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November 5th at 2:21am

El Negocio de las Islas Privadas

Hola Humano,

Bienvenido a un corto documental de MarginalMedia de la serie, “Nuevas Tendencias Interesantes”

 

“Ah, ¿pero también tenéis una serie sobre eso?” Tenemos, tenemos señores, pasen y vean. No les de apuro que aquí son bienvenidos.

 

Esta tendencia de hoy además les va a gustar, aunque les resulte difícil practicarla. Se trata de comprarse una isla. Con esto de la pandemia el mercado inmobiliario está a la baja pero el de la venta de islas privadas está experimentando el mayor interés de su historia.

 

Vamos a ver a qué se debe esto y cómo está el mercado, puede que animemos a alguno de ustedes a hacerse con una islita

 

El Negocio de las Islas Privadas

 

Por alguna razón cuando escuchamos que desde la televisión alguien habla del paraíso miramos y lo más probable que vemos es algo muy similar a esto: imágenes desde un dron de una isla prácticamente deshabitada con una playa vacía a la que supuestamente nos trasladamos de inmediato ¿para luego qué? Lo de la piña colada fresquita y quién y cómo te la sirva, eso ya lo pone la imaginación de cada uno. ¿Realmente es esto el paraíso en la tierra? Para muchos sí, o por lo menos el imaginarlo. Por eso que la tendencia de comprarse una isla, quien ha podido permitírselo, siempre ha existido.

 

¿Qué hay de nuevo entonces? La pandemia. Y la razón para comprarse una isla. Hasta comienzos de este año el cliente promedio que compraba una isla era alguien millonario, generalmente hombre, jubilado, y que llegaba a la compra de la isla una vez que la novedad de otras compras de lujo ya se había pasado. Solía ser una compra guiada por la vanidad dicen los agentes inmobiliarios que se dedican a esto. Era alguien que ya tenía su yate, su avión privado y ahora quería la isla. Los agentes inmobiliarios sabían cómo atender a este  tipo de cliente. Le buscaban un lugar para sentirse como un "jefe de mar a mar", un pequeño reino sin más autoridad que la suya, y si el acuerdo podía endulzarse con alusiones a vecinos multimillonarios o famosos. Pues mejor

 

Para estos clientes la isla era básicamente un juguete, pero para los de este año no. Esta nueva ola de compradores de islas privadas está menos impulsada por el ego que por el deseo de escapar del virus, y los agentes inmobiliarios, como sus clientes, son nuevos teniendo que pensar en la supervivencia. Y no es fácil. No es lo mismo tener una isla para una temporadita y entretenerse explorando que para vivir y aislarse en ella.

 

Para lo primero bastaba una plataforma para aterrizar el helicóptero o un muelle para el yate. Para vivir se necesita agua fresca, paneles solares o una fuente de energía fiable, un poco de agricultura… Y una casa para llegar y dormir mañana. Al menos eso es lo que los nuevos clientes están pidiendo. Y cuando no lo preguntan, son los agentes quienes han de hacerles ver que la infraestructura que han de construir en muchas de las islas en venta, es algo que no puede crearse de la noche a la mañana, que lleva tiempo, que puede que les cueste bastante más que la isla, y que si compran la isla y quieren trasladarse a ella ya mismo, vayan haciéndose a la idea de llevarse el yate y tener que pasar una larga temporada en él antes de encontrar la isla habitable.

 

Para darse cuenta de que no se puede improvisar la infraestructura de una isla rápidamente no hay más que recordar lo que ocurrió con el Fyre Festival en 2017 ¿Ustedes recuerdan aquel fiasco? Al rapero Ja Rule y a un amigo suyo se les ocurrió organizar un concierto de rap en una isla de las Bahamas durante dos fines de semana consecutivos y vender aquello como una experiencia de lujo. Famosos influencers y modelos contribuyeron a promocionar el acontecimiento. 33 grupos de música fueron anunciados. Iba a haber acomodación de lujo, banquetes preparados por chefs de renombre con ”auténtica cocina isleña ... mariscos locales, sushi al estilo de las Bahamas, asado de cerdo”. Los boletos se vendieron con anticipación a precios acorde a lo prometido. El pase de un día costaba entre 500 y 1500 dólares; los paquetes VIP que incluían el pasaje aéreo 12.000 dólares.

 

Bueno pues llegó el día del festival y lo que había sido anunciado que ocurriría en una remota isla que había pertenecido a Pablo Escobar, lider del cártel de Medellín, resultó ser el aparcamiento de un complejo turístico abandonado sin infraestructura alguna. El alojamiento fueron tiendas, muchas a medio montar, con mantas mojadas porque había llovido la noche anterior; los banquetes prometidos se convirtieron en sandwiches, y quienes atendieron tuvieron que esperar largas horas en malas condiciones para poder salir de allí, porque de los 33 grupos invitados que iban a actuar no acudió ni uno, ni siquiera Ja Rule, que era el organizador del concierto. 

 

Los agentes inmobiliarios especializados en el mercado de islas privadas, recuerdan ahora aquel evento, porque durante los meses de promoción ellos registraron un aumento de interés por su oferta de islas privadas con preguntas de “niños que esperaban iniciar su propio país”. La demanda de ahora supera con creces la de entonces.

 

Claro que el aumento de interés no se traduce necesariamente en un mayor número de ventas. A las dificultades logísticas apuntadas, se suma la de que muchos compradores buscan un aislamiento total; no quieren que a su isla pueda llegar cualquier extraño en bote a darse una vuelta por allí, eso ya limita el mercado

 

La dificultad para mostrar las propiedades con las restricciones para viajar en medio de la pandemia también es un handicap para las ventas. En el Caribe, por ejemplo, muchos de los aeropuertos están cerrados, y en otros que están abiertos, como ahora mismo Las Bahamas, hay que ponerse en cuarentena dos semanas solo llegar y descargarse el rastreador. Comprar una isla no es como comprar un piso. Una cosa es comprar una casa sin visitarla primero y otra comprar una isla sin ni siquiera poder enviar a los asesores profesionales para que la revisen con anterioridad.

 

¿Alguna ventaja de vender islas en tiempos de pandemia? Sí, dicen los agentes que los clientes son más flexibles en cuanto a ubicación. Con tal de aislarse están más abiertos a desplazarse por el mundo. E islas no faltan

 

Busco el dato y es imposible determinar el número de islas que hay en el mundo, millones. Solo Suecia tiene casi 222.000. Es imposible poner un número por las distintas definiciones de lo que constituye una isla en cuerpos de agua como lagos y ríos. Desde la ventana donde edito estos vídeos para ti yo veo dos islas. La que tengo enfrente no existía hace 100 años y está deshabitada, tras ella hay otra que está habitada. El rio que veo tiene unas 100 islas, la mayoría deshabitadas. Sólo unas 11.000 islas en el mundo tienen residentes permanentes. Incluso en el mar hay islas que se hunden y otras que se forman. Ese es el caso en lugares como la República de Las Maldivas, donde yo viví 6 meses. Un archipiélago de unas 12000 islas de las que sólo una quinta parte están habitadas. Cualquiera podría soñar con comprar una isla aquí, pero considerando que muchas de estas islas no superan el metro de altitud y que un tsunami como el de 2004 le pasó por encima pues ahí que pensar muy bien antes de comprar.

 

Y esa es la tarea también del agente inmobiliario al atender a un cliente, invitarle a reflexionar sobre aspectos como las consecuencias del cambio climático en su isla o la situación geopolítica en la que se encuentra. El mar Egeo en el Mediterráneo, por ejemplo, es un lugar predilecto para los británicos, tiene cientos de islas encantadoras, pero muchas de ellas impugnadas por Turquía y Grecia. ¿Compraría usted una isla en disputa? Algunos compradores llegan a la conclusión de que en lugar de intentar superar todos estos inconvenientes es mejor comprarse un super yate. O alquilar algo ya conocido. Como esta propiedad. Esta isla fue usada hace 100 años por el estado para poner gente en cuarentena durante la gripe española. Ahora son los ricos quienes la alquilan para ponerse en cuarentena ellos mismos pagando un cuarto de millón de dólares por semana.

 

Y ahora que ya hemos dado un precio, para quien a pesar de todo lo expuesto no quiera renunciar a su isla, vamos a ver como está el mercado.

 

 

———

 

Acudo a una website especializada en islas privadas y lo primero que veo es que los precios oscilan entre uno y varios millones. Hay islas más baratas y a ellas vamos pero no se impacienten; comenzamos viendo alguna de las mas caras para regalarnos la vista. Vamos de compras

 

A ver esta:

 

- 29 millones, en las Bahamas, más de una casa, eso está bien, así nos podemos juntar unos cuantos y hacer un fiestón en cuanto pase la pandemia, cuartos amplios, soleados, piscinas y hasta pistas de deporte, tiene pistas de tenis, una cancha de baloncesto. Y el el campo de futbito ¿dónde vamos a echar un partidito? Ah que no hay cancha de futbito? Pues nos vamos

 

- A ver esta otra, la isla Moskito, también en el Caribe. 22 millones y medio, un poco más baratita. Metidita en el mar. Esta tiene estilo y mira esa piscina. Pero espera un momento, que no te venden la isla. Solo un lote de 9 que existen. Y este proyecto lo ha creado Sir Richard Branson, que tiene otro de los lotes. ¿O sea que vas a salir a pasear y encontrártelo por ahí haciendo jogging? Para que te diga sonriendo: “ya tengo una fortuna de más de 4000 millones, gracias por hacerme un poco más rico”. ¡Quita, quita, vamos buscar otra

 

- Esta, menos de dos millones y medio. Bueno, un aire muy rústico. Me está dando frío solo verla. Está en Canada. A ver quien se baña ahí. Y es todo piedra. Esta es de la que llegas y el primer día que sales de casa, tropiezas te rompes una pierna y tiene que venir un helicóptero a sacarte de allí para llevarte al hospital. Y entre tanto peñasco ni te encuentra. Además con ese nombre: ESHPABEKONG ¿Dónde dice que esta usted? En Eshpakeknog ¿Y dónde queda eso? Entre España y el Vietkong

 

Yo les voy a dejar aquí para que ustedes sigan entreteniéndose solos porque ya comienzo a desvariar. Si buscamos por las islas  más baratitas, vemos que peñascos en Canada por debajo de los 100.000 dólares hay a patadas y, también van a apareciendo algunas de las nuestras islas.

 

Me despido diciéndoles que si en realidad lo que quieren es perderse en una isla para aislarse pues no tienen ni que gastarse un dólar. El mundo esta lleno de islas a las que no quiere ir nadie, porque en ellas se han cometido masacres o se piensan que están embrujadas…. Incluso si quieres tu propio terreno, regalado, en esta isla habitada por 56 personas pues no tienes mas que pedirlo y pagar no mas que el pasaje para llegar a la isla. Claro que en la isla Pitcairn hay un par de detalles a tomar en cuenta: Uno es que en 2004, seis de los doce hombres adultos que habitaban la isla entonces, incluido el alcalde, fueron condenados por abuso sexual de menores y tuvieron que construir una cárcel para que cumpliesen sus penas. Y el otro es que la isla queda tan aislada que solo llega un barco con víveres cada tres meses desde Nueva Zelanda a 5000 kms de distancia y la única tienda de la isla sólo está abierta tres días a la semana. Así que como no llegue el barco, puedes tener problemas.

 

Al menos tú ahí en casa, encerrado, lo tienes todo a mano y no tienes que preocuparte por más infraestructura de que no se acabe el gas o se te estropee el inodoro. Y mientras tanto puedes entretenerte creando otras tendencias. Hasta la próxima, la paz

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Categoría: Actualidad
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