Las fisuras del modelo económico chileno.

Las fisuras del modelo económico chileno.

Si sos latinoamericano como yo, seguramente escuchaste esto del éxito del Modelo Económico Chileno… el ejemplo a seguir en América Latina o como lo llamó el propio presidente chileno, “el oasis”, en medio una región con serios problemas económicos. Pero a mediados de octubre llegaron las protestas masivas en Chile, gente de todas las clases sociales protestando en las calles, cacerolazos contra la desigualdad, hartazgo, rechazo a la clase política… Y esto ha puesto al también llamado “milagro económico” en cuestionamiento y en el centro del debate.

                                                                                           


¿Qué es ese famoso modelo económico Chileno? ¿Y por qué es tan reconocido como un caso de éxito? 

Todo partió con la llegada al poder de Augusto Pinochet en 1973, que derrocó al primer presidente socialista electo en el mundo, Salvador Allende. Allende había instaurado un modelo socialista, que incluyó una reforma agraria y la nacionalización de empresas privadas. Pero la economía estaba colapsada, con una tremenda escasez, desabastecimiento y los índices de inflación por los cielos. Pinochet, entonces dió marcha atrás al modelo socialista de Allende y comenzó a implementar una fórmula económica diametralmente opuesta: el país se convirtió en una especie de laboratorio del neoliberalismo en la región, algo considerado tan polémico como innovador en su momento.

Un grupo de graduados de la Universidad de Chicago, bautizados como los Chicago Boys, tomaron las riendas. Y así fue como comenzó la liberación financiera: se relajó el control estatal de la economía y se llamó a la inversión extranjera. Y la privatización fue uno de los pilares del modelo: con la creación de la nueva constitución política de Chile, servicios básicos como la luz y el agua potable pasaron a manos de privados. También hubo una fuerte privatización en áreas como la educación y la salud. Pero con algunos altibajos, la fórmula económica parecía funcionar… o al menos eso decían las cifras macroeconómicas. El Producto Interno Bruto chileno comenzó a despegar. El ascenso fue casi constante y muy superior a la media de América Latina.

                                                                                     

En 1990, con el retorno de la democracia, el modelo neoliberal continuó. Y aunque los gobiernos introdujeron reformas sociales importantes, como seguros de salud universal, de desempleo y mejoras en la educación pública, lo cierto es que los pilares del modelo económico de Pinochet siguieron en pie. Aún más: se privatizaron otros servicios públicos, como la llamada “concesión” de las carreteras. Y así, en muchos chilenos comenzó a germinarse la idea de que Chile, más que un país, era una empresa privada

Hoy, el aumento del precio del metro ha destapado lo que pudiéramos llamar una “caja de Pandora”. Ante la grave crisis que desataron las masivas protestas, el presidente de Chile prometió una serie de medidas para acallar a los manifestantes. Pero fue demasiado tarde: muchos chilenos siguen en las calles.

                                                                                               


¿Esto significa que fracasó ese modelo que parecía exitoso? 

Según analistas, había una expectativa entre los chilenos de que la riqueza que mostraban los indicadores macroeconómicos y el gran crecimiento de sus empresas, cayera en cascada hacia todos los sectores, pero eso por ahora no ha pasado. Y ningún partido o líder político, ni de izquierda ni de derecha, fue capaz de diagnosticar el descontento de la mayoría. Los indicadores macroeconómicos de Chile brillaban y por eso era visto como un modelo económico de éxito, pero esas cifras escondían lo que estaba ocurriendo debajo. Muchos chilenos se sienten “abandonados” por el Estado, denuncian “abusos” del sistema y aseguran que hoy su país es tremendamente desigual. Un modelo donde el estado interviene poco, porque es el mercado quien rige y si necesitas un servicio debes pagar por él. 

Más de la mitad de la población vive con 600 dólares al mes y aunque esto parece no ser tan poco, la verdad es que no alcanza para llegar a fin de mes con los precios de Chile, y hay mucho por cubrir: La salud pública no es de calidad ni cubre todas las enfermedades, el 20% de la población usa la medicina privada. Si bien la educación superior es gratuita para el 60% de los estudiantes, es muy difícil llegar a la universidad si antes no pagas por una buena educación privada. Tus ingresos en el futuro dependerán de la educación que te puedas pagar, por lo tanto hay poca movilidad social, otro efecto de la desigualdad. El sistema de pensiones es otro de los temas que más se ha reclamado en las últimas protestas. Es un fondo privado al que aporta el propio empleado, no los empleadores. Y si sos pensionado en Chile, podes ser muy pobre: el promedio es de 286 dólares mensuales, casi la mitad del salario mínimo. 

Todo esto explica que hay detrás del estallido social. Lo que vemos ahora son las fisuras de un modelo que se ponía como ejemplo de desarrollo para toda la región, pero que debajo escondía un profundo descontento que se fue acumulando por décadas.

 

- Ariel Escalante

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