Rusia, China e Irán, ¿los salvadores del mundo?

Rusia, China e Irán, ¿los salvadores del mundo?

Un tema que por años no ha dejado de sorprenderme es la multitud de personas que adora a Putin y a Xi Jinping por supuestamente ser los ‘salvadores’ a la hegemonía estadounidense en el mundo, sumado a quienes piensan que tanto Putin y líderes repudiables como Alí Jamenei y Hasán Rohaní, son de izquierda. El tema más allá de generar una leve carcajada, preocupa. Evidencia el peligro de lo que la ignorancia y las fake news en redes sociales son capaces de lograr.

Aquel amor por aquellos tres gobiernos heroicos que viene de mano con el ‘Antiamericanismo’, surge como repudio al apoyo que Estados Unidos le ha brindado a dictaduras, estados fallidos como Colombia, conflictos armados y su posible entrometimiento en la desaparición forzada de líderes y políticos de izquierda en el continente, sumado al repudio por su cultura y su decadencia. El ‘Antiamericanismo’ se ha intensificado en los últimos 30 años con la aparición de pequeños patriotismos regionales, la internacionalización de referentes culturales en diversas partes del mundo, principalmente latinoamericanos, y el uso masivo del Internet. En este último se ha visto un auge en vídeos e imágenes que suelen viralizarse, donde se habla todo tipo de peste real o no, respecto a todo aquello que representa los Estados Unidos, su cultura y su influencia en el mundo, mientras se hace ver a países del otro extremo del mundo como los salvadores. Quienes darían la vida por nosotros en una improbable Tercera Guerra Mundial (Lea también: ¿Es probable una Tercera Guerra Mundial?).

Aquellos vídeos, imágenes y artículos, entre los que se destacan por tratar otros temas como el terraplanismo, los Reptilianos, el temido Nuevo Orden Mundial, la pronta llegada (desde 1980) de la Tercera Guerra Mundial y la también próxima llegada del apocalipsis (desde el Siglo V), tienen la costumbre de endemoniar a los gringos y ver al carismático Putin, al libertario Xi Jinping y a los humanistas Alí Jamenei y Hasán Rohaní, como héroes. Salvadores que deben ser recibidos con aplausos y gritos eufóricos por su actitud filántropa, por ser dioses humanados…

 

Putin ni es de izquierda, ni le importas

Comencemos por el caso más relevante. Para nadie es un secreto la popularidad y admiración que tiene la gente hacia Vladimir Putin. Personalmente lo considero una rockstar, un tipo que ha logrado calar muy bien en la cultura popular. Sus memes, ilustraciones, canciones, videojuegos y literatura son la muestra fidedigna del fervor que sienten muchos hacia aquel agradable alopécico y carismático sujeto, que ha manejado con mano de hierro las riendas de Rusia desde 1999. Su popularidad es tal que verlo en medios de comunicación no genera, por lo menos en la mayoría, ningún tipo de repudio comparado con gente como Trump, Boris Johnson, Bolsonaro o el inteligentísimo Maduro. Inequívocamente numerosas personas ven al mandatario un demócrata, un líder a toda regla que ha mantenido su influencia gracias a la ‘casi inexistente’ corrupción política en el país, un líder probo sin ‘casos de corrupción’, un líder de ‘izquierda’ sin pelos en la lengua. Lo cierto es que ni Putin NO es de izquierda y ha sido investigado por casos de corrupción en uno de los países más corruptos del mundo con una democracia muy, pero muy cuestionable.

Como primer punto. Putin, hace parte del partido político de ultraderecha Frente Popular (Общероссийский народный фронт), el cual tiene como ideología el nacionalismo y el conservatismo. Estas dos ideologías aplicadas en toda regla con leyes como la Ley Rusa contra la Propaganda Homosexual, la cual prohíbe cualquier tipo de ‘promoción’ de la homosexualidad’ dirigida a menores de edad (lo cual es un burdo ataque contra las libertades sexuales, teniendo en cuenta que los homosexuales nacen, no se hacen), y su persecución desde 1999 tras la presión de diversas organizaciones civiles, políticas y eclesiásticas, en su gran mayoría ultranacionalistas y ultraconservadoras. Muchos homosexuales son agredidos al año por parte de grupos skinheads sin ningún tipo de castigo por parte de las autoridades. Sus derechos civiles están tan limitados que legalmente no pueden trabajar, adquirir bienes y servicios, casarse, adoptar, cambiar legalmente de sexo o siquiera tener un tipo de edad para el consentimiento sexual.

Para los homófobos que probablemente lean el artículo y que no lo vean relevante, en temas como la xenofobia y el racismo no se está mejor. En gran parte del país se siente repudio y desdén contra todos quienes no sean rusos o hayan hecho parte de la cortina de hierro o siquiera sean europeos. No importa si son kazajos, mongoles, chinos, latinoamericanos, negros, magrebís, indios o pakistaníes, todos son la misma mierda para los rusos. Todo por un estado promotor del denominado neofacismo que permite entre otras que partidos políticos de ideologías similares salgan ‘del closet’ en Europa, tal cual sucedió en Grecia con el Amanecer Dorado.

Entonces, de haber una tercera guerra mundial, siendo latinoamericano, ¿Putin me defenderá contra la hegemonía yanqui? No.

El segundo punto es la corrupción de la que ha hecho parte Putin y sus allegados. Numerosos medios de internet de dudosa reputación como Telesur e Hispantv acostumbran junto a RT (canal afines a los intereses del polémico presidente Ruso) ‘desmentir’ aquellas declaraciones que ONG, fundaciones, blogeros, youtubers, periodistas independientes y cómo no, las grandes agencias como AFP, AP, UPI, DW, y cadenas como CNN, ABC, El Mundo y El País (fuertemente criticado por la mitómana de Inna Afinogenova) han soltado contra el corrupto gobierno ruso.

Putin ha sido varias veces cuestionado por la gestión de recursos públicos, el enriquecimiento de funcionarios del Kremlin y por las fuertes represiones contra manifestaciones en su contra (lea también: Putin 'el tornillo'). Adicional a lo anterior, en su largo, muy largo mandato, han muerto en dudosas circunstancias opositores a su gobierno. Uno de ellos fue el político Boris Nemtsov quien fue acribillado a tiros en 2015 a las afueras del Kremlin. Muerte que derivó por la fuerte crítica que Nemtsov había tenido contra la injerencia rusa en la crisis política y social que padecía Ucrania a mitades de 2014. Nemtsov había escrito numerosos artículos e informes sobre la inestabilidad política que vivía el país tras la llegada del pequeño dictador. Algo muy similar pasó con la periodista, activista y defensora de DDHH, Anna Politkóvskaya, quien en sus célebres escritos criticó fuertemente la Segunda Guerra de Chechenia, propiciada por Putin tras llegar al poder en el país. Politkóvskaya criticó en numerosas ocasiones y en el libro ‘La Rusia de Putin’ la democracia fallida que estaba viviendo el país en 2006. Tras numerosas amenazas contra su vida y una de ellas de abuso sexual y tortura, fue asesinada a balazos el sábado 7 de octubre de 2006.

Al poco tiempo, Aleksandr Litvinenko, otro periodista y activista, quien había sido expía ruso y quien investigaba la responsabilidad del gobierno de Putin en el homicidio de Politkóvskaya, murió envenenado. Antes de la muerte de Politkóvskaya, Litvinenko aseguró que la política Irina Hakamada le había advertido que escapara del país por la presunta amenaza que había escuchado decir a Putin de que a ella y sus compañeros "se les cortaría la cabeza inmediatamente, literalmente”

Lamentablemente el suceso de homicidios no acaba ahí. El 19 de enero de 2009, la periodista Anastasia Babúrova, fue asesinada a tiros junto el defensor de derechos humanos y abogado Stanislav Markélov (quien fue abogado de Politkóvskaya, víctimas de OMON en las manifestaciones de Moscú y de la brutal toma de rehenes del teatro Dubrovka). En junio el mismo año, la activista por los derechos humanos Natalia Estemírova, quien fue una asidua crítica por la brutal Segunda Guerra de Chechenia, fue secuestrada por un grupo de sujetos en un vehículo y posteriormente baleada. Serguéi Skripal, otro crítico del gobierno Putin y quien fue acusado de presunta ‘alta traición’ fue envenenado en 2018 junto a su hija en Reino Unido, con un agente Novichok de fabricación rusa, siendo por fortuna, salvados. Recientemente se conoció que el opositor Alexéi Navalny fue hospitalizado en Omsk y luego trasladado a un hospital en Alemania tras haber sido envenenado en un avión. Según cadenas como RT, este no fue envenenado porque fue ayudado por paramédicos rusos. RT como siempre metiéndole los dedos a la boca a la gente, pues el envenenamiento lo hicieron unos pocos, no el país entero. Evidentemente los paramédicos no tenían ni cochina idea de aquel bárbaro acto y por simple acto de humanidad ayudaron a Navalny, por consecuente, eso no quita que este haya sido víctima de envenenamiento. Sentido común.

Como tercer punto está la corrupción. Rusia es uno de los países con mayor corrupción y menos democracia existente. En la política es bien sabido que debe haber rotación de ideas, renovación, nuevas caras, pues cuando alguien como Putin se atornilla en el poder estando 21 años en él y querer extenderlos hasta 36 apelando a una supuesta “democracia” (más autocracia que cualquier otra cosa), la población civil no solo se cansa sino ve la imposibilidad de la proximidad de una libertad real. Sé que muchos listillos dirán que Putin ha ganado con una amplia mayoría las elecciones en el país, pero con tantos casos de corrupción y eliminación de adversarios políticos, ¿qué les hace pensar que su llegada es blanca y pulcra como la nieve? ¿Cómo pueden competir otros adversarios políticos cuando la represión política y los magnicidios son latentes en un país sin ley? ¿Cómo evidenciar la corrupción en todas las esferas si los medios de comunicación como RT sólo les sirven a las mentiras del dictadorcito? 

Comparando Rusia con países como Estados Unidos, este último tiene una democracia real donde hay decenas de decenas de medios de comunicación con diferentes ideologías, corrientes de pensamiento y ámbitos para el debate social. Donde nunca en su historia democrática ha tenido actos de corrupción, exceptuando casos nimios y que han sido depurados. Comparándolo con países como Alemania (el cual acostumbran vituperar por Merkel), donde las manifestaciones contra la canciller son casi inexistentes, no precisamente por la represión como en Rusia, sino por políticas nuevas, frescas y la potenciación de una economía dos veces golpeada por guerras mundiales y la fragmentación tras la última de ellas, Rusia queda por el piso. Ni siquiera países como Colombia donde compran votos llegan a tener la corrupción de Rusia donde las votaciones son amañadas desde adentro y no tienen que llegar a las tristes medidas de tener que pagar a $50.000 el voto a incautos y paletos. Precisamente el Democracy Index 2019, del cual habló Santiago en un vídeo para MarginalTV y ComentaYT, da una puntuación entre 3.0 y 4.0 a Rusia como régimen autoritario, dejando muy por encima estercoleros como Colombia que tiene un índice de 7.0-8.0, donde repito, aunque haya corrupción, sigue siendo una democracia, frágil pero existente.

Otro ejemplo del régimen que se vive en Rusia es que para ser candidato a unas elecciones regionales según la Ley Federal Electoral, estos deben tener como mínimo 300.000 firmas de apoyo. Una vez enviadas al Kremlin el cual es quien corrobora que la información sea correcta, puede dar las firmas inválidas por falta de nitidez o domicilios incorrectos en los formularios. Las manifestaciones deben solicitarse por autorización y cuando no se hacen, los líderes son encarcelados por desobedecer las normas. La libertad de expresión es casi inexistente, debido a que en redes sociales las tendencias contra el régimen del país son rápidamente controladas por medio de cortafuegos o el impulso a tendencias con temas culturales o de entretenimiento, evitando la indignación popular.

 

Irán vs Irán

Recientemente tuve la fortuna de escuchar un podcast de la historiadora colombiana Diana Uribe (que para los listillos, de posicionarla en un espectro es de centro) quien hablaba sobre su viaje por la ‘ruta de la seda’, puntualmente en Uzbekistán e Irán. En este último, hablaba de la presencia constante del Gran Hermano sobre los civiles y la imposibilidad de hablar mal del régimen. La periodista decía que de todos los países árabes que ha visitado, Irán era el primero en el que sentía la presión, la obligación de ponerse el Hiyab, cosa que a ella y a nadie le gusta cuando es impuesto. En Irán, tras la revolución de 1979 que tumbó a la corrupta Dinastía Pahlaví que estaba bajo el Sah Mohammad Reza Pahleví, se instauró la denominada República Islámica de la cual Ruhollah Jomeini, fue su cabeza hasta su muerte en 1989, siendo actualmente Alí Jamenei el Líder Supremo. Como una monarquía occidental, la República Islámica de Irán es manejada por el Líder Supremo casi en su totalidad, siendo para otras funciones jefe el Presidente del país elegido por voto popular directo, actualmente titulado por Hasán Rouhaní.

Irán, a diferencia de lo que muchos creen es un país de derecha, ultranacionalista y conservador. Jamenei una vez se convirtió en Líder Supremo no hizo otra cosa que mantener el Hiyab obligatorio para toda mujer sea o no nacional. La homosexualidad continuó siendo un delito y la sodomía penalizada con la muerte, mientras a los transexuales se les considera seres defectuosos al nacer. Actos homofóbicos que superestrellas como Googoosh han rechazado de tajo. También, continúo el trabajo pavimentado por Ruhollah Jomeini que ha luchado por la islamización de todos los niños iraníes con el interés de acabar con cualquier tipo de anhelo de regresar a épocas pre-revolución. Es tan estricta la islamización que se prohíbe estudiar e interpretar música en público, mientras en los medios de comunicación manejados por el Gobierno, se emite lo que el régimen considere adecuado. También ha perseguido a minorías bahaíes y de otras religiones por consideraras peligrosas para la estabilidad y seguridad de la nación.

Si bien en materia económica y de desarrollo humano es un país próspero, la limitación de libertades sociales y la agresión continua del Gran Hermano contra la población civil general un clima de temor que en cualquier ciudadano puede generar problemas psicológicos. El problema radica en que es el mismo Gobierno iraní quien atenta contra su propio pueblo, ciudadanos inocentes que deben pagar la embarrada de haber apoyado la caída de un régimen corrupto y represivo para sustituirlo con uno peor. Aquí la diferencia radica en que en el primero había múltiples maneras de hacerlo caer, y en este último sería prácticamente imposible porque el presidente o los “parlamentarios” que ocupen el interés de hacer caer a Jamenei, no tendrían el apoyo de las Fuerzas Militares que solo son fieles al régimen y tienen ojos en todo lado. En términos militares, el régimen iraní pone en riesgo a la población civil con ínfulas bélicas en oriente, pues de entrar en una confrontación bélica con Israel y/o los Estados Unidos, quienes saldrían perdiendo son ciudadanos que no apoyan aquel régimen dictatorial pero que deben pasar agachados para no ser castigados y ejecutados.

Lo curioso del asunto es que muchos argumentan que Irán haciendo contrapeso con Occidente son unos héroes. Que los iraníes son los más félices en su territorio y que el mundo debería aprender de ellos. Esos comentarios típicos de gente que no se para a pensar en qué consecuencias trae estar bajo un régimen que todo lo ve, que limita libertades y que vive en un completo delirio de persecución. (Nota: está claro que los Estados Unidos han presionado para hacer caer al régimen, puede que sea por intereses económicos, no obstante, de qué sirve tener cientos de recursos como Venezuela si la gente del común tiene que padecer todo tipo de vejámenes por parte de cretinos den el poder).

 

China, el Gran Hermano

En numerosos debates de Internet sobre la guerra económica que tiene Estados Unidos con China saltan a la vista comentarios de personas que instan al país asiático a ganar la guerra. Para gustos colores, personalmente siempre me ha gustado la cultura China y de ganarle a Estados Unidos (que será probable), sería un fuerte ¡Zas, en toda la boca! ante un país que siempre se ha visto como la potencia económica y al que nadie puede tocar. No obstante, las consecuencias para el mundo serían gravísimas. Empezando por algo básico y es que muchos comerciantes en países de regiones como América Latina sienten estar al borde de la quiebra ante la llegada masiva de comercio, muchos sin aranceles, desde China. Un caso popular fue la masiva manifestación de comerciantes del calzado en Bogotá exigiéndole al Gobierno colombiano detener la llegada de calzado proveniente del país asiático. Lo cierto es que, China, como cualquier país, lucharía por sus propios ciudadanos y eso no está mal.

El punto es que, en parte de aquellos comentarios y debates, cómo dije líneas atrás, se acostumbra a decir que el Gobierno Chino junto al Gobierno Ruso salvarán al mundo del imperialismo yanqui. Aquellas declaraciones, como también dije, basadas en la intromisión de los gringos en asuntos extranjeros. Lo curioso es que no se necesitan más de 10 minutos en Internet para encontrar que los rusos se entrometen en asuntos extranjeros como el de Siria, Ucrania, Moldavia, Georgia, Osetia del Norte y del Sur, entre otros, mientras China lo hace en Taiwán, Hong Kong, Malasia, Filipinas, Brunei, conflictos en el Tíbet con las minorías tibetanas y Uigures, entre otros. Vamos, que son unos fascistas de poca monta. También, su sed de expansionismo y abarque económico los han llevado a tener rifirrafes recientes con la India y con Japón, países con quienes de existir una Tercera Guerra Mundial, serían sus principales adversarios. Todas esas disputas que para la mayoría son desconocidas (porque de conocerlas sería una vergüenza apoyar al Gobierno Chino), pasan a segundo plano con el control del Gran Hermano chino contra su propia población quien vive en una represión y vigilancia constante.

En el gigante chino existe una red de vigilancia constante, un autoritarismo digital que por medio de cámaras de alta resolución con reconocimiento facial, malware, espionaje interno y análisis automatizado de imágenes, audio y texto, manejan  a toda la población quienes no pueden hacer más que soportar en silencio. Aquellos actos que para la gente con sentido común son vejámenes, para unos pocos son necesarios para la protección de derechos civiles, justificado con comentarios como que "lo hacen para evitar la injerencia estadounidense" o "la intromisión de la CIA y la OTAN". Absurdo. Otros lo justifican con el hecho de que su IDH es uno de los más altos de la región y que es un país con relativa calma. Y sí, nadie lo va a negar, en los grandes núcleos urbanos la salud, educación, seguridad y alimentación están fuertemente garantizados, convirtiendo a un país en un ensueño para vivir, excepto por lo anterior mencionado, un control enfermizo contra sus ciudadanos.

La situación actual de China es comparable con el famoso anime estadounidense, Avatar, La Leyenda de Aang, más exactamente con el Libro Tierra, en donde Long Feng, consejero del Rey Tierra y líder del servicio secreto de Ba Sing Se, denominado Dai Li, controla, por medio de esta 'rama policial' la ciudad para que nadie hable de la guerra que se libra contra la nación del fuego, convirtiendo la ciudad en un lugar "utópico" donde decir la verdad que puede constar la vida. Un anime que representaría perfectamente la situación china de no ser porque no se usa la tecnología y se basa en el uso de los cuatro elementos.

China, no solo cuenta con sus propias redes sociales como lo son WeChat, QQZone, Baidu Tieba, Sina Weibo, Alí Babá, entre otras, un bloqueo contra redes, centros noticiosos y páginas que considere peligrosas para su estabilidad nacional, canales de televisión donde constantemente se habla del régimen (como RT en Rusia), malware en gran parte de los computadores de ciudadanos del común, AI en constante vigilancia de audios, vídeos, imágenes y texto, sino también, un masivo cortafuegos que evita que tendencias contra el régimen se hagan populares en redes sociales, dejándolas solo para actos de corrupción locales para así mismo depurar el Partido Comunista el cual "no debe ser manchado". Este cortafuegos evita casi cualquier contacto o información que desacredite la imagen del Partido frente a sus ciudadanos, informe sobre los genocidios que se cometen dentro del país contra los tibetanos y Uigures, temas sobre represión policial, las protestas de la Plaza de Tiananmen en 1989, temas sobre el gobierno de Taiwán o Hong Kong, o simplemente minorías como los Falun Gong, el Dalái Lama y el MIIT. Por su parte las cámaras de vídeo vigilancia son de las más modernas en el mundo, permitiendo identificar los rostros en grandes bases de datos. De esta manera alguien que no se "porte bien" puede ser ubicado en cuestión de minutos siempre y cuando esté en espacios públicos. Aquellos 'buenos muchachos' que son enviados a prisión en la mayoría de las ocasiones no vuelven a pesar de las fuertes presiones internacionales para la liberación de aquellos 'presos políticos', gente del común que sólo se oponía a aquel crudo régimen. Entre todos los desaparecidos del régimen de Xi Jinping, que superan los miles, se encuentran Chen Qiush y Fang Bin, dos activistas que por medio de redes sociales denunciaron el mal manejo del coronavirus por parte del gobierno.

Todo ese río de medidas represivas y de vigilancia que imparte el régimen de Xi Jinping le ha venido como anillo al dedo para implementar el denominado 'Sistema de crédito social chino', el cual se encarga por medio de medir la reputación de los ciudadanos, darles ciertos beneficios en un ámbito social. Aquellos que tienen buena reputación (quienes cumplen con sus obligaciones financieras a tiempo y cumplen la 'honrosa' tarea de no hablar mal del régimen) reciben mayor facilidad para adquirir créditos bancarios para adquisición de bienes muebles e inmuebles, la compra con descuento de pasajes aéreos y terrestres, entre otros. Por su parte, quienes se portan mal (quienes están en contra del régimen o violan sus normas) son castigados y penalizados, dificultándoles tareas como conseguir un ticket, comprar bienes o recibir atención médica. Fascismo a toda regla...                                                                                                       

Áreas de influencia

A muchos de quienes endiosan a Putin, Xi Jinping o los teócratas iraníes, pareciera que ni un pequeño trozo de concepto de mundo les cabe en la cabeza. El mundo funciona por áreas de influencia, mientras los Estados Unidos mantienen su hegemonía en América Latina y busca mantenerla con Israel en Oriente Medio, Europa no las necesita pues parte de sus países son económica, política, social y democráticamente estables, a excepción de pequeños casos aislados (en el este). Rusia por su parte intenta mantener su hegemonía en la extinta cortina de hierro y en países caucásicos. China, en países del Sudeste asiático y parte de Oceanía, disputado con Australia y Japón. ¿Y África? A nadie le importa, para eso están las dictaduras apoyadas por todos…

Para los pocos entendidos, el artículo no buscaba lavarles la imagen a los yanquis ni decir que Europa y la OTAN son lo último en juguetes, sino quitarle la venda a aquella gente que no entiende que ni a Rusia, ni a China, ni a Irán, ni a Corea del Norte y mucho menos a Siria, le importa un plátano si estás vivo o muerto, al igual que a occidente no le importas. Putin y Xi Jinping no son los salvadores y menos siendo de lo peor que hay en el mundo: autocráticos, represores, xenófobos, homófobos, racistas y ultranacionalistas. Aquí lo único que puede salvar a la humanidad es la democracia y la libertad, no la represión que China propicia contra sus ciudadanos y países como Irán y Rusia implementan, mientras los bobos útiles salen a llorar diciendo que los yanquis van a implementar un chip que probablemente ni exista.

Por último, es interesante ver cómo la gente se preocupa por un inexistente futuro marcado por un 'Nuevo Orden Mundial' propiciado por los 'judíos', los yanquís y la corona británica, cuando en pleno 2020 se viven dictaduras, regímenes autoritarios y controles poblacionales, muchos de ellos propiciados por los países que ellos consideran víctimas de la occidentalidad y del oscuro, corrupto y opresor gobierno de los Estados Unidos de América.

 

- César Zalamea

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 04/09/2020

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