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October 2nd at 6:59pm

Hasankeyf, Víctima del Progreso

Hola Humano,
Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.
El pasado 14 de septiembre, una iniciativa social llamada "Keep Hasankeif Alive" (Mantener Hasankeif vivo) intentó popularizar en Twitter el hashtag #SaveHasankeif. (Salvar Hasankeif) ¿Quién o qué es Hasankeif y qué es lo que hay que salvar? La respuesta a esta pregunta, o preguntas, es una buena oportunidad para que reflexionemos sobre el mundo en el que queremos vivir. Porque lo que ocurre en Hasankeif (que es un lugar), te aseguro, que ocurre en algún rincón de tu país.
Este es un vídeo sobre las mil batallas que tenemos perdidas de antemano. Sobre cómo renunciamos a nuestra historia y a nuestras tradiciones en nombre de esa fuerza que llamamos "progreso". Una fuerza que en realidad no sabemos en qué consiste porque nunca reflexionamos lo suficiente sobre ella, pero que ya nos acostumbraron a relacionar con algo que tiene que ver con puestos de trabajo, con la necesidad de satisfacer nuestro consumo desbocado, y sobre todo, sobre todo, a aceptarla como algo inevitable.
En este nuevo cortodocumental de la serie "Los lugares más Más Horribles del Mundo", asisten ustedes al final agónico de uno de los primeros asentamientos humanos que se conocen. Así, acabamos con 12.000 años de historia. Esta es la tragedia de Hasankeif.

Hasankeyf, Víctima del Progreso

El Tigris. No sé si existe otro río en el planeta que, como el Tigris, aparezca mencionado en la Biblia, el libro sagrado del cristianismo; El Corán, el libro sagrado del islamismo, y la Torá, el texto sagrado del judaísmo.
A las riveras de este río surgieron los primeros asentamientos humanos, las primeras ciudades, se plantaron las primeras cosechas. Aquí nació la agricultura.
El Tigris lleva con nosotros 3.000 millones de años y recorre 1900 kilómetros de nuestro planeta. Si la Tierra es el vientre de la madre que nos vio nacer, el Tigris es el pecho que amamantó la civilización que conocemos.
El Rio Tigris es la aorta que sale directamente del corazón de nuestro pasado y se encarga de irrigar el cuerpo entero de nuestra historia moderna. Y en los 523 kilómetros que esa aorta recorre dentro del territorio turco, puede que el punto más significativo sea Hasankeyf.
Podría pasar el resto de este cortodocumental enumerando las razones por las que este lugar es un museo al aire libre, un testigo vivo de nuestra historia, y me quedaría corto. Como este vídeo va sobre la muerte de este lugar y no sobre su vida, decir simplemente que la evidencia de humanos residiendo aquí se remonta al año 9.400 antes de Cristo, que más o menos, es decir a los primeros años de asentamientos humanos, al embrión de la civilización.
9 civilizaciones importantes han dejado huella en este lugar: romanos, árabes, otomanos, mongoles, etc… Busquen ustedes por "el puente del Rio Tigris" y van a encontrar que en esta localidad existió el mayor puente construido durante la Edad Media. Todavía conserva un arco.
Parece lógico que la parte central del puente no se conserve considerando que su bóveda central era de madera, para poder retirarla cuando los invasores vinieran a atacar la ciudad.
Es probable que Marco Polo cruzase este puente en su camino hacia China, puesto que Hasankeyf fue un reconocido puesto de parada en la Ruta de la Seda.
Buena parte de los 7000 habitantes que tiene Hasankeyf viven aún en algunas de las 4000 cuevas excavadas durante el Paleolítico en los acantilados del rio Tigris.
En definitiva, que pocos lugares pueden quedar en el planeta de importancia histórica significativa sin estar aún protegidos como "Patrimonio de la Humanidad", y con tanto derecho a ello, como éste ¿Y por qué aún no lo es? Porque para serlo, La UNESCO, ha de recibir la petición del gobierno del propio país. Y el ministerio de Cultura Turco ha desoído durante años a los ciudadanos que le han pedido presentar esa petición, porque el gobierno turco tiene otros planes muy diferentes para Hasankeyf.
La única razón por la que este hermoso e histórico enclave a las orillas del Tigris es parte de esta serie de lugares horribles es por ese plan del gobierno turco que está ejecutando ahora. El próximo 8 de octubre, las carreteras que comunican Hasankeyf con el resto del mundo quedarán cortadas. Los habitantes de esta ciudad tienen un par de semanas más, para abandonar sus casas. El 8 de octubre Hasankeyf quedará oficialmente considerado dentro de la "zona de seguridad" y aquí no ha de quedar nadie.
¿Van a hacer pruebas nucleares? ¿Es zona de practicas del ejercito?… La bomba de relojería que acabará con Hasankeyf es ésta.
2 - La presa de Ilisu. Unos pocos kilómetros rio abajo se alza esta mole. Tan impresionante que no hay otra en el mundo que la supere en área de superficie de hormigón. La presa de Ilisu también es la más grande del mundo en cuanto a volumen de llenado, y longitud de cresta.
El llenado de esta presa afectará a doscientos asentamientos, y unos 300 lugares históricos que aún están por explorar se perderán definitivamente bajo las aguas. Hasankeyf quedará sumergida casi en su totalidad.
Todo ello en nombre del progreso. ¿Es necesario? La presa de Ilisu servirá para alimentar una central eléctrica que generará 4.200 gigavatios de electricidad para Turquía cada año. Un 2% del consumo del país. Similar en capacidad a una pequeña central nuclear.
Ilisu es parte de un ambicioso proyecto del gobierno turco que se remonta a la década de los 70. Un plan para revitalizar el empobrecido sur del país. El plan se denominó Proyecto del Sureste de Anatolia. El gobierno turco construiría 22 represas y 19 centrales hidroeléctricas en la red de ríos Tigris y Éufrates, así como carreteras, puentes y otras formas de infraestructura.
Pronto surgió la controversia. Siria e Irak, al sur de Turquía, protestaron porque Turquía podría privarlos del agua. En 1984, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, un grupo militante separatista que se rebeló contra las injusticias percibidas por el estado turco, y del que no voy a mostrar una sola imagen para intentar evitar la censura de todo este vídeo por parte de YouTuve, convirtió el sureste del país en una zona de guerra. Mientras tanto, los bancos europeos retiraron fondos para el proyecto y el Banco Mundial denegó préstamos debido a desacuerdos multinacionales en curso, evaluaciones ambientales inadecuadas y preocupaciones sobre el alcance del re-asentamiento y la protección del patrimonio cultural. Incluso dentro del gobierno turco, el entusiasmo por el Proyecto del Sureste de Anatolia comenzó a desvanecerse.
En la década de 2000 ya estaba claro que los proyectos de represas no estaban teniendo éxito en su aparente propósito. Las autoridades manejaron mal el agua, y los embalses ni trajeron el desarrollo ni la paz prometida a la zona. Hoy, la electricidad generada por 13 de las 19 represas terminadas se usa principalmente en otros lugares. La salinización, resultado directo de la introducción de agua en tierras saladas mal drenadas, ha arruinado granjas importantes. Los ingresos de las represas no están beneficiando a municipios o personas locales sino a grandes terratenientes y algunas empresas. Miles de personas han sido desplazadas. Y la compensación financiera que la mayoría de esta gente recibió no fue lo suficiente como para reemplazar los medios de subsistencia que ya tenían establecidos.
Por eso, desde el mismo momento que se inició la construcción de la presa de Ilisu en 2006, se alzaron las protestas. La iniciativa "Keep Hasankeyf Alive", que hacía ese llamado para popularizar en Twitter el hashtag #SaveHasankeif el pasado 14 de septiembre reúne actualmente a una coalición de activistas y 86 organizaciones que incluyen municipalidades afectadas, ONGs locales ambientales, culturales, de mujeres y de derechos humanos, asociaciones profesionales y sindicatos.
El llenado de la presa de Ilisu va a afectar de un modo u otro a unas 80.000 personas. A 18.000 de ellas directamente al tener que abandonar sus hogares. Para las aproximadamente 3000 personas que se espera sean desplazadas de Hasankeyf el gobierno ha construido un nuevo Hasankeyf por encima del que va a ser inundado con 700s nuevas casas. En principio no hay casas para todos porque lo construido obedece a las necesidades según el censo de 1974, que es el que se utilizó para hacer la previsión. En cualquier caso casi nadie quiere moverse aquí.
Los granjeros perderán sus viñedos y árboles frutales, los pastores no están permitidos traer sus cabras. Tal como dice este paisano, los habitantes de Hasankeyf son gente pobre o de ingresos modestos, bastantes de ellos viviendo aún en esas cuevas excavadas en el Paleolítico. Meterse en esas casas nuevas les obliga a pasarse el resto de sus vídeos pagándolas; porque sí, las casas hay que pagarlas, el estado no las regala.
En los años transcurridos desde que comenzó la construcción de la presa, la gente ha estado viviendo en un limbo vago y agonizante, sin saber cuándo tendrían que abandonar sus hogares. Con la esperanza de que cuanto más tiempo Hasankeyf tardase en inundarse, más fácil era creer que nunca lo sería. La esperanza e incertidumbre comenzó a desvanecerse el pasado marzo, luego de que funcionarios del gobierno sirviesen a los comerciantes que trabajaban en el histórico bazar con documentos de desalojo y les dijesen que comenzasen a mudarse a las propiedades comerciales en el Nuevo Hasankeyf. Los comerciantes argumentaron que sus negocios no podían subsistir en un pueblo fantasma y que el desalojo, violaba su derecho humano al trabajo. Ellos prevalecieron entonces, pero ahora llega el anuncio de que a partir del 8 de octubre, las carreteras de acceso a Hasankeyf quedarán cortadas y ya no se podrá acceder a la localidad. Hasankeyf quedará incluida dentro de la zona de seguridad de la presa, Hasankeyf pasará a ser el pueblo fantasma.
¿Por qué el gobierno turco se ha empeñado en llevar adelante este proyecto a pesar de haber levantado tanta controversia desde sus inicios? Después de todo, otros países, incluido Estados Unidos, están reconsiderando los beneficios y riesgos de los proyectos de represas e incluso están eliminando algunas represas para restaurar el flujo natural del agua y los hábitats fluviales. Y hay formas menos destructivas de generar electricidad, como la energía solar.
Muchos creen que el objetivo del gobierno es simplemente controlar este recurso natural, para las necesidades domésticas de Turquía y para su seguridad. Cerrar el suministro de agua a Siria e Irak, países rio abajo, puede ser un arma negociadora muy importante en caso de conflicto.
La presa de Ilisu tiene una esperanza de vida de menos de 100 años, pero la destrucción del frágil entorno natural con 400 kilómetros del ecosistema fluvial inundado, será irreversible. La construcción de la presa amenaza a numerosas especies vulnerables y en peligro de extinción, incluida la tortuga de caparazón blando del Éufrates, la avefría de barbas rojas y muchas otras aves, murciélagos y mamíferos raros. Si bien el impacto ambiental en Turquía será severo, el efecto en el vecino Iraq puede ser catastrófico.
Se espera que los niveles de agua río abajo disminuyan en un 40%: Esto significa que la calidad del agua del Tigris empeorará. Habrá una mayor intrusión de agua salada, lo que hará que el agua no sea apta para el consumo o el riego.
Las famosas marismas de Mesopotamia, un área de humedales en el sur de Irak declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco en 2016. se secarán en parte. La fauna y medios de vida de comunidades estarán ahora en peligro tan pronto como la presa de Ilisu comience a llenarse.
Todo esto ya lo vió venir la comunidad internacional hace años. Inglaterra retiró su apoyo al proyecto en 2001. Las aseguradoras de crédito de exportación en Alemania, Austria y Suiza, lo hicieron más tarde alegando el impacto ambiental y cultural que ocasionaría el proyecto. Eso fue en 2008, el mismo año que el Fondo Mundial de Monumentos incluyó a Hansankeyf en su lista anual de los 100 sitios más amenazados del mundo.
Nada ha detenido al gobierno turco en su determinación para llevar a cabo este proyecto. Ni la oposición nacional ni la internacional. Por un lado Turquia usa como excusa la situación inestable de la región para reprimir duramente cualquier tipo de demostración social, por otro Ankara aún no ha ratificado la Convención sobre el derecho de los usos de los cursos de agua internacionales, de las Naciones Unidas de 1997, un tratado que busca establecer una ley para gobernar los recursos de agua dulce compartidos a través de las fronteras internacionales y que entró en vigor en 2014. Sin apuntarse a este Tratado Internacional, Turquía puede retener tanta agua que pase por su tierra como se le antoje.
Y finalmente, los cientos de millones que se necesitan para financiar un proyecto como este, si no salen de un sitio saldrán de otro. ¿Quien va a renunciar al progreso y al beneficio de todos esos créditos. Al tiempo que los bancos europeos dejaron de apoyar el proyecto es cuando aparece el banco español BBVA la segunda entidad financiera española por volumen de activos, para financiarlo. Para recordarnos que a rio revuelto, ganancia de pescadores. Y que el infortunio de unos es el enriquecimiento de otros.
Hasta la próxima.
La paz

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Categoría: Actualidad
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