4.9 K vistas
November 18th at 4:44pm

El Caso Contra Donald Trump. 1

Hola Humano,

 

Bienvenido a un cortodocumental de MarginalMedia.

 

En los últimos cuatro años le hemos dedicado una manita de vídeos a Donald Trump. Me gustaría que este fuese el último, pero no puedo asegurarlo porque aunque el Sr. Trump ya tenga la puerta de salida abierta, su legado, el Trumpismo; “esa filosofía de que la realidad es lo que el líder nos cuenta cada mañana y lo que no encaje en ella es una conspiración” va a perdurar entre nosotros durante bastante tiempo. Un poco más de reflexión sobre esta filosofía en el epílogo del cortodocumental. El vídeo (los vídeos porque van a ser dos) tratan sobre el otro legado que el pronto ex-presidente nos ha dejado durante 4 años, las maneras que este hombre ha violentado la sociedad y en ocasiones, la ley. Y no me vengan que si Obama esto y lo otro porque a Obama ya le dedicamos un vídeo similar cuando aún estaba bien asentado en su gobierno, con el señor Trump nos hemos aguantado y hemos tenido la delicadeza de esperar hasta ahora que aún tiene su cabeza en La Casa Blanca pero los pies fuera, para que nadie pueda decir que teníamos propósito electoralista alguno. La elección ya pasó. 4 años más de esto que van a escuchar. Y no sé qué ocurriría con el mundo

 

El Caso contra Donald Trump.

 

1. Ataque a la Ciencia

 

Como parte de su campaña para implementar su agenda de “el mundo según yo: síganme”, Donald Trump se ha dedicado a criticar y dañar las instituciones estadounidenses más conectadas con la ciencia.  Trump no valora la ciencia. O los datos. O los hechos. O la verdad.

 

La calidad de vida de los estadounidenses depende de organizaciones tan enraizadas en su democracia como son la Administración de Alimentos y Medicamentoss y la Agencia de Protección Ambiental. Estos organismos han establecido estándares a los que el resto del mundo todavía aspira, para alimentos y medicinas seguros, para aire y agua limpios y, hasta esta pandemia, para el control efectivo de enfermedades. Estos organismos representan lo que representa la ciencia, los más altos ideales de la sociedad humana: inteligencia, discernimiento y acción moral frente a graves amenazas.

 

El presidente Trump desde su primer día en el poder se ha dedicado a amordazar a científicos creíbles y a amplificar la voz de los charlatanes que sigan su juego. Trump no ha tenido problema alguno en sugerir en televisión, en directo, que la luz ultravioleta y las inyecciones de lejía podrían curar a las personas del coronavirus. Trump se ha negado a promover o usar máscaras faciales, incluso cuando el virus se ha extendido a través de su círculo íntimo y ha atacado su sistema inmunológico. Trump miente constantemente, sobre la gravedad de las amenazas que suponen covid-19 o el cambio climático ignorando la gran cantidad de evidencia existente.

 

El desdén de Trump por la ciencia es tan aterrador que dos de las publicaciones científicas más antiguas de su país, Scientific American y New England Journal of Medicine, se adentraron en el pantano de la política electoral por primera vez en sus más de 100 años de historia, poco menos que implorando a sus lectores que en esta elección se deshiciesen de Trump.

 

En la Agencia de Protección Ambiental, Trump nombró a un administrador cuya mayor ambición había sido abolir la Agencia de Protección Ambiental. Después de una serie de escándalos, Trump lo reemplazó con un ex cabildero de la industria del carbón. El resultado ha sido devastador. La administración Trump ha revertido 72 normativas medioambientales de protección del medio ambiente, y aún tiene otras  27 en proceso. (Entre otras, ha debilitado o desmantelado las restricciones a las emisiones de gases de efecto invernadero, las reglas destinadas a mantener bajo control los productos químicos tóxicos y las protecciones para los humedales nacionales y la vida silvestre.) La agencia ha prohibido que cualquier estudio que involucre a participantes humanos y cualquier científico que reciba subvenciones federales puedan asesorar a la agencia con el resultado de sus investigaciones. Ha minimizado el impacto del cambio climático hasta el punto de eliminar el término de su pagina web. 

 

Y Trump ha catalogado cada uno de estos retrocesos como una victoria para la economía, argumento cansado que es fácilmente desacreditado, en algunos casos incluso por la propia investigación del gobierno. 

 

La historia ha sido similar en la Administración de Alimentos y Medicamentos, donde los funcionarios han parecido repetidamente ceder a la voluntad del presidente al autorizar tratamientos no probados para el coronavirus que Trump defiende pero que los científicos desaconsejan. Tuvieron que echarse atrás con la hidroxicloroquina después de que el tratamiento se vinculó con efectos secundarios potencialmente mortales en pacientes con Covid. El director de esta agencia, el Dr. Stephen Hahn, tuvo que rectificar sus comentarios que exageraban enormemente el potencial del plasma convaleciente. Todo esto ha creado desconfianza entre los estadounidenses. Trump prometiendo una vacuna para antes de las elecciones y los científicos insistiendo en que eso no se podía cumplir sin comprometer la salud de las personas.

 

Un espectáculo lamentable, Trump interfiere con la labor de un agencia que se supone que es apolítica, la fuerza para ponerla al servicio de una promesa suya de campaña que ningún experto cree que sea alcanzable, y luego acusa a esa misma agencia de partidismo. En otro tiempo esto sería un gran escándalo, con Trump se ha convertido en algo común.

 

Peor aún han sido las intromisiones de Trump con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Una agencia diseñada para enfrentar exactamente el tipo de pandemia que Estados Unidos enfrenta ahora. Los nombramientos políticos han impedido que los científicos de la agencia publiquen una serie de pautas y edictos cruciales destinados a guiar a la nación a través de la pandemia. El resultado es la confusión que ustedes están viendo. En el momento que escribo esto, los Estados Unidos de América con un población que representa el 4% de la población del planeta contabiliza el 20% de las infecciones en todo el mundo

 

El director de esta agencia, el Dr. Robert Redfield, ha tenido que contrarrestar repetidamente las frívolas evaluaciones del presidente sobre la pandemia. Científicos de la agencia han sido amordazados por completo. No se les ha oido. Apenas han dado conferencias de prensa o charlas o entrevistas desde que el coronavirus llegó por primera vez a las costas estadounidenses. 

 

La moral de los funcionarios en estas tres agencias ha estado por los suelos bajo el mandato de Trump. El daño que Trump ha causado en el trabajo de la comunidad científica ha erosionado la desconfianza de la gente tanto dentro del país como fuera. Considere usted un futuro en el que las verdades empíricas descubiertas por médicos, científicos e ingenieros ya no tengan vigencia porque todo el mundo desconfíe. Cuando se desarrollen vacunas pero nadie haga uso de ellas. Cuando nos resignemos al plomo en nuestra agua, los pesticidas en nuestra comida y las toxinas en nuestros biberones porque sabemos que pelear contra ello es un esfuerzo inútil. Trump ha contribuido a todo eso. Con él la contaminación ha aumentado mientras las multas a quienes contaminan han bajado. Acaba de sacar a su país del Acuerdo de Paris sobre el Cambio Climático. El no cree en eso. Ni en la ciencia, ni que la verdad empírica pueda existir; porque el mundo es según lo ve él, según le conviene a él que sea.

 

2. Corrupción

 

¿Recuerdan cuando en 2016 Trump se presentó como un forastero duro e independiente que traería a las "mejores personas" para ayudarlo a limpiar la política de corrupción? ¿Recuerdan la expresión de “draining the swamp” (drenar el pantano)? Bueno, pues Trump le puso su nombre al pantano y comenzó a cobrar la admisión en él.

 

Este presidente ha puesto su interés personal por encima del país y ha usado su posición para auto enriquecerse más que cualquier otro presidente previo.

 

En este sentido sufrió un inconveniente de última hora, se le escaparon los ingresos que esperaba recibir por la celebración de su victoria electoral. La fiesta iba a ocurrir en uno de sus hoteles, el Trump International Hotel, en Washington. La reserva de habitaciones se agotó hace meses, llenazo a reventar. Me pregunto si quienes reservaron podrán recuperar ahora su dinero.

 

Por comenzar por algún lado con esto de gobernar para su propio beneficio nos quedamos en este mismo hotel. Para entender a Trump, olvídense ustedes de mirar en la Casa Blanca, las agencias federales o incluso la Corte Suprema, con su amplia mayoría conservadora; miren dentro de las paredes de este hotel. Por aquí pasan a diario cabilderos, legisladores, agentes extranjeros y otros buscadores de favores que llegan a encontrarse con los peces gordos de la administración, o con el propio Trump, dejando miles de dólares en efectivo para las arcas del presidente. En sólo seis meses el gobierno de Arabia Saudita se dejó al menos 270.000 dólares aquí. Organizaciones como la National Shooting Sports Foundation (cuyo lema es “Siempre disparando por más”) o la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles, también han dejado decenas de miles de dólares en el hotel.

 

Ningún otro presidente estadounidense ha explotado el tráfico de influencias para su propio beneficio tanto como Trump. Sus propiedades, a uno y otro lado del Atlántico, han recaudado decenas de millones de dólares de quienes buscaban ganarse su favor. Una investigación de The Times encontró más de 200 empresas, grupos de intereses especiales y gobiernos extranjeros que patrocinaban las propiedades del Sr. Trump mientras obtenían beneficios de él y de su administración. El intento de Trump de organizar la reunión del Grupo de los 7 de este año en su resort de golf, el Trump National Doral Miami ya dio tanto cante que tuvo que abandonar la idea.

 

Según las últimas cifras del Center for Responsive Politics, los contribuyentes a la campaña del presidente, también ponen su parte para apoyar a la primera familia. Las empresas de Trump han recibido más de 4 millones de dólares de los comités relacionados con la campaña del presidente y del Partido Republicano. Esto incluye $ 380,000 que la campaña gastó en un “retiro de donantes” en Mar-a Lago o los $ 37,500 al mes que la campaña paga por un espacio de alquiler en la Trump Tower en Manhattan. 

 

Incluso los estadounidenses que no apoyan a Trump están llenando sus arcas. Cada vez que el presidente, un miembro de la familia o algunos altos funcionarios de la administración visitan una propiedad de Trump, los contribuyentes pagan la factura del servicio de seguridad que deben acompañarlos. Considerando que el presidente ha visitado alguna de sus propiedades cerca de la mitad de los días que ha permanecido en el poder, se estima en más de un millón de dólares lo que el gobierno estadounidense ha pagado a las empresas de Trump en costos asociados con el servicio secreto.

 

Las visitas de Trump a sus propiedades sirven para promocionar éstas y para desde ellas organizar eventos para recaudar fondos para él mismo 

 

Cuando el año pasado, el vicepresidente Mike Pence, en un viaje a Irlanda, se hospedó en un resort de Trump ubicado en el extremo más alejado del país los contribuyentes pagaron por ese alojamiento, más un transporte terrestre adicional que costó casi $600,000.

 

Parte de la factura de los viajes de negocios de los hijos de Trump también es pagada por los contribuyentes. En enero de 2017, Eric Trump viajó en avión a Uruguay para verificar uno de los proyectos de la empresa familiar: $ 98,000 en habitaciones de hotel para el Servicio Secreto y los miembros del personal de la embajada que pagaron los contribuyentes. Al mes siguiente, dos viajes, de Eric y Donald Jr. Uno a la República Dominicana y otro a Dubai: casi otro cuarto de millón de dólares que los estadounidenses desembolsaron para gastos del Servicio Secreto.

 

Mayo de 2018, China le otorga a Ivanka, la hija de oro de Trump, siete marcas registradas comerciales para su ahora desaparecida marca de estilo de vida, casi al mismo tiempo que Trump se comprometía a salvar a una importante empresa de telecomunicaciones china, ZTE, de la ruina. A pesar del historial que esta empresa tiene de violaciones estadounidenses para hacer negocios con países como Irán y Corea del Norte.

 

El hilo del tráfico de influencias sigue con Jared Kushner marido de Ivanka, con la hermana de éste, y se extiende por muchos otros miembros de la administración Trump, pero no seguimos tirando de la madeja porque no queremos apartarnos de nuestro protagonista. Lo que es claro es que Trump no “drenó el pantano”, lo llenó aún más.

 

3. Radicalización de la sociedad

 

En julio de 2016, en plena campaña electoral, Trump decía esto sobre Obama (06:18 del vídeo que sale). Lo que Trump decía entonces, cuanto menos nos indica que él sabe perfectamente del poder de las palabras y la retórica de quien comanda un gobierno. ¿Hay alguien que pueda dudarlo? Lo que el presidente dice influye en la población, sus palabras son tenidas en cuenta.

 

Sin embargo durante su presidencia él no acepta responsabilidad por sus palabras. (Otro vídeo)

 

Si acaso al contrario. El año pasado dijo, (video) “Creo que mi retórica une a la gente" Esto lo dijo cuatro días después de que un joven de 21 años supuestamente publicara un testamento antiinmigrante en internet y luego supuestamente abriera fuego en un Walmart en El Paso, Texas, matando a 22 personas e hiriendo a decenas. El no acepta que sus palabras puedan crear división en la comunidad, odio, incitar a la violencia; que sus palabras contra inmigrantes, refugiados o musulmanes, tengan consecuencias negativas algunas

 

Una investigación de la ABC cubriendo casos penales de los últimos 5 años encontró 54 casos de amenazas o actos de violencia, o de agresión directa en la que los inculpados invocaron a Donald Trump; la ABC también buscó casos similares para los presidentes Bush y Obama y no encontró ninguno. 

 

Los partidarios de Trump no son las únicas personas que cometen actos de violencia política. Ni Trump ha creado los problemas de fondo que dividen los Estados Unidos, pero “divide y vencerás”; Trump ha explotado la división social para su beneficio político, y actos violentos y penados han sido inspirados por sus palabras.

 

La lista es larga. El mes pasado, las autoridades federales y estatales arrestaron a 13 hombres de Michigan por cargos de terrorismo, conspiración y armas. Se alega que seis de los hombres estaban conspirando para secuestrar a la gobernadora del estado, Gretchen Whitmer, con quien estaban furiosos por imponer medidas contra covid, como hicieron la mayoría de los demás gobernadores, en las primeras semanas de la pandemia.

 

Puede que las acciones de la gobernadora salvasen miles de vidas, puede, pero para los hombres arrestados, junto con cientos de otros manifestantes que invadieron el Capitolio del Estado expresando su desacuerdo con las medidas, la consideraron una tirano.

 

Cuando las protestas contra ella aumentaron en abril, Trump podría haber apoyado a un gobernador que atravesaba una situación difícil y recordar a los estadounidenses la importancia de detener la propagación del coronavirus. En cambio, tuiteó: "¡LIBEREN A MICHIGAN!" - mensaje que ha recibido casi 200.000 me gusta y 38.000 retuits. 

 

Tras el tweet de Trump, los manifestantes se volvieron más audaces y algunos marcharon hacia la casa estatal de Michigan blandiendo rifles semiautomáticos y armas largas, lo que obligó a cerrar la legislatura estatal. Muchos líderes políticos condenaron la exhibición armada, no Trump, él defendió  a los manifestantes. “Son muy buenas personas, pero están enojadas”, escribió en Twitter.

 

Incluso después de los arrestos y los cargos, Trump se ha negado a reprender a los agitadores violentos. En cambio, sigue alimentando el fuego. Recientemente, dijo de la gobernadora Whitmer: “Ella quiere ser una dictadora en Michigan. Y la gente no la soporta "

 

Trump le ha dado el mismo trato a otros gobernadores demócratas por simplemente querer imponer en sus estados medidas para combatir el virus, haciendo la labor de estos más difícil. En lugar de apoyar la lucha contra la pandemia se ha comportado como un insurgente antigubernamental. En lugar de intentar unir, divide.

 

El presidente se deleita con groseros insultos, quejas triviales y burlas constantes de quienes no están de acuerdo con él. No solo se burla de sus enemigos, Los demoniza y deshumaniza. Sus ataques han dado lugar a que sus objetivos, ya sea un legislador como la representante Ilhan Omar de Minnesota, una personalidad de televisión como la ex presentadora de Fox News Megyn Kelly, un científico del gobierno como el Dr. Anthony Fauci o un ciudadano estadounidense común, se vean inundados de amenazas de muerte, y en algunos casos requieran protección personal.

 

Pero no son sólo las personas que Trump ataca personalmente. El presidente no es solo el jefe del poder ejecutivo, también es el jefe de estado. El presidente  marca normas y pautas de comportamiento. Cuando un presidente establece que está bien burlarse de las personas con discapacidad, o ser racista, o mentir o agredir a las mujeres, eso se repite en la sociedad. 

 

La retórica violenta de Trump y sus consecuencias comenzaron desde el momento que él inició la campaña para la Casa Blanca.

 

En agosto de 2015, apenas dos meses después de que Trump anunciara su candidatura presidencial acusando a los inmigrantes mexicanos de ser "violadores", dos hombres de Boston golpearon a un indigente con una tubería de metal y luego lo orinaron. "Donald Trump tenía razón", dijo uno de los hombres, según la policía. "Todos estos ilegales necesitan ser deportados". La víctima ni siquiera estaba ilegalmente en los EEUU

 

En varios de sus mítines políticos Trump incitó a la violencia:

 

- En febrero de 2016, dijo a sus seguidores: “Si ven a alguien preparándose para tirar un tomate, golpéelo, En serio. Simplemente déjelo fuera de combate. Le prometo que pagaré los honorarios legales".

 

- Unas semanas más tarde, dijo de un manifestante: "Me gustaría darle un puñetazo en la cara, ya lo creo“.

 

- En otra manifestación, un manifestante escoltado por la policía fue golpeado con un puñetazo. Trump calificó el ataque como "muy, muy apropiado" y el tipo de acción "que necesitamos un poco más".

 

Y aquello continúo ya como presidente

 

- Unos meses después de su toma de posesión, en una reunión de agentes de policía Trump les insinuó que deberían maltratar a las personas que arrestaran. “Por favor, no sean demasiado amables”, dijo Trump entre risas y vítores.

 

- Elogió a un representante republicano que agredió físicamente a un periodista que le había hecho una pregunta: "Cualquier tipo que pueda hacer un boy slam” (tumbar a alguien contra el suelo)’”, dijo Trump, "es mi hombre".

 

- “Cuando comienza el saqueo, comienza el tiroteo". Escribió en mayo de este año en respuesta a las protestas contra la violencia policial. Sobre aquel adolescente  de 17 años que viajo 20 millas para participar en una protesta en Wisconsin armado con un rifle semiautomático, que presuntamente utilizó para disparar a tres personas y matar a dos de ellas, Trump sugirió que había sido en defensa propia días después de que el adolescente fuera acusado de asesinato.

 

- Y durante el pasado debate presidencial cuando, se le pidió a Trump que condenara a los supremacistas blancos sin equívocos. No lo hizo, en cambio, instruyó al violento grupo de extrema derecha de los Proud Boys a "retroceder y esperar”. Trump y sus defensores afirman regularmente que lo están malinterpretando. Pero para el fundador del grupo las palabras del presidente sonaron claras: "Creo que estaba diciendo que los aprecio y aprecio su apoyo”, dijo.

 

Puede que Trump haya disimulado algo sus declaraciones desde que en 2017, un juez federal en Kentucky dictaminase que Trump podría ser demandado por manifestantes que habían sido agredidos en un mitin del año previo en el que él había dicho: "¡Sáquenlos de aquí!" Según el juez, esa declaración fue "una orden, una instrucción” y las lesiones de los manifestantes fueron "un resultado directo" de las palabras de Trump. El caso fue desestimado en apelación, pero el juez tenía razón: los partidarios de Trump saben que su primera respuesta es la expresión más verdadera de sus creencias. Trump, podrá disimular mejor o peor sus intenciones, pero sabe exactamente lo que está diciendo.

 

Según una encuesta del Washington Post cientos de niños hispanos, musulmanes y de color dicen sufrir abuso e intimidación por su condición. Muchos de los incidentes han hecho referencia al muro fronterizo de Trump, incluido un caso el año pasado en el que un niño de Nueva Jersey de 13 años le dijo a un compañero de clase mexicano-estadounidense que "todos los mexicanos deberían volver detrás del muro". Poco después, el niño de 13 años agredió a su compañero y dejó inconsciente a la madre de éste.

 

Si se lo escuchan decir al presidente ¿por qué no van a poderlo decir los niños? Creen que está bien, que es lo normal. A esto ha llevado Trump a los estadounidenses.

 

———

 

El muro, el muro tan alto como un pabellón de deportes que protegería al país de delincuentes y violadores y pagaría México ¿recuerdan?. Pues sí, otro ejemplo más de la demagogia racista de un showman que siempre se jacta de cosas que nunca ha hecho y promete hacer cosas que nunca hará. Y hasta aquí por hoy, pero la próxima semana seguimos con la segunda parte del Caso contra Donald Trump.

 

Hasta entonces,

 

La paz

MOSTRAR MÁS
MOSTRAR MENOS
Categoría: Actualidad
 donald trump estados unidos noticias de hoy trump trump hoy
Listas recomendadas!
A continuación: