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December 31st at 8:17pm

El Engaño de China

Hola humano,

 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

 

¿Tú sabes cuál es el mayor poder que China ejerce sobre Occidente? ¿Un poder aún más grande que el de su imponente fuerza económica? Lo sabes, pero no lo sabes. Lo sabes porque vas a reconocer inmediatamente lo que voy a decirte. Y no lo sabes porque lo que te voy a decir es un engaño. Probablemente tú piensas que China es un imperio milenario, que antes o después, iba a recuperar su posición en el mundo. Y que lo que está pasando con China en los últimos 20 años no es mas que eso, que el gigante asiático regresa. Esta fuerza permanente y espiritual en el este de Asia que es China regresa a un orden natural y toma la posición en el mundo que le corresponde.

 

Bueno, pues eso es una mentira, es un cuento chino. La China antigua, tradicional e inmutable no existe; esa imagen es un invento reciente, importado y definido por los imperativos políticos del partido comunista chino. El que tú pienses que China va por delante y el resto hemos de inclinar la cabeza es el poder más grande de China sobre Occidente. La psicología, y no su ejercito o su comercio, es la herramienta más poderosa de China

 

En este vídeo te contamos cómo se ha construido este engaño de China hacia el exterior y pretendemos que nunca vuelvas a percibir China de la misma manera.

 

El engaño de China. 

 

Cuando el presidente Xi Jinping visitó Alemania en 2014, su anfitriona, la canciller Angela Merkel, le entregó un regalo, como requiere el protocolo. Ella eligió un mapa antiguo de lo que hoy se conoce como China, impreso en Alemania en 1750. Las fotos oficiales mostraban a Merkel animada presentando con entusiasmo a Jinping el mapa enmarcado, y al mandatario chino retrocediendo, con el rostro pétreo.  La razón fue que el mapa incluía solo las antiguas provincias de la dinastía Ming. Por lo tanto, excluía la mayoría de los otros territorios adquiridos por los Qing: Manchuria, Mongolia, Tíbet y Xinjiang. Para empeorar las cosas, Taiwán aparecía delineado en un color diferente.

 

Los medios de comunicación de China controlados por el partido tenían un dilema. Necesitaban informar sobre la ceremonia oficial, pero no se les permitió admitir el inconveniente hecho histórico. Lo resolvieron a la manera tradicional de un estado de partido único: falsificaron la noticia.

 

Los medios chinos informaron de la ocasión, pero reemplazaron el mapa por uno más tardío, de 1844, que muestra un territorio chino mucho más amplio. Un eminente profesor chino secundó el mapa y dio bombo a la noticia escribiendo sobre la importancia de que Alemania le diera a China un mapa tan expansivo del territorio de China al que incluso añadía algunas tierras rusas como bonificación.

 

La historia real de lo que hoy conocemos como China es la historia de cada dinastía sucesiva que la gobernó. Cada dinastía le daba su nombre al territorio, e igual que cambiaban el nombre cambiaban la forma de sus fronteras y tierras. La historia de China es lo más lejano a la unidad que el Partido Comunista de China intenta hacernos creer. La realidad de su pasado le incomoda. El partido quiere borrar ese pasado y crear uno nuevo que le permita seguir haciendo nuevos reclamos territoriales en nombre de unos "derechos" históricos inexistentes.

 

Incluso el nombre China no es una palabra china, es una palabra inventada por los europeos para referirse a la tierra de los Chins. Cuando los primeros aventureros europeos llegaban a China se quedaban perplejos al descubrir que los lugareños no conocían ese nombre. Como nombre del país, "China" tiene 108 años de antigüedad. Fue solo cuando el último emperador fue derrocado en la revolución de 1911-12 que el líder nacionalista Sun Yat-sen declaró la existencia de una entidad llamada República de China, que los comunistas cambiaron por la República Popular China. Hace poco más de un siglo, los gobernantes de Pekín no habrían reconocido el nombre: 'China’.

 

Y lo mismo pasó con el concepto de la “raza” china. La idea del grupo étnico mayoritario en China, los Han, fue una invención de la misma época. Exactamente de 1899, cuando Zhang Binglin, un erudito clásico convertido en revolucionario creo esta “raza” para deslegitimar a los gobernantes Qing. Los revolucionarios nacionalistas de finales del siglo XIX necesitaban una herramienta para diferenciar a los gobernantes Qing del pueblo. Los Qing, invasores manchúes del norte, habían gobernado durante casi tres siglos. El consenso confuciano de la época era que la legitimidad política surgía de la participación en la cultura civilizada, y que esto significaba que cualquiera de cualquier lugar, incluso los bárbaros manchúes, podían participar en la nación. Pero el poder había de surgir desde abajo y ese cambio sólo podía provenir de los hijos y nietos del Emperador Amarillo, los Han, 

 

Hoy, el Partido Comunista de China utiliza su United Front Department (Departamento del Frente Unido) para promover el culto al Emperador Amarillo (una figura mitológica de hace casi 5000 años) entre las comunidades chinas repartidas por todo el mundo como ejemplo de una estrategia política destinada a cambiar la identidad y lealtad de estas comunidades.

 

De hecho, aquí en Australia hay una ceremonia de adoración al Emperador Amarillo que se celebra todos los años, con el apoyo de este Frente Unido, y al que invitan a políticos y dignatarios australianos. Ésta, que se supone es una ceremonia "tradicional”, se viene celebrando en Pekín desde 2006.

 

El liderazgo actual de China reclama una civilización de 5.000 años, pero "China" como país y pueblo unificados, fue creada por un pequeño grupo de intelectuales entre finales del siglo XIX y principios del XX. Hace poco más de 100 años. Los reformadores y revolucionarios de entonces adoptaron ideas extranjeras para "inventar" una nueva visión de su territorio. la reelaboración del pasado por parte de la República China no solo la ayudó a justificar su derecho a gobernar hace un siglo, sino que continúa motivando y dirigiendo la política en la actualidad. Al afirmar una versión particular y politizada del pasado, el gobierno reforzó su reclamo sobre un vasto territorio que se extiende desde el Pacífico hasta Asia Central. Los problemas geopolíticos actuales de China —el destino de Hong Kong, Taiwán, Tíbet, Xinjiang y el Mar de China Meridional— nacieron en la lucha por crear un estado-nación moderno. 

 

Y de ahí la fragilidad por sostener el engaño histórico. En China no se permite ningún debate sobre el 'interés central' del estado de la integridad territorial. Cualquier evidencia histórica que sustente una historia diferente del pasado es negada. La única versión aceptable de la historia es la versión inventada que se adapta a las necesidades de la dirección actual del Partido Comunista.

 

Por eso que a Xi Jinping no le hizo gracia alguna que le regalasen un mapa de su tierra de hace 300 años. Si hubiese sido al revés, Si Jinping le hubiera dado a Merkel un mapa de la Prusia del siglo XVIII que excluía a la mayor parte de Alemania occidental, el objeto habría sido tratado como una interesante curiosidad. China no bromea con su pasado. China defiende su engaño y se ha acostumbrado a engañar. El problema ahora es que cada vez lo hace de una manera más autoritaria y sucia. Cuidado con China.

 

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La diplomacia china ha cambiado con Xi Jinping. Atrás quedaron los tiempos del cauteloso Deng Xiaoping que llegó a decir “oculta tus capacidades y espera tu momento”. Con Xi Jinping China ahora muestra su poder porque quiere imponer, asustar.  China es ahora agresiva. No permite que nadie se meta en sus asuntos ni exprese crítica alguna, menos si se beneficia de su empuje económico. La regla más básica para quien comercia con China es: “si te haces rico con nuestra ayuda, quédate tranquilo y agradecido. No metas ruido”

 

En diciembre de 2014 Xi Jinping publicó unos comentarios que aparecieron en los sitios web del partido y de la universidad: "Nunca permitas cantar una melodía contraria al centro del partido", escribió "Nunca permitas comer la comida del Partido Comunista y luego romper las ollas de la cocina del Partido Comunista”. Aquellas palabras iban dirigidas a los integrantes más liberales del partido, pero bien pueden aplicarse a sus socios comerciales extranjeros. Xi Jinping ha dejado bien en claro que espera silencio y armonía de todos los que se benefician de la prosperidad china de un modo u otro.

 

Yo esto lo observo bien claro porque resido en el país que probablemente más se le haya subido a las barbas a China. Australia. Cuento un poco como China está reaccionando contra Australia para que este ejemplo pueda servir como aviso para navegantes y otros países se lo piensen dos veces antes de lanzar piedra alguna que rebelen los engaños del Partido Comunista chino.   

 

China es para Australia su mayor socio comercial. Lo lleva siendo desde hace 13 años. Más de un 27% del comercio australiano con el mundo es con China. Las exportaciones a China proveyeron a Australia 169.000 millones de dólares el año pasado. Hierro, carbón y gas son las exportaciones líderes, pero también variedad de productos agrícolas y ganaderos. 1 millón 400.000 turistas chinos visitaron Australia el año pasado, casi un cuarto de millón de estudiantes chinos acudieron a las universidades australianas. Durante años la mayor comunidad de inmigrantes australianos fueron los chinos. Más de 1.200.000 ciudadanos australianos se identificaron en el último censo como de ascendencia china. China es el país extranjero que mayor superficie de tierras agrícolas posee un Australia, un 2 y medio por ciento. Hasta tuvimos no hace mucho un primer ministro que hablaba chino. El presente y futuro de Australia parece ligado a China. 

 

Sin embargo, para bien o para mal. Australia, mas de una vez, no ha callado ante los abusos y engaños de China. Desde hace 31 años cuando el primer ministro australiano Bob Hawke rompió a llorar delante de la televisión anunciando la masacre china de la Plaza de Tiananmen, para luego ofrecer asilo a los 42.000 estudiantes chinos que en ese momento se encontraban en Australia, hasta los acontecimientos del presente hay un largo rosario de enfrentamientos diplomáticos.

 

Australia ha sido el primer país en prohibir la tecnología 5G de Huawei, en aprobar leyes de interferencia extranjera destinadas a frenar la influencia china y en pedir una investigación internacional sobre la fuente del coronavirus.

 

China ha respondido los últimos meses bloqueando las importaciones australianas. Carbón, cebada, algodón, vino… Uno tras otro los productos van entrando en la lista negra del gigante asiático intentando dañar la economía australiana. El primer ministro australiano, Scott Morrison, planea ahora presentar una demanda ante la Organización Mundial del Comercio por estos bloqueos

 

El incidente más rastrero de esta guerra diplomática se ha producido hace sólo unos días y es del que realmente quiero hablar porque representa una escalada de hasta donde pueden llegar las tácticas de engaño chino a partir de ahora.

 

En Australia ha ocurrido hace poco algo que ha convulsionado la sociedad. El mes pasado se hizo público el Informe Brereton. Éste es un informe sobre los crímenes de guerra cometidos por la Fuerza de Defensa Australiana durante la Guerra en Afganistán entre 2005 y 2016. El informe encontró pruebas de 39 asesinatos de civiles y prisioneros por (o bajo instrucción de) miembros de las fuerzas especiales australianas, que posteriormente fueron encubiertos por personal de las Fuerzas de Defensa Australiana. El informe indicó que 25 miembros del personal de estas Fuerzas de Defensa estuvieron involucrados en los asesinatos: o como ejecutores o como cómplices.

 

Un incidente vergonzoso, el peor en la historia del ejercito australiano. El jefe de las Fuerzas Armadas daba la cara en la televisión nacional para informarnos de este deshonor y así pedía disculpas al pueblo afgano. Bueno pues como resulta que en el pasado, Australia ha criticado a China, entre otras cosas, por el trato de los uigures musulmanes; China aprovecha ahora la ocasión para devolverle la pelota.

 

Y lo hace publicando un tweet en el que se ve a un soldado australiano sosteniendo un cuchillo manchado de sangre en la garganta de un niño afgano que tiene en sus brazos un corderito. Y un texto que dice. “¡No temas, venimos a traerte la paz!”. El primer ministro australiano ha exigido disculpas del gobierno de chino por este tweet y ha declarado que la artimaña es vergonzosa porque esa foto es falsa. El gobierno chino ha contraatacado diciendo que no es una foto falsa sino un montaje de un joven artista chino y que el primer ministro australiano está exagerando su reacción.

 

Yo no sé si el primer ministro australiano debería de haber ignorado el tweet o dejar que fuese un oficial de menor rango quien respondiese por él, pero éste es el juego rastrero ahora de China contra quien denuncia sus abusos. El incidente de las Fuerzas Armadas australianas es vergonzoso, sí; pero nos enteramos porque ha sido una comisión independiente iniciada por las propias Fuerzas Armadas australianas quienes tras una investigación de 4 años han producido este informe, hecho público por el jefe de las Fuerzas Armadas en la televisión nacional a hora punta. ¿Ustedes se imaginan a China haciendo algo igual? Nunca verán ustedes a un oficial chino pidiendo perdón. China es incapaz de pedir perdón incluso por un tweet falsificado tan rastrero como ése. Porque no, no es meme de un internauta cualquiera, es una publicación del Subdirector del Departamento de Información del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China.  Lijan Zhao, quédense ustedes con esa cara, este hombre es uno de los líderes destacado de la nueva generación de diplomáticos agresivos conocidos como "guerreros lobos” que ha implementado Xi Jinping. Alguien que no le importa jugar sucio. Esta ilustración nunca dijo que fuese falsa, que no era una foto. Para más cinismo, es un tweet. En China Twitter está prohibido. Scott Morrison, el primer ministro australiano, escogió denunciar la foto falsa en WeChat la plataforma social china y ahí, por supuesto, le bloquearon el mensaje.

 

 

China va a inundar el mundo de engaños. Se lo ve a hacer a otras potencias y ya no está dispuesta a quedarse atrás. China busca recuperar el crédito perdido por el coronavirus. A Australia no le perdona que haya solicitado una investigación sobre los orígenes del coronavirus y que sea un vigilante de los abusos de derechos humanos y coarciones de libertades en su esfera de influencia. China desearía que Australia estuviese en el hemisferio occidental, lejos, es el vecino incómodo que no le quita el ojo y desnuda la falsedad sobre la que se sustenta la paranoia constante en la que vive el Partido Comunista Chino. Pero más allá de Australia, el mundo puede esperar más mentiras y engaños por parte de China. Las teorías de conspiración no son nuevas en China. Al comienzo del coronavirus fue China quien propago la teoría sin fundamento de que el virus había sido traido hasta Wuhan por el ejercito estadounidenses. En las últimas semanas, China dispara en todas direcciones fuera de sus fronteras para indicar el origen del virus: que si vino de Italia, que si vino de India, que si vino de alimentos envasados del extranjero. Con funcionarios chinos diciendo que han detectado el virus en carne de cerdo de Alemania, camarones de Ecuador, salmón de Noruega, etc, etc, etc… China resta importancia a los primeros fracasos de su gobierno en la crisis de civid-19, argumentando en cambio que el éxito del partido en contener el virus muestra la superioridad de su sistema autoritario.

 

China también quiere liderar en el engaño. Y tiene a mucha gente a quien convencer de sus mentiras. Dentro y fuera de sus fronteras; porque una de cada 5 personas del planeta ya pertenecen a esta nueva etnia Han creada para servir los propósitos de la revolución hace poco más de un siglo y del Partido comunista ahora. Recuerden esto, la etnia Han es cultural y  socialmente tan diversa como si considerásemos a los europeos o a los latinos una etnia; que no se les olvide. La fragilidad permanente de un estado de partido único empujara al gobierno chino ha crear engaños cada vez más grandes y ha tomar medidas cada vez más autoritarias para callar las voces disidentes y ocultar al mundo lo que ocurre dentro de sus fronteras.

 

Hasta la próxima, la paz

 

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Categoría: Actualidad
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