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July 4th at 11:44am

Los Lugares Más Horribles del Mundo: Pripyat

Hola Humano,

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

Nosotros, humanos, tenemos un gusto mórbido por las tragedias. No nos gusta que nos ocurran a nosotros, pero nada nos despierta más curiosidad que saber de qué o cómo murió el vecino.

Nuestro gusto por saborear las tragedias del prójimo nos lleva a incluir como destinos turísticos lugares donde acontecieron horribles batallas y a visitar museos exclusivamente creados para rememorar horribles atrocidades.

Son experiencias a las que asistimos como espectadores de espectáculos diseñados como entretenimiento porque ya pasaron, y le pasaron a otros.

PERO según "progresamos", viviendo una vida más sedentaria, con más horas de cada día repartidas entre el asiento del coche atascados en el tráfico, la silla detrás del escritorio en el trabajo, y el sofá delante de la televisión en casa… esa barrera de tiempo y protagonismo la vamos rompiendo por la simple necesidad de sentirnos vivos. Cada vez nos importa menos ser los protagonistas de la tragedia con tal de poder escapar de nuestra rutina intrascendente.

Un deporte de alto riesgo, una selfie que puede costarnos la vida, o … (a lo que vamos) meternos en un lugar donde quizás no deberíamos estar es cada vez más común.

Y en este contexto os presentamos este nuevo episodio de "Los Lugares más Horribles del Mundo" ¿Qué motiva a alguien a adentrarse en una zona que pudiese estar contaminada con radiactividad nuclear?

Ya tocamos el tema hace tres años, cuando los gobernantes de la prefectura de Fukushima, en Japón, donde ocurrió el accidente de su central nuclear en 2011, llegaron a un acuerdo con los propietarios de Pokemon Go para que estos creasen Pokemones que sólo pudiesen hallarse en su región con el propósito de atraer turistas a ella.

Hoy presentamos, Pripyat, uno de los lugares más incrustados en la imaginación popular cuando se asocia con "lugar horrible". Una ciudad concebida como un lugar utópico para vivir, creada con todos los lujos que el gobierno soviético de entonces podía aportar, que cambió su historia por el accidente de la cercana nuclear de Chernobyl en 1986, y cuyo presente es éste: un lugar turístico para quienes necesitan satisfacer su curiosidad mórbida y desafiar esa frontera entre una vida burguesa y la tragedia real.

Pripyat, El Turismo del Morbo

Cuando en febrero de 1970, los primeros residentes de Pripyat llegaron a la ciudad, debieron sentirse como turistas. Dejaban atrás lo más duro del invierno ruso para venir a habitar una ciudad en una de las zonas más cálidas de la Unión Soviética. Pripyat, en Ucrania, cerca a la frontera con Bielorrusia, era una ciudad de tierras fértiles, bien comunicada, a orillas de un majestuoso río. Diseñada por los urbanistas y arquitectos más progresistas del momento y habitada por los mismos constructores, la belleza de su ciudad fue fundamental para ellos. Hasta el punto que los residentes plantaban un arbusto de rosas por cada nuevo habitante que llegaba o nacía; así que para 1986, el año que ocurrió el accidente de su central nuclear, cerca de 50,000 arbustos de rosas se convirtieron en la corona funeraria que marcaron el final de su corta existencia. La conocida como "Ciudad del Futuro" no pasó de los 16 años de edad. A los turistas originarios se les acabó la vacación.

"El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija". Lo contrario también debe ser cierto. Pripyat nació a la sombra de la central nuclear de Chernobyl, expresamente para dar hogar a sus trabajadores. En un tiempo cuando la Unión soviética consideraba sus centrales nucleares más seguras que algunas de sus centrales eléctricas. Así que la central nuclear era un buen árbol, y a su sombra creció una población joven que no llegaba a una media de 30 años de edad, donde más de 1000 niños nacían cada año y donde la vida transcurría de una manera apacible y exquisita entre abundancia de jardines de infancia, centros escolares, de salud, culturales, de deporte, de entretenimiento… Hasta un nuevo parque de diversiones estaba a punto de estrenarse cuando el 25 de abril de 1986, la tragedia sorprendió a sus casi 50,000 habitantes. Lo que nadie pensaba que podía ocurrir, ocurrió.

Sucedió durante la noche, durante una prueba de seguridad que simulaba un apagón de energía en la planta. Una combinación de errores de diseño y fallas en la configuración por parte de los operadores causaron condiciones de reacción no controladas que afectaron el reactor número 4 de la planta.

Comenzó con una explosión de vapor acumulado, seguido de un incendio de grafito al aire libre. La explosión inicial y el incendio liberó humaredas de material radiactivo a la atmósfera, que en los siguientes días se extenderían sobre el oeste ruso y parte de Europa.

El accidente le costó la vida a dos trabajadores de la planta en el momento de las explosiones. 28 trabajadores y bomberos murieron a causa de sobreexposición a la radiación en pocos meses, y 14 más a causa de cánceres debidos a la radiación en los siguientes 10 años.

Tras la perplejidad de las autoridades en las primeras horas y una falta de comunicación con la población durante el primer día, en el que los residentes no tuvieron idea del riesgo que se cernió sobre sus cabezas, en el segundo día, la ciudad fue evacuada por completo.

En días posteriores se intensificaron las operaciones de contención en torno al reactor afectado, y para el final de ese año ya estaba concluida la gran estructura de metal y hormigón conocida como ‘el sarcófago’ que contendría las emisiones de la planta,

El accidente de Chernobyl, tal como lo conocemos hoy, es considerado el mayor desastre en una planta de energía nuclear hasta la fecha, tanto en costo como por el número de muertes asociadas. También es uno de los únicos 2 accidentes nucleares grado 7 de la historia, siendo el otro el de la planta de Fukushima en 2011.

"La sombra del ciprés es alargada" dicen, la sombra de este árbol se alargó mucho más allá de la encantadora Pripyat. A la base del árbol que era la central nuclear, en 4 kilómetros cuadrados de bosque a la redonda, la vegetación se marchitó y murió, dejando lo que ahora se conoce como ‘el bosque rojo’. Mucha de la fauna local y los animales domésticos fallecieron o dejaron de reproducirse.

El río Pripyat fue afectado, contaminando con radiación el sistema acuático del Dnieper, uno de los mayores sistemas de agua de Europa, La ciudad de Kiev tuvo que cambiar su sistema de abastecimiento de agua al río Desna.

Más allá de Ucrania, Bielorrusia y Rusia la sombra radiactiva se adentró en Europa.

Hace menos de 10 años en Alemania aún se cazaban jabalíes con altos niveles de radiación en su carne y el gobierno noruego aún mantiene alguna medida preventiva tal como alimentar sus ovejas con productos garantizados sin radiación.

En el contexto general de la cantidad de material radiactivo liberado a la atmósfera, hubiese podido ser peor. Puestos a comparar se dice que la cantidad liberada fue cuatrocientas veces mayor a la de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, al final de la segunda guerra mundial. Sin embargo también se presume que Chernobyl representa entre una centésima y una milésima parte del material radiactivo liberado al ambiente por Los Estados Unidos y la Unión Soviética respectivamente durante las pruebas nucleares de su guerra fría entre 1950 y 1960.

Los  científicos previeron que los efectos del desastre de Chernobyl se sentirían en Europa durante 100 años, ahora parece que la situación está progresando mejor de lo pensado.

Pripyat sigue siendo declarada inhabitable. Los más escépticos proclaman que lo seguirá siendo durante 2 mil años, los más optimistas creen que sólo se requerirán unos pocos cientos de años hasta que todos los isótopos radiactivos se desactiven.

Entre unas predicciones y otras nos encontramos en el momento que apuntábamos en la introducción: ¿quién va a esperar hasta que el volcán se enfríe para ir a asomarse dentro de su cráter?

Parece ser que los isótopos más abundantes son de un período de deterioro de menos de 30 años, así que la zona es ahora suficientemente segura como para visitarla por períodos cortos. Hay quienes afirman que en un día de visita a Pripyat uno recibe menos radiación que durante un vuelo transoceánico. Visitarla ahora sería como darle una caladas a un cigarrillo sin caer en el vicio de fumar.

El caso es que ahora vuelven a oírse ruidos por las calles de Pripyat. Más de 10 mil turistas llegan cada año para dar una vueltecita por la fantasmal ciudad abandonada.

No se moleste usted buscando ofertas en internet; ya le informamos nosotros. Trip Advisor ofrece paquetes turísticos. Todos parten de Kiev, la capital ucraniana. Hay tours de 2 días por unos $300 pasando la noche en nuevos alojamientos construidos recientemente para esta industria turística. Hay itinerarios de 5 días para los que busquen una experiencia más íntima con la tétrica historia de la ciudad.

Uno solo necesita los permisos correspondientes para entrar en la zona de exclusión y seguir las reglas de seguridad. A saber:

  • Estricta etiqueta de vestimenta: nada de shorts o ropa de manga corta, además de calzado completo para evitar contaminación por el suelo.
  • No tocar ningún objeto del lugar y mucho menos llevarse un ‘souvenir’.
  • Ser examinado por niveles de radiación tras tu visita.
  • Se recomienda ducharse y lavar tu ropa al terminar la visita.

Todo ello son medidas intentando evitar que elementos radiactivos salgan de la zona de exclusión. 

No puedes ir por tu cuenta, está prohibido ingresar al área sin un guía calificado. Los guías conocen cuáles son las zonas con menor riesgo de radiación, tú no. Es más la fauna local también han comenzado a regresar, con una diferencia: Jabalíes y osos pardos no regresan para hacer turismo. Y se han encontrado jaurías de lobos instaladas en la ciudad.

En definitiva, que aquella ciudad del futuro, orgullo de la desaparecida Unión Soviética, puede que no sea habitable durante mucho tiempo, pero tal vez le espere un futuro brillante como destino turístico. ¿Quién sabe si aquel parque de diversiones que estaba a punto de ser inaugurado cuando el accidente ocurrió es replicado y sus atracciones se llenan de turistas felices en montarse en la noria de la tragedia? Quien sabe si la ciudad entera no se convertirá en un parque de atracciones, con sus viejos edificios rescatados como casas de los horrores nucleares, o museos donde exhibir toda esa cultura popular que el desastre de Chernobyl lleva ya inspirada.

  • Videoclips como el de Sweet People de la artista Alyosha, filmado en su mayoría en las calles de Pripyat.
  • Películas como Diarios de Chernobyl. 
  • Videojuegos como STALKER: La Sombra de Chernobyl, su secuela STALKER: La llamada de Pripyat, o el recién lanzado: Chernobylite.
  • La miniserie de 5 capítulos de HBO "Chernobyl" que se estrena este próximo 6 de mayo.

Pripyat puede pasar de ser una ciudad con una central nuclear a ser un núcleo central del entretenimiento, del inmenso negocio que genera nuestro morbo por la tragedia. No importa cual sea el futuro de Pripyat, en nuestra imaginación ya está grabado el destino de lo que siempre será: un lugar "horrible". Y ese rastro va a tardar más en borrarse que los isótopos radiactivos más duraderos.

Hasta la próxima, la paz.

Si quieres sugerirme un lugar para esta serie, o preguntarme cualquier cosa y quieres tener más posibilidades de que te responda, comenta bajo los vídeos en marginal.tv Voy a parar más por allí que por aquí. Algunos vídeos comenzarán a ser públicos allí antes que aquí, y otros , a los que se les bloquee la monetización aquí pues sólo los verás allí. Me encuentras en marginal.tv donde también encontrarás blogs y noticias marginales. Por allí nos vemos.

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Categoría: Actualidad
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