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September 16th at 6:13pm

Plástico, El Engaño del Reciclaje

Hola humano,

 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

 

Nos engañaron con el tabaco, con que fumar no causaba cáncer y que el hacerlo era algo elegante y hasta bueno para la salud. Nos engañaron con los autos eléctricos, cuando durante décadas las petroleras compraron cada patente nueva que aparecía en el mercado para enterrarla y poder seguir vendiendo autos de gasolina. Y ahora que con las nuevas fuentes de energía la demanda por la gasolina baja y su precio disminuye, las mismas petroleras nos engañan con el plástico.

 

Este cortodocumental va sobre la manera sibilina como lo hacen: haciéndote creer que su responsabilidad es la tuya, engañándote con que tu labor de reciclaje es buena para el planeta. No está sirviendo. El reciclaje, tal como lo estamos llevando a cabo, no es mas que la excusa de estas multinacionales para producir y venderte más plástico. El reciclaje no es mas que su truco de marketing. Y hemos caído de lleno en él.

 

Plástico, El Engaño (La Trampa) del Reciclaje

 

 

Para el año 2050 se habrá triplicado la cantidad de plástico en el mar. No consigo quitarme la cifra de la cabeza. La escuché a comienzos de año, antes de este virus que nos atormenta, y esa cifra me pesa casi más que los muertos de la pandemia. Pero no debería de extrañarme considerando que para 2050 también se habrá triplicado la producción de plástico en el mundo.

 

Por suerte cada vez tenemos más facilidades para reciclar nuestro plástico y más conseguimos hacerlo ¿no? Pues no, ese es el problema, que aparentemente si, pero realmente no. 

 

Ni el 10% del plástico que consumimos se recicla. Que tú separes tu plástico del resto de tu basura y lo pongas en un contenedor para que se lo lleven no significa que ese plástico vaya a ser reciclado y reusado; significa, que con la excepción de alguna industria y algún país que se ha tomado esto un poco más en serio, ese plástico va a acabar en vertederos al aire libre contaminando la tierra, las aguas, y cuando es quemado, la atmósfera.

 

¿Cómo hemos llegado a esto?

 

El poder del plástico como producto es fácil de entender.  Es barato, eficiente, y conveniente. Sirve para empaquetar otros productos con facilidad, pesa poco, y en el caso de los alimentos conserva sus propiedades perfectamente, pero todos esos contenedores de plástico con alimentos y comidas dentro no se reciclan. Muchos de ellos sí incluyen algún logo relacionado con reciclaje; unas letras y unos números, que nos indican que el contenedor potencialmente podría ser reciclado, pero no se recicla porque económicamente no es rentable.

 

Durante décadas hemos estado usando plástico, un material creado por nosotros, en sus multiples composiciones, porque nos ha funcionado mejor que otros materiales orgánicos y nos ha hecho la vida más fácil. Pero el precio a pagar por este acomodo cada vez ha sido mayor y ya es insostenible. Ya en los años 70 éramos conscientes de la enorme cantidad de plástico que se estaba dilapidando y la contaminación medioambiental que estaba creando. En los Estados Unidos de América algunos condados comenzaron a prohibir el plástico, algunas compañías que usaban plástico fueron penalizadas. Las grandes compañías petroquímicas que creaban plástico sintieron la presión social y crearon el “Council for Solid Waste Solutions”. Esta sociedad creo un primer centro de reciclaje para complacer a los legisladores y levantar las prohibiciones, pero con una idea clara: si esto era lo que quería la gente, la gente tendría que pagar por ello. Luego crearon los logos y códigos para identificar los diferentes tipos de plásticos, dando la impresión de que todos estos plásticos eran reciclados. La mayoría de ellos no lo eran. Una vez usados no había industria que quisiese saber de ellos. Ni incluso pagando para que se los llevasen se deshacían de ellos. Pero la industria no quiso rectificar porque esos logos servían otro propósito: dando la impresión a la gente de que ese plástico era reciclable podían vender más plástico. 

 

Principalmente el más contaminante: el de uso casero o “uso único”, esa bandeja con comida, o la capa de celofán que la cubre, la cucharita de plástico, la percha de la que cuelga la prenda de ropa que compras y que en cuanto llega al cajero ya va a la basura… El 40% de todo el plástico que se produce es ese plástico que sólo se usa una vez. La mayor parte de ese plástico y mucho otro constituyen los llamados “plásticos mixtos”, plástico que no es económicamente viable reciclar. No lo ha sido nunca pero eso ya se sabía en 1973. La infraestructura

no existía, el reciclaje no podía funcionar, pero insistieron en su logo y en su estrategia de que mientras la gente dispusiese de ese plástico creyendo que se podía reciclar iban a despreocuparse del medio ambiente y consumir más plástico. A eso añadieron una fortuna en campañas publicitarias de todo lo que se podía hacer con plástico para desviar la atención del problema que suponía el deshacerse del plástico. Y les funcionó. El plástico pasó de un bajo nivel de aceptación de un 30/35% a un 60/65%. A partir de ahí se disparó la producción.

 

La industria insistía en su estrategia del aparente reciclaje mientras las toneladas de basura de plástico se acumulaban. Nosotros, los más preocupados por el medioambiente caímos, como todos, en la trampa del reciclaje, contribuyendo a desviar la atención del problema real, los niveles de producción.  La industria, ocasionalmente tenía un detalle para cubrir las apariencias como cuando en 1994 el “American Plastic Council” presentó una maquina revolucionaria que separaba todo el plástico de una manera mucho más eficaz que lo visto hasta entonces. Costó un millón y medio de dólares; poco después fue vendida como chatarra porque no resultaba económicamente viable.

 

Entre 1990 y 2010 Estados Unidos dobló su producción de plástico. Otros países occidentales lo emularon

 

Tras ellos surgió China pareciendo mitigar el problema cuando en su inmenso apetito por materias primas para satisfacer su descomunal industria manufacturera comenzó a importar plástico de todos los rincones del planeta. En el caso de Australia donde resido, aquí estuvimos enviando 120.000 toneladas de plástico a China cada año. Creímos entonces que el reciclaje cobraba sentido, que China lo reciclaba por todos. No, algún plástico sí reciclaba, pero mucho otro simplemente lo quemaba, creando una contaminación mucho peor que si simplemente lo enterrásemos en casa. Aquello duró 20 años. Según China salía de la pobreza y crecía una emergente clase media, los chinos no quisieron aguantar más la pestilencia del plástico y decidieron dejar de ser el basurero del mundo de los países occidentales. En marzo de 2018 cortaron la importación de plástico y eso ha creado un problema grave para los países desarrollados, que aún está por resolver.

 

El problema ahora se ha repartido por el resto de Asia. India, Indonesia, Tailandia, Vietnam y Malasia recogen el plástico que antes iba a parar a China. La mayoría de las factorías en estos países son ilegales. Establecidas, en muchos casos, por los mismo empresarios chinos que ahora han tenido que trasladarse fuera de su país para operar, surgen por todas partes en areas rurales. Y la situación se repite. Algo del plástico se utiliza, el resto se tira en aldeas o selvas poniendo en peligro a las poblaciones locales. Los vertederos contaminan las aguas de los ríos de los que beben y cuando se queman, el aire es irrespirable

 

El problema es ya de tal magnitud que en países como Indonesia y Malasia, se persigue el tráfico ilegal de plástico con la misma contundencia que el de drogas. Pero los contenedores con deshechos ilegales siguen llegando. Australia envió más de 70.000 toneladas de plástico a Malasia (el mayor recipiente de plástico del mundo) el año pasado. Está muy bien educar a nuestros hijos a ‘reciclar’ la basura y especialmente el plástico, pero meterlo en contenedores para enviarlo a otro país y crearles un problema a ellos, cuando además tienen menos recursos para combartirlo, es hipócrita. No deberíamos de hacerlo.

 

En los países desarrollados hemos creado sistemas eficientes para recoger el plástico, para empaquetarlo, y para transportarlo ¿por qué no crear un sistema eficiente para reciclarlo? ¿Tan costoso es o es que simplemente falta la presión social y la voluntad política para resolver el problema?

 

Pues lo segundo, sí, porque quizás la parte más triste de todo esto es que la tecnología para reciclar plástico prácticamente al 100% la tenemos. Por lo menos yo sé de esta compañía. Estas son muestras del 80% de todo tipo de plásticos que una planta de reciclaje normalmente no recicla y va directo a los vertederos. Lo que esta compañía hace usando un proceso que utiliza agua caliente a alta presión es transformar todo este plástico en la materia original de la que proceden, el petróleo. Entonces puede volver a ser usado para crear nuevo plástico, o combustible. Para hacer esto además no se necesita separar el plástico, que es uno de los mayores costos en la industria del reciclaje.

 

Imaginen, que recuperásemos casi el 100% de nuestro plástico convirtiéndolo en la materia prima original para volver a usarla ¿Cuánto reduciríamos entonces nuestra necesidad del petróleo? Bastaría con comenzar a limpiar los mares, ríos, y vertederos de plásticos para aumentar nuestra producción de petróleo. ¿Y ustedes creen que las multinacionales petroquimícas van a permitir eso, cuando el plástico es el último producto que les queda para seguir aumentando sus ganancias? 

 

Las multinacionales petroleras, la industria del plástico, deberían de aceptar su responsabilidad en la producción, limpieza y reutilización de su producto, en lugar de distraernos con el mensaje de que eso es sólo responsabilidad nuestra para así poder producir más. Esa es la raíz del problema que tenemos. Esta bien que tú eches tu botellita de plástico en un contenedor de color, pero el problema no se resuelve sin preocuparnos por lo que se hace con lo que hay en ese contenedor, o incluso si esa botellita debio de existir. Porque la realidad es que el plástico es un producto peligroso que contamina nuestro mundo y cada ser viviente en él. El plástico encuentra su camino dentro de tu organismo en la manera de microplásticos. El plástico no debería de existir, deberíamos de usar otros materiales

 

En lugar de enfocarnos en esto nos encontramos con noticias como la de hace un mes de que la administración Trump abrirá el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico a la perforación. Las petroleras ya metidas de lleno dentro del Círculo Polar Artico para acelerar todo este proceso de destrucción del planeta. Si ustedes piensan que con esto del coronavirus ya lo vieron todo en cuanto a virus, ya hay quien avisa, esperen a que estas compañías comiencen a perforar el permafrost a ver lo que tardan en dar con algún virus que lleve enterrado decenas de miles de años. Tema para un próximo vídeo. Hoy lo dejamos aquí,

 

Hasta la próxima, la paz 

 

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Categoría: Sociedad
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