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July 1st at 7:42pm

Boca Chica, La Piedra en el Zapato

Hola Humano,

Bienvenido a un corto documental de MarginalMedia de la serie “Los Lugares Mas Horribles del Mundo”

 

Éste es nuestro protagonista hoy. Técnicamente, el protagonista de un libro o una película, es el personaje que quiere cambiar la situación establecida. El protagonista es la fuerza motor del argumento al provocar con su acción un cambio en el status quo de la realidad que le rodea.

 

¿Y qué quiere cambiar Elon Musk? Muchas cosas, pero quizás por la que sea más conocido es por el espacio. Quiere cambiar nuestra manera de adentrarnos en el espacio y lo que podemos hacer en él. Desde poner uno de los coches de su colección privada en órbita, pasando por su plan de proveer internet para todos instalando una constelación de 12.000 satélites que rodeen nuestro planeta, hasta el más reciente éxito de hace un mes de enviar los primeros astronautas al espacio desde una empresa comercial, Elon Musk no descansa en su afán de cambiar el mundo que le rodea.

 

El vídeo de hoy va sobre un cambio más pequeño y mundano que Musk está llevando a cabo ahora mismo. Musk está expandiendo el patio de su casa para crear más sitio donde acomodar su lanzadera hacia las estrellas. Y en el proceso, un grupo de antagonistas, aquellos que quieren mantener la situación establecida y no quieren cambio, van a ser las víctimas de su ambición

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Boca Chica. La Piedra en el Zapato

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Los habitantes de la tranquila comunidad de Boca Chica en la desembocadura del Rio Grande, en Texas, pudieron considerarse afortunados el año pasado cuando Elon Musk les invitó a todos a ser testigos de la presentación y planes estelares de su Starship, la nave que un día llevará humanos hasta Marte. Presentación que tuvo lugar el 28 de septiembre.

 

Pudieron considerarse afortunados, digo, pero hubo quien no, porque a comienzos de ese mes, el día 12, los residentes de Boca Chica habían recibido una carta de SpaceX, la compañía de Musk, informándoles de su intención de comprarles sus casas. Y directamente les hacía una oferta: les pagaría el triple del precio de mercado; precio no negociable, oferta válida por dos semanas. La oferta caducaba el 26 de septiembre, dos días antes de la presentación a la que habían sido invitados. ¿Qué esperaba Elon Musk? ¿Que los habitantes de Boca Chica acudiesen a celebrar con él el desprenderse de sus hogares para facilitar su sueño de viajar a Marte? Algunos de esos residentes no tenían la mente puesta en las estrellas sino en la tierra que pisaban. No querían ser arrebatados de su propio sueño: vivir en Boca Chica

 

Boca Chica es la sede de la compañía espacial SpaceX. Según crece la compañía, aumenta la necesidad de más suelo para Elon Musk, más expansión en horizontal; las casas de los residentes de Boca Chica son un obstáculo para la ambición espacial del magnate sudafricano.

 

Elon Musk, que ya está entre las 20 personas más ricas del mundo con una fortuna en torno a los 45.000 millones de dólares, no tuvo problema de ofrecer a los residentes el triple del precio de mercado por sus viviendas. Hay quien aceptó la oferta de inmediato y ahí quien se sintió avasallado. De los 71 vecinos residentes, unas 40 casas, la mitad aceptaron la oferta, otros permanecieron a la espera a ver si la oferta se disparaba y unos pocos rechazaron el trueque por completo mostrándose dispuestos a aguantar la embestida y defender sus hogares.

 

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Boca Chica está emplazada en un paraje natural privilegiado. Se encuentra dentro de un refugio nacional de vida silvestre, y es parte de lo que se conoce como el 'Corredor de Vida Silvestre' del Bajo Valle del Río Grande, que "conecta el hábitat a lo largo de la costa del Golfo con el Río Grande y permite que la vida silvestre viaje sin obstáculos". Es uno de los pocos lugares donde la tortuga marina Kemp’s Ridley, la tortuga marina más en peligro de extinción del mundo, llega a tierra para poner sus huevos durante la primavera y el verano. Más de 500 tipos de aves migratorias utilizan los árboles y matorrales de la zona como refugio en sus largos viajes. 

 

Los habitantes de Boca Chica son mayormente retirados que hicieron uso de sus ahorros para comprarse su vivienda en este pedacito de paraíso. También hay alguna familia que lleva aquí varias generaciones. La naturaleza es el lujo de esta localidad que por otro lado carece de algunos servicios básicos. Apenas tiene cobertura telefónica, no hay tiendas, restaurantes ni otros servicios, y la tienda de comestibles más cercana queda a media hora en coche.

 

El otro lujo existente que había era la tranquilidad, pero ése comenzó a perderse cuando Elon Musk y su compañía SpaceX llegaron hasta aquí en 2014. Dos años antes, cuando Musk hizo sus planes para asentarse aquí, prometió a los residentes que SpaceX sería un vecino ejemplar, que sus actividades no iba a interrumpir la vida de la comunidad, que los residentes ni siquiera iban a necesitar protección auditiva. Y así fue. Hasta que comenzaron las explosiones. 

 

Imaginen tener una compañía espacial en su barrio. Las oficinas al final de la calle, la rampa de lanzamiento a dos kilómetros. Esto no es la NASA, es una compañía comercial. Prototipos de esta nave espacial que nos llevará hasta Marte ya han explotado en Boca Chica. Por cada lanzamiento con éxito de la compañía hay muchos otros fallidos. Hay cohetes que estallan, otros que “dan un salto” (Parece que suben, se tuercen y caen, sin que nadie pueda controlar donde van a caer). Una de estas caídas inició un incendio forestal que quemó 100 acres.

 

La compañía quiere que cada vez que haya un lanzamiento los residentes abandonen el pueblo y se vayan a otra zona, por su propia seguridad. Como no pueden forzar a nadie a hacerlo, piden al menos que salgan de sus casas al jardín por el riesgo de que las vibraciones revienten los cristales de las ventanas.

 

La única carretera de entrada y salida al pueblo, la carretera estatal 4, es cortada por la compañia que establece puntos de control cuando ellos lo consideran conveniente. Dada la escasez de servicios el precio de estas casas es relativamente bajo, en torno a los 80 o 90.000 dólares. Así que aunque Elon Musk les haya ofrecido el triple de su valor de mercado, algunos residentes dicen que ese dinero no es suficiente para comprar una propiedad en otro lado que les proporcione un estilo de vida similar al que tienen aquí. O al menos al que tenían antes de que SpaceX se asentase en el pueblo. Para un puñado de residentes no es cuestión de dinero, sino de integridad u orgullo. No quieren sentirse empujados fuera de sus viviendas por alguien simplemente porque piense que puede hacerlo con su dinero

  

Alguna declaración de Elon Musk en el pasado tampoco le ha ayudado en su propósito de comprar todo el pueblo. Como cuando en 2018 dijo esto en referencia a Boca Chica: “Tenemos mucha tierra, no hay nadie alrededor, y si hay alguna explosión, no pasa nada”.

 

En el momento de hacer este vídeo creo que quedan 10 residentes que se resisten a vender sus propiedades. Boca Chica ha pasado de ser el idílico remanso de tranquilidad que era a un lugar horrible para este puñado de personas que se sienten intimidados por Elon Musk, su dinero y su compañía.  Probable que eso mismo les haga sucumbir y abandonen su lucha. Una cosa es que venga el gobierno de tu nación y te eche de casa por una causa de interés nacional, algo que ocurre en circunstancias excepcionales, y otra es que sean los intereses de una compañía comercial quien lo haga. 

 

Éste es un desahucio corporativo que beneficia primero el bolsillo de Elon Musk. Atenta contra los derechos civiles de cualquier ciudadano. Si quieres firmar una petición en favor de que quienes han de buscarse otro lugar es la compañía, no los residentes que quieran permanecer en Boca Chica, firma la petición que encuentras en la descripción del vídeo.

 

Elon Musk declaró  una vez que le gustaría “morir en Marte, pero no en el impacto”. Su sueño, por muy honorable que sea, no merece mayor prioridad que el sueño de morir en Boca Chica de quienes compraron sus propiedades aquí antes de que él supiese que este lugar existía. Para Elon Musk nuestro protagonista de esta historia, la comunidad de Boca Chica no es más que una piedra en el zapato en su camino hacia Marte . Una piedra tan pequeña que no le está haciendo falta ni quitarse el zapato y sacudírsela. Le basta sacar la billetera, apretar el su pie, pulverizar la piedra, y saber que en pocos años Boca Chica será conocida como la sede de SpaceX. Nadie recordará que aquí hubo una comunidad y gente que soñó con que no Marte, sino éste, fue el destino donde escogieron acabar sus días bajo las estrellas

 

Hasta la próxima,

 

La Paz

 

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Categoría: Sociedad
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