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December 19th at 7:02am

El Gobierno USA Contra Google

Hola humano,

 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia

 

“Hace dos décadas, Google se convirtió en la nueva compañía favorita de Silicon Valley con su innovadora forma de buscar en el emergente Internet. Esa Google hace mucho dejó de existir. La Google de hoy es un guardián para el monopolio de Internet, y una de las empresas más ricas del planeta, con un valor de mercado de $ 1 billón de dólares y un ingreso anual superior a $ 160 mil millones. Durante muchos años, Google ha utilizado tácticas anticompetitivas para mantener y extender sus monopolios en los mercados de servicios de búsqueda generales, búsquedas de anuncios, y búsquedas de texto publicitario. Las piedras angulares de su imperio”

 

No son mis palabras. Así comienza la demanda contra Google presentada por el Departamento de Justicia Estadounidense hace ahora un par de meses. ¡Eh! ¡Quieto parado ahí! ¿El gobierno de los Estados Unidos atacando a una de sus multinacionales más exitosas? Así es. ¿Ahora? Quiero decir republicanos y demócratas llevan todo el año como el perro y el gato y justo antes de la elección se ponen de acuerdo en algo? ¿Para atacar a Google? Sí, así es. 

 

Pues algo muy grave tiene que haber hecho Google para que el gobierno le declare la guerra. Vamos a ver

 

 

El Caso contra el Imperio Google

 

 

La demanda, que pueden encontrar en un enlace en la descripción del vídeo, fue presentada el pasado 20 de octubre, en el tribunal de distrito de los Estados Unidos en el distrito de Colombia y venía firmada por los fiscales generales republicanos de 11 estados, pero también se ha ganado el apoyo de demócratas de alto perfil como Letitia James (fiscal general de Nueva York), y la senadora Elizabeth Warren.

 

¿Por qué Washington se ha unido contra una de las empresas más populares y exitosas de Estados Unidos? ¿Qué puede significar este ataque?

 

Lo que el Departamento de Justicia está presentado es una demanda antimonopolio. En ella acusa al gigante tecnológico de proteger ilegalmente su monopolio sobre los servicios de búsqueda en línea y los anuncios que se publican en ellos.  No se daba un desafío del gobierno al poder de mercado de una empresa tecnológica tan importante como éste desde que el gobierno se enfrentó a Microsoft en 1998.

 

¿De qué se queja el Departamento de Justicia? Las quejas centrales son:

 

- Un camino oscuro hacia el dominio: Google convirtió su motor de búsqueda en la opción predeterminada para los usuarios al cerrar acuerdos multimillonarios con operadores de telefonía móvil, fabricantes de teléfonos inteligentes y socios gigantes como Apple. (Y esto bien que lo puedo corroborar yo que llevo creando vídeos 13 años con mis computadoras y programas de Apple. Hace años yo usaba una variedad de buscadores de internet: Safari, Firefox, Opera, Torch… y Apple me los ha ido empujando todos fuera a base de presentarme problemas técnicos o no permitirme actualizarlos hasta forzarme a usar Google Chrome, que es el único que uso ahora)

 

- Exclusión de la competencia: En parte como resultado de los acuerdos previos, Google controla ahora el 88 por ciento del mercado de motores de búsqueda de los EE. UU., Un poder sin igual que la compañía usa para prevenir efectivamente que motores de búsqueda alternativos puedan competir.

 

- y Un monopolio de la publicidad: Al monopolizar la búsqueda, Google también ha monopolizado el mercado de anuncios de búsqueda, que según la demanda es distinto del mercado de publicidad digital más amplio en el que también compiten empresas como Facebook y Amazon.

 

La demanda del Departamento de Justicia contra Google se basa en algunas de las leyes antimonopolio más antiguas del país, incluida la primera, la Ley Sherman Antimonopolio de 1890. Según la interpretación imperante de esas leyes, el Departamento de Justicia tendrá que demostrar no solo que Google domina la industria de las búsquedas en internet sino también que ese dominio perjudica a los consumidores.

 

Y de esto va a depender el éxito o fracaso de esta demanda

 

Ese criterio de si la actividad de Google perjudica a los consumidores, se conoce como el estándar de bienestar del consumidor y al ser algo que se implementó en la década de 1970, antes de la era digital, puede que sea un criterio demasiado estrecho y necesite una actualización, porque como bien habrán ustedes escuchado argumentar, tanto a Google como a Facebook, en más de una ocasión, su producto difícilmente puede dañar a los consumidores siendo, como es, gratis.

 

En cuyo caso, ¿qué le importa a la gente que Google sea o no sea un monopolio?

 

Lina M. Khan, profesora de la Facultad de Derecho de Columbia, argumenta que el precio no es la única métrica para medir el comportamiento anticompetitivo, y la satisfacción del consumidor con una empresa no prueba el ausencia de daño. Otro profesor de la misma facultad, Tim Wu apostilla que  “El daño es para la competencia", "y que el consumidor pierde como resultado". ¿Cómo?

 

- Costos ocultos: el control de Google sobre la búsqueda significa que puede cobrar a los especialistas en marketing tarifas más altas por los anuncios, lo que puede suponer una carga para las pequeñas empresas y hacer subir los precios de los productos que se anuncian.

 

- Disminución de la calidad de la búsqueda: debido a que los usuarios tienen tan pocas alternativas, Google no tiene muchos incentivos para optimizar su motor de búsqueda para la satisfacción del usuario. Google está empeorando. Google está más interesado en hacer que la búsqueda sea lucrativa para la empresa antes que en un mejor producto para ti.

 

- Una prensa debilitada: Muchas organizaciones de noticias ahora prácticamente no tienen más remedio que depender de Google y Facebook para llegar a los lectores y financiar sus operaciones. Esta centralización del poder plantea dos crisis: una crisis financiera, porque los ingresos por publicidad que solían ir a los editores ahora son capturados por grandes intermediarios tecnológicos, lo que provoca el colapso de la industria de las noticias; y una editorial, porque la dependencia de los medios de un puñado de plataformas incentiva la viralidad y el sensacionalismo sobre el periodismo de alta calidad.

 

- Perdida de privacidad: Google no cobra a los usuarios un precio en efectivo, pero eso no significa que sea gratis. Tal como se lee en la demanda presentada contra Google: “Cuando un consumidor utiliza Google, el consumidor proporciona información personal y atención a cambio de resultados de búsqueda. Luego, Google monetiza la información y la atención del consumidor mediante la venta de anuncios". Debido a que el motor de búsqueda de Google no tiene verdaderos rivales, los usuarios poco pueden hacer si no están satisfechos con las prácticas de recopilación de datos de la empresa.

 

¿Cómo debería cambiar Google?

La demanda del Departamento de Justicia pide a Google que  , pero no especifica ninguna solución preferida, como vender partes de la empresa o anular sus contratos restrictivos.

 

Esta segunda opción podría ser la que el Departamento de Justicia persiguiese en los tribunales: Según la demanda Google, paga entre 8.000 y 12.000 millones de dólares al año a Apple a cambio de convertir a Google en el motor de búsqueda predeterminado en todos sus dispositivos. (Lo que os comenté que yo mismo vengo experimentado durante años) Eso ha hecho que los dos gigantes tecnológicos dependan en gran medida el uno del otro con exclusión de otros motores de búsqueda. ¿Serviría de algo prohibir contratos exclusivos como éste entre Google y Apple? Pues puede que sí o puede que no; porque puede que la gente siguiese convirtiendo a Google en su motor de búsqueda predeterminado por mera costumbre y conveniencia.

 

Para aumentar significativamente la competencia en el mercado de los motores de búsqueda, puede que lo que el gobierno tendría que hacer, fuese dividir el índice de Google de cientos de miles de millones de páginas web entre dos o más empresas, aunque el resultado de nuestras búsquedas se volviese menos preciso y útil que el que estamos obteniendo ahora, porque ninguna empresa tendría suficientes datos para refinar esas búsquedas tan bien como lo hace Google.

 

¿Vale la pena meterse con Google entonces? ¿No es mejor aceptarlo como un monopolio natural?

 

Hay quien apunta que los primeros días de las telecomunicaciones en EEUU, cuando los cables telefónicos eran propiedad de diferentes empresas, era imposible llamar a alguien cuyo teléfono era atendido por otro proveedor. La solución fue consolidar esas empresas en una sola red, el Bell System, y luego regularlo a través de la Comisión Federal de Comunicaciones para asegurar que operara en interés del público. Quizás Google, también debería regularse más como una utilidad pública, obligada a otorgar licencias de patentes para sus algoritmos de búsqueda y otras innovaciones.

 

Su negocio de publicidad, quizás también debería estar regulado para garantizar que Google ya no se beneficie de la ventaja injusta que proviene de administrar el mayor mercado de intercambio de anuncios digitales del mundo en el que también compite como uno de los compradores y vendedores más importantes.

 

Los mercados financieros están regulados para evitar tales desequilibrios de poder, pero el mercado de publicidad digital aún no lo está. Son muchos editores de noticias los que están, estamos, agradecidos a Google por los ingresos publicitarios. Desde una perspectiva amplia, somos una democracia y queremos una economía de noticias sana y sólida. Queremos que el negocio de las noticias sea un sector de nuestra economía, queremos asegurarnos de que funcione. Queremos variedad de opiniones. Y eso sólo va a surgir de un mercado variado y competitivo, no de un monopolio. 

 

Yo siento la presión sobre el contenido que produzco y no debería de ser así. A menudo me oís decir que muchos de nuestros vídeos se censuran y os presento pruebas que argumentan eso y algunos me tacháis de victimista y pensáis es algún tipo de estrategia que sigo. Como si a mi me agradase que me marginaran. Hace solo unos días esta mujer, Timnit Gebru, investigadora de plantilla y codirectora de un equipo de Inteligencia Artificial ética en Google escribió un correo interno al personal de Google en el que se lamentaba de lo que yo me quejo el "silenciamiento de las voces marginadas". Fue despedida de inmediato al tiempo que se la ordenó que se retirara y retractara de la investigación que estaba llevando a cabo. Poco después ya circulaba una carta en la que se pedía al gigante  tecnológico que explicara el despido de la Dra. Gebru junto con el motivo por el que le ordenó que retirara su investigación. Entre los casi 3.300 nombres incluidos en la carta más de 1.400 son empleados de Google.

 

Facebook es más de lo mismo y lleva el mismo camino de enfrentarse a la regulación antimonopolio que ahora le espera a Google. El miércoles pasado la Comisión Federal de Comercio estadounidense por un lado y más de 40 estados por otro acusaron a Facebook de convertirse en un monopolio de las redes sociales al comprar a sus rivales para aplastar ilegalmente la competencia, y dijeron que los acuerdos que convirtieron a la red social en un gigante deberían deshacerse. Reguladores federales y estatales, han estado investigando a la compañía durante más de 18 meses y ahora los fiscales piden a Facebook que rompa Instagram y WhatsApp y que establezca nuevas restricciones sobre acuerdos futuros

 

Pero sin apartarnos de Google ¿qué va a pasar? Pues si los casos antimonopolio anteriores son una indicación, es probable que esta demanda se prolongue durante años. Y Google tiene una ventaja significativa en la lucha contra el gobierno. Google tiene los mejores abogados defensores antimonopolio del país, así como casi 18.000 mil millones de dólares en efectivo según las cuentas del pasado junio; por el contrario la división antimonopolio del Departamento de Justicia, tiene un presupuesto para todo este año de 167 millones. No parece que por ahora el monopolio de Google se vea seriamente amenazado.

 

Pero el Departamento de Justicia lo intenta. Hace menos de tres meses el Congreso convocó a los directores ejecutivos de las “cuatro grandes” empresas de tecnología - Google, Amazon, Facebook y Apple - para interrogarlos sobre sus prácticas anti competitivas. Ahora vemos que también le toca a Facebook y el próximo año es probable que veamos una cascada de demandas similares contra otras grandes empresas de tecnología. ¿Se las va poder derrotar en los juzgados? No creo. ¿Se las van poder cambiar algo? ¿Los suficiente para crear un mercado más competitivo y justo para los consumidores? Pues esperemos. Por de pronto, la demanda del gobierno estadounidense contra Google, ya es una declaración de intenciones que muchos esperábamos. Un mensaje que yo espero recojan otras naciones y envíen a sus propios monopolios: el recordatorio de que incluso las empresas privadas más poderosas deben tener en cuenta el poder aún mayor de los ciudadanos.

 

Hasta la próxima,

 

La paz

 

 

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Categoría: Actualidad
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