando; ahí es donde va tu bolsita, Lucas. Y tú soñando que te vas a morir de viejo, que "cuando venga algo malo ya voy a estar muerto".

Pues tal vez sí o tal vez no. Porque algunos de los participantes ni comieron pescado. Los microplásticos pueden venir por cualquier comida o bebida que esté en contacto con plástico. Y a lo mejor no necesitas acumular tanto plástico en tu estómago como los seis kilos que encontraron en el estómago de esta ballena muerta hace poco más de un mes en Indonesia o los 29 kilos de basura que encontraron en el aparato digestivo de un cachalote varado el pasado mes de abril en España, para que comience a afectar tu salud. No se sabe aún el efecto que en tu intestino puede tener la bioacumulacion de plástico. No se sabe el efecto de la transmisión de esos químicos y tóxicos que el plástico fue recogiendo en el mar ¿recuerdas? Pero se sabe que las partículas microplásticas más pequeñas son capaces de ingresar al torrente sanguíneo, al sistema linfático e incluso pueden llegar al hígado. No se sabe lo que puede pasar ahí. Pero qué más necesitas saber tú, yo, cualquier persona, especialmente alguien con una enfermedad gastrointestinal, para entender que ser irresponsable con el plástico es poner en peligro tú propia salud y la de todos. El plástico que tiras, Lucas, lo estás comiendo, lo estás bebiendo y lo estás cagando, eso ya se sabe. Esa bolsa que tiras a diario es como ser un drogadicto e ir dejando por el suelo las jeringuillas.

Y no es solo una bolsita hay muchísimos objetos de plásticos que se tiran irresponsablemente. De hecho, en el mundo sólo estamos reciclando un 5% del plástico. Sólo en la gran isla o balsa de plástico que flota en el norte del Pacífico y (sobre la que hice el vídeo que te he sugerido que veas, Lucas). Hay más de 87,000 toneladas de plástico flotando, lo que equivale a alrededor de 250 piezas de basura por cada persona en el planeta. Si no hacemos nada, en el año 2050 habrá más peso de plástico en nuestro mares y océanos que de peces. ¿Vas a estar ya muerto para entonces, Lucas? ¿O aún bien vivo para lamentarlo?

O si te parece una fecha muy lejana, Lucas piensa en 2030 ¿Que edad tendrás tú en el 2030? A lo mejor es el año que te conviertes en padre. Bueno pues ese año se calcula que habrá 111 millones de toneladas métricas de plástico sin reciclar acumulándose no solo en el océano sino también en zanjas, vertederos, parques y puede que en la calle donde tu hijo de sus primeros pasos, donde su padre tiró las bolsas. Habrá esa cantidad en buena parte como resultado de algo que ya ocurrió. Hace ahora un año, el 31 de diciembre de 2017 China prohibió la importación del plástico más sucio. Hasta las Navidades pasadas China estaba siendo el basurero del mundo desarrollado y se llevaba el plástico a su casa para reciclarlo y crear todo tipo de productos nuevos con él. Pero decidió dejar de hacerlo. El plástico que recibía era cada vez de peor calidad y el propio desarrollo de China les genera ahora suficiente plástico por reciclar, así que ya no necesita de nosotros, países desarrollados. Ahora nosotros tenemos que disponer de nuestra propia basura.

Hace 100 años, Lucas, el mundo era muy diferente. Nosotros, humanos, pensábamos de manera muy diferente. Hoy hay problemas que hace 100 años no existían. Ignorarlos sería una irresponsabilidad.

A menudo me preguntáis que por qué unos países son ricos y otros pobres. Porque unos países disfrutan de una calidad de vida alta mientras que otros parecen estar siempre con problemas sociales y financieros de todo tipo y no conseguir nunca escapar de la corrupción. Hay que analizar las complejas circunstancias de cada país, pero al final todo depende de las personas. En el fondo la respuesta es sencilla. La diferencia entre unos países y otros es la diferencia entre tú y yo, Lucas. Tú que te crees listo y yo, al que tomas por tonto.

No sé en qué país vives tú, Lucas. En el que vivo yo, tirar una bolsa de plástico en la calle te supone una multa. La cantidad comienza en $200 por tirar la colilla de un cigarro, y de ahí hacia arriba según sea el peligro público de lo que tiras. Como te vean tirar algo te multan.

Por supuesto que todavía hay listos que, como tú, piensan que pueden ir haciendo lo que quieren. Pero los tontos somos más. En mi país hay un día nacional de la limpieza establecido desde hace más de 25 años. Ese día todo el mundo sale a recoger basura, especialmente los más jóvenes. Hablando de los niños, en las escuelas primarias de mi país todos los niños aprenden sobre reciclaje. Hacen concursos y competiciones. Por ejemplo, estos niños crean superhéroes que llevan a cabo las tareas de reciclaje; estos otros crean sus propias bolsas para sustituir las de plástico, venden vasos reusables y luego consiguen de cafeterías locales que bajen el precio de su café a quien traiga su propio vaso y no usen los del establecimiento que son de usar y tirar. Claro que se sienten estimulados a tomar este tipo de iniciativas porque en la televisión nacional hay un programa semanal sobre el reciclaje. Son gotas en un océano, Lucas, pero gotas importantes y necesarias, para salvar ese océano que entre todos estamos matando.

Si no existiese este tipo de educación, si los tontos no nos preocupásemos por esto, no surgirían personas como esta niña, que a sus 12 años ha creado un robot capaz de detectar en el océano esos microplásticos en los que se descompuso tu bolsa. O este joven, cuya pasión y compromiso por limpiar el plástico del mar, ya le ha empujado a hacer realidad un ambicioso proyecto para ir limpiando esa isla de basura del pacífico.

Se puede cambiar, Lucas, pero necesitamos de todos: de los listos y los tontos. Todos tenemos que preocuparnos por el futuro¿Por qué ahora nosotros debemos hacerlo? Ya te lo estoy diciendo; porque todos navegamos por el mismo océano. Pero la mayoría de las soluciones a estos problemas vienen de los países ricos, de los que tienen calidad de vida. Y cuando los problemas empeoren, vamos a ser nosotros los tontos, los que estemos mejor equipados para salir adelante. Si salimos alguno.

En el país que vivo, (como resultado de la necesidad de reducir plástico en la que nos puso la decisión china de no llevarse más nuestra basura) a mediados de este año que acaba los dos mayores supermercados decidieron no dar más bolsas de plástico. Al comienzo hubo clientes que protestaron, así que uno de los supermercados dio marcha a atrás y volvió a regalar las bolsas de plástico. Hubo muchos tontos como yo que comenzamos a comprar más del otro supermercado así que el palo que se llevó fue aún más gordo y dos semanas más tarde ya había retirado otra vez las bolsas de plástico. El que las dos grandes corporaciones alimentarias diesen ese paso permitió que miles de pequeños negocios pudiesen hacer lo mismo sin que su reducida clientela fuese a actuar contra ellos. ¿Resultado? En sólo tres meses las bolsas de plástico de un solo uso, las más comunes, se han reducido en un 80 por ciento en el país.

Se puede actuar y se pueden conseguir resultados rápidos. En tu poder está, Lucas. Mañana, cuando salgas a la calle y tengas esa bolsa de plástico en la mano, piensa que vas a hacer con ella y cómo quieres volver a encontrártela, porque te la vas a volver a encontrar. Un día no muy lejano cuando lleves a tu hijo o a tu nieto al parque, tu bolsa va a estar allí, convirtiendo el lugar en un basurero en el que el niño no pueda jugar o transformada en ese banco donde puedas sentarte a verle correr.

Hasta la próxima,

La Paz

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Categoría: Sociedad
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