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February 28th at 10:07pm

Los Impuestos de los Youtubers Españoles

Hola humano,

 

Bienvenido a un vídeo-debate de MarginalMedia. La quinta entrega del debate sobre ricos y pobres. Éste lo centramos en torno a los impuestos.

 

Hace poco uno de nuestros patrones me pedía la opinión sobre el hecho de que algunos Youtubers españoles se están marchando a residir fuera del país para pagar menos impuestos. Le atiendo.

 

No es algo de lo que esté muy enterado pero leo que en los últimos años al menos 5 de los 10 youtubers españoles con más audiencia se han ido a vivir al vecino país de Andorra. Este es un micro estado incrustado entre España y Francia que durante mucho tiempo fue un territorio pobre y aislado pero que ahora mismo tiene una renta per capita de más de 42.000 dólares, eso es más de cuatro veces la renta per capita de los mexicanos, por decir algo, más que la de cualquier otro país de habla hispana, aunque cabe recordar que el idioma oficial de Andorra no es el español, sino el catalán.

 

Los andorranos son más ricos que cualquier residente de otros de nuestros países gracias al turismo y a haber sido durante mucho tiempo un paraíso fiscal, son ricos gracias a residentes como los youtubers españoles que se van a vivir allí para pagar menos impuestos.

 

Hay que entender que a estos YouTubers se les podrá cuestionar su solidaridad pero no su legalidad. Estos YouTubers no están cometiendo fraude alguno por el hecho de irse a residir a Andorra. Fraude, si acaso, lo cometieron famosos de mi tiempo como Montserrat Caballé, Tita Cervera o Arantxa Sánchez Vicario cuando se fueron a residir allí siendo Andorra un paraíso fiscal. Pero ahora, Andorra ya no lo es. Esto hay que entenderlo bien. Andorra es un país que presenta enormes ventajas fiscales en comparación con otros países (según el organismo independiente Tax Justice Network, Andorra resta cada año más de 15 millones de euros a las arcas públicas de los demás países por la elusión fiscal de grandes fortunas), pero que ya hace años ha salido de las listas que los distintos países consideran como paraísos fiscales. Entre ellos España. Andorra firmó con Madrid en 2011 un acuerdo de intercambio de información tributaria y en 2015 un convenio de doble imposición. En 2018 la Unión Europea dejó de considerar a Andorra como un régimen fiscal pernicioso. Los Youtubers españoles, como cualquier otro ciudadano español, están en su derecho de ir a residir donde quieran con el propósito de pagar menos impuestos. Están en su derecho, digo, porque es legal. Pero lo que a mi me parece debatible es esa legalidad. Y por ahí va a ir el debate de hoy. Todo este incidente refleja más de lo mismo: la creciente brecha entre riqueza y pobreza, y cómo, cada vez más, aceptamos esa injusticia social como si fuese inevitable, normal, como si no pudiese ser de otra manera. Las reacciones a este caso de los YouTubers españoles muestra eso. Y a eso voy, pero no olviden que éste es un vídeo debate. Sus comentarios bajo el vídeo, expresados con respeto, servirán para construir una opinión más formada.

 

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En el episodio previo de este debate, este mismo mes, les preguntábamos si no habría que poner un tope a la riqueza que un individuo pudiese acumular. El simple hecho de que algunos me llaméis comunista por preguntar algo así, ya muestra lo desorientados que estamos.

 

Nada es nuevo bajo el sol. En 1942, el presidente estadounidense Franklin Roosevelt propuso al congreso que una vez que un ciudadano llegase a pagar 25.000 dólares en impuestos (el equivalente a 1 millón de dólares hoy en día) ya no se le permitiese tener más ingresos. Así que propuso una tasa fiscal del 100% por encima de esos 25.000 dólares. Los congresistas no aceptaron un impuesto fiscal 100% pero sí un 93%. Y esa política siguió vigente en los Estados Unidos hasta los años 60. Se pensaba entonces que la concentración extrema de riqueza era corrosiva para la sociedad porque significaba una concentración extrema de poder y eso se percibía como un peligro para la democracia. Incluso James Madison, apodado “El padre de la Constitución” y héroe de los conservadores, pensaba de esa manera. Hasta los años 80 con la llegada de Reagan, el sistema fiscal estadounidense se usaba para regular las desigualdades.

 

Desde la segunda Guerra Mundial hasta esos años 80 el crecimiento anual medio en los Estados Unidos fue de un 2%. Todos los ingresos subieron al mismo tiempo. Desde los 80 hasta ahora el crecimiento anula medio es de un 1.4%, pero lo que oculta esa media es que el crecimiento de la clase trabajadora es de 0% mientras que para el 1% de los más ricos hay tasas de crecimiento de hasta un 5% y 6%. Antes de los 80 se hablaba de un sistema fiscal progresivo, que servía para todos. Hoy se usa la palabra “progresista” como si fuese un insulto. El sistema fiscal cada vez se inclina más en favor de la injusticia social. Y va a ser interesante reflexionar por qué es que lo permitimos.

 

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Especialmente si en principio coincidimos en que el sistema fiscal ha de ser rectificado. Durante las primarias demócratas estadounidenses Bernie Sanders propuso un impuesto para quienes tienen más de 32 millones de dólares y Elizabeth Warren para quienes tuviesen más de 55. Las encuestas mostraron que la gente apoyaba la idea: cerca del 70%, incluso un 50% de los republicanos. La gente quiere esos impuestos pero la política fiscal va por otro lado ¿Por qué?

 

Hay razones técnicas y razones sociales para ello. El economista francés Gabriel Zucman apunta como factor a la competencia fiscal entre países que tratan de atraer inversión, capital, fábricas, y recortan la tasa del impuesto de sociedades una vez tras otra. Otro factor, dice, es el auge de la evasión y la elusión fiscal, que se debe al bum de la industria que ayuda a los ricos y a las compañías multinacionales a eludir, y a veces evadir, impuestos. Él subraya que ni la competencia fiscal, ni la elusión fiscal son leyes naturales sino opciones políticas. Y que si la UE, ha sido capada de armonizar políticas en áreas como el comercio o la moneda común, podría haber elegido hacer lo mismo con los impuestos. No lo ha hecho y de ahí que existan lugares como Andorra, actuando como una sanguijuela que chupa ese dinero que pertenece a otras comunidades. 

 

Como razones sociales que mantienen esta flojedad fiscal que perjudica a los más pobres está una creencia que yo leo a diario aquí en YouTube. Hay gente que cree genuinamente que los tipos impositivos más bajos para los ricos y para el capital son buenos. Así los ricos ahorran más, crean más negocios y eso beneficiará al resto. Lo que se conoce como teoría del goteo o del efecto derrame. Algo loable sí, pero que mirando los datos no es cierto. En 40 años el crecimiento de los ingresos de los ricos se ha incrementado mucho, el de la clase trabajadora, la mitad de la población, ha sido practicamente cero.

 

Las políticas fiscales injustas persisten también por lo que temía Roosevelt: la concentración de la riqueza ha venido acompañado de un creciente poder de los muy ricos para influir en las decisiones políticas. Esas políticas fiscales cada vez defienden mejor sus intereses privados.

 

Luego está algo que yo también encuentro mucho en vuestros comentarios. Lo que el sociólogo Jonathan Mijs se refiere como la paradoja de la desigualdad: la desigualdad de ingresos y la creencia en la meritocracia van de la mano. (La meritocracia es creer en el gobierno de los mejores, en que los cargos públicos se asignan según los méritos de los candidatos, en que la gente triunfa en la vida por sus méritos, por su esfuerzo.)

 

A pesar de que las ganancias se han concentrado en una pequeña élite no hay evidencia de que exista una creciente preocupación popular por la desigualdad. De hecho, la investigación de Mijs basada en datos de 25 años del Programa de Encuestas Sociales Internacionales muestra que la creciente desigualdad está legitimada por la creencia popular de que la brecha de ingresos entre unos y otros se debe a méritos propios: cuanto más desigual es una sociedad, más probabilidades hay de que sus ciudadanos expliquen el éxito en términos meritocráticos, y menos importantes consideran factores no meritocráticos como la riqueza familiar y las conexiones de una persona.

 

En todo occidente crece la tendencia de que el éxito viene determinado por el esfuerzo personal de cada uno. El estudio de Mijs muestra que en España esta tendencia es aún mayor que en otros países. Se cree que los ricos lo son porque son quienes más se esfuerzan. Existen estereotipos falsos. Un estudio realizado en 27 países apunta que los ricos tienden a ser percibidos como competentes y fríos, mientras que los pobres son descritos como amables e incompetentes. A la gente de más bajo estrato social se les atribuye menos capacidad y peor criterio moral. Otros estereotipos, tales como el de que los pobres son felices y los ricos no, contribuyen a la percepción de que el sistema en cierto modo es justo: cada extremo tiene algo de bueno y algo de malo, así percibimos cierto equilibrio.

 

Pero ese equilibrio no existe, si lo parece es porque ricos y pobres cada vez viven más desconectados, en círculos sociales cada vez más aislados; y desde estos círculos donde los amigos y vecinos disfrutan de los mismos privilegios o desventajas, no se notan las fuerzas estructurales tras la riqueza y la pobreza. y por eso estos estereotipos perduran. Hay estudios que identifican que cada vez es más complicado para la población siquiera imaginar el verdadero calibre de la desigualdad: pensamos que el director cobra 30 veces el salario medio de su empresa, cuando en realidad ronda las 300

 

Paradójicamente los países donde menos se da esta brecha entre ricos y pobres y menos injusticia social existe son los que más se fijan en las causas estructurales de la riqueza y pobreza y más interés manifiestan por corregir la brecha con políticas públicas, mientras que aquellos donde la brecha es mayor menos interés muestran por la desigualdad y más la justifican en base a esa meritocracia.  

 

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Y por aquí puede justificarse en parte el apoyo, relativamente amplio, que leo, existe, a los youTubers españoles que cambian de residencia para simplemente evitar pagar impuestos en su propio país. Seguidores que justifican como algo natural la idea de querer quedarse con el mayor dinero posible. No es cierto, no es lo natural. Estudios recientes indican que el cerebro humano prefiere, y disfruta con, la redistribución de nuestra propia riqueza para corregir desigualdades.

 

Es más, el pago de impuestos, a los españoles, le resulta hoy más razonable que nunca. Cuando el CIS (o Centro de Investigaciones Sociológicas, preguntaba a los españoles en 1990 su opinión sobre los impuestos, el 27,5% opinaba que era algo que el Estado les obligaba a pagar, mientras un 51% dijo: “Son necesarios para que el Estado pueda prestar servicios”. En 2020, los que ven los impuestos como una obligación son solo el 18,7% y los que opinan que son necesarios han aumentado hasta el 63,6%, el máximo en décadas. 

 

Lo que ha ocurrido en los últimos meses (como publica Luis Miller, sociólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas) es que por primera vez se ha polarizado el debate sobre los impuestos. El consenso existente en España se rompe ahora porque el 43% de los votantes de Vox los ve esencialmente como una obligación, frente al 6,6% de Unidas Podemos. Solo el partido de ultraderecha ha respaldado a los nuevos andorranos. Ellos no están por la labor de que exista consenso sobre el pago de impuestos. Ellos y, por supuesto, los youtubers involucrados, los desplazados financieros, que recordemos, no son pobres, son ricos

 

Un estudio reciente muestra que cuanto más tenemos más nos cuesta pagar. Los ricos (en promedio) cumplen menos con los impuestos que los ciudadanos de clase media”. Cuando los investigadores estudian la percepción sobre la redistribución, observan que a medida que la gente percibe que sube por la escalera social, los impuestos le generan más recelos. Otro estudio apunta que los ricos piensan que quienes creen en una mayor redistribución están más sesgados por su propio interés, que son los pobres quienes se mueven por conveniencia; mientras que la gente más pobre no les atribuye a ellos el mismo prejuicio. Y todavía en un estudio más, publicado hace unos meses, se indicaba algo curioso: cuando se le muestran pruebas de sus privilegios a personas con ventajas sociales, tienden a responder a la defensiva, alegan las dificultades personales que han vivido y enfatizan sus propios esfuerzos.

 

Mecanismos de autodefensa para justificar la suerte o el privilegio. Este caso de los Youtubers españoles nos muestra como la meritocracia nos está engañando. Mantiene una jerarquía basada en el estatus financiero y perpetúa la desigualdad haciéndola más aceptable.

 

 En su libro La tiranía del mérito (Debate), el profesor de Harvard Michael Sandel escribe: “Ganar mucho dinero no es ningún indicador del mérito o la virtud de una persona, pues refleja simplemente la feliz casualidad de que las capacidades que una persona ofrece en el mercado son justamente aquellas para las que hay demanda en él”. Y añade: “Desde el momento en que una sociedad instaura una legislación fiscal justa, sus miembros tienen derecho a quedarse aquella parte de sus ingresos que la ley estipule, pero lo que no está justificado es que reclamen que la normativa sobre impuestos deba redactarse como si tuviera que pagar o recompensar sus méritos y logros” 

 

Creo que esas palabras reflejan adecuadamente la situación de estos YouTubers españoles. En mi tiempos, quienes escapaban a Andorra para proteger sus fortunas lo hacían poco menos que a escondidas, ni siquiera se habría un debate ético o moral sobre ello, porque lo iban perder. Estos YouTubers se marchan ahora a bombo y platillo, reclamando que su situación en España es injusta, que aquí son incomprendidos y abusados por las autoridades. Ponen en juicio la eficiencia del estado como pretexto para no querer pagar; porque claro, no reconstruir la realidad a sus antojos implicaría verse a ellos mismos como egoístas o inmorales, y eso no le gusta a nadie.

 

Estos Youtubers podrán darle tantas vueltas a la realidad como si esta se tratase de un videojuego. Hacer hincapié en sus logros y en su esfuerzo. La realidad es que son muy afortunados. Un ultimo estudio que les menciono hoy publicado este mismo mes prueba que los cerdos pueden aprender a jugar videojuegos cuando son tentados por golosinas. Los cuatro cerdos involucrados en el estudio siempre quisieron ser los primeros en usar la computadora cada día.

 

La realidad es que los impuestos que los YouTubers españoles dejan de pagar en España significan dos cosas: o servicios sociales que pierden los españoles o impuestos que los españoles han de pagar por ellos para seguir manteniendo esos servicios. Me pregunto cuántos de los seguidores que apoyan a estos YouTubers entienden esto: que si mañana enferman de covid, acuden a un hospital, y no pueden encontrar la cama o el ventilador que necesitan para ser atendidos, pueda ser por gente como estos YouTubers que dejan el país para proteger su fortuna de tenerla que compartir con la comunidad que les hizo ricos.

 

¿Y tú que piensas? Debate

 

Hasta la próxima,

 

La Paz.

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Categoría: Actualidad
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