Médicos en huelga de hambre en medio de una pandemia

Médicos en huelga de hambre en medio de una pandemia

Aplausos multitudinarios, twitteratones, murales, imágenes, ilustraciones, infografías y documentales, música y arte, han sido algunas de las formas como la ciudadanía en diferentes partes del globo le han agradecido a médicas y enfermeros su valentía enfrentando la pandemia del Covid-19, más siendo la primera línea de batalla contra el virus que ya se ha cobrado más de 2'556.124 muertes a nivel global. Si bien muchos agradecemos su tarea, otros tantos aplauden y vitorean hipócritamente las heroicas hazañas del personal sanitario para luego rechazarlos si se movilizan con ellos en el transporte público, si viven en el mismo bloque de apartamentos, o si se los cruzan por la calle. También, los más hipócritas (quienes hacen parte de los Gobiernos de este mundo), salen públicamente en grandes medios de comunicación a enaltecer la tarea de aquellas valerosas personas mientras no hace nada por entregarles equipos médicos dignos para protegerlos contra el virus o simplemente pagar sus MERECIDOS SALARIOS.

Sonó en Lahore, Punyab, Pakistán, donde decenas de trabajadores de la salud salieron a manifestarse y luego realizaron una huelga de hambre exigiendo el pago de sus salarios y la entrega de equipos de protección necesaria. Luego sonó en Bolivia, donde los trabajadores del hospital San Juan de Dios, en Santa Cruz, también iniciaron una huelga de hambre exigiendo sus insumos de bioseguridad para atender a los pacientes. Y ahora, dejando de ser novedad, en Colombia. Lamentablemente y volviéndolo tema frecuente en Marginal.TV, la situación sociopolítica en el país cafetero parece ser peor que en muchos países que tienen peor IDH y PIB.

Específicamente en Colombia, mientras el presidente de la República Iván Duque, se dedica a salir como presentador de televisión y su esposa utiliza el avión presidencial para vacacionar y movilizarse 640km ida y 640km de vuelta entre Bogotá  y Cartagena, para recoger un vestido para una ceremonia, y el Fiscal General junto al Contralor General usan otros para irse a vacacionar a San Andrés; hay médicos que enfrentan la pandemia sin equipo médico adecuado y otros tantos sin salario; siendo tan grave la situación que en agosto de 2020 un grupo de médicos en Valledupar decidieron irse a huelga de hambre exigiendo el pago de sus salarios que para entonces había superado los 11 meses.

 

Colombia: las EPS, IPS y trabajadores de la salud           

Tras la promulga de la Ley 100, expedida un 23 de diciembre de 1993 y la cual tiene como uno de sus artífices al expresidente Álvaro Uribe Vélez, se crea la figura de las Entidades Promotoras de Salud (EPS), entidades regionales donde diversos ciudadanos se afilian pagando una suma establecida por ley, junto a un pago del Ministerio de Salud y Protección Social, para recibir su derecho a la salud. Los ciudadanos, pagando esa módica suma pueden cubrir todos los tratamientos que requieran en las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), es decir, Hospitales, Clínicas, Unidades de Cuidados Intensivos, entre otras. Esas IPS reciben el pago de los servicios prestados por parte de las EPS quienes reciben los montos por parte de los afiliados y una parte subsidiada del Gobierno. Por otro lado, los ciudadanos que por cuestiones económicas no puedan cubrir su pago de seguridad social pueden ser cubiertos, dependiendo de un puntaje (que determina una línea imaginaria sobre lo que es pobreza o no) por el Sisbén (entidad creada por el Departamento Nacional de Planeación en apoyo al Ministerio de Salud). El Sisbén, siendo estatal, es limitado por la cantidad de usuarios afiliados y ramas corruptas que se roban todo lo que cae en sus manos. Por último, los ciudadanos de tercera clase, aquellos que por cuestiones económicas no pueden afiliarse a una EPS, no están en esa línea imaginaria de pobreza del Sisbén, y/o viven en condición de habitabilidad en calle, son atendidos por medio del Fosyga, el cual es el seguro más “pobre” que existe. Este no sirve para citas médicas, es exclusivamente para emergencias siendo utilizado en la mayoría de casos por personas arrolladas en accidentes de tránsito, o agredidas con armas blancas o de fuego.

Los trabajadores de la salud, en su mayoría adscritos a IPS, atienden a todo tipo de pacientes, asegurados en EPS a régimen contributivo o subsidiado, a afiliados del Sisbén y a los pacientes que vienen por emergencias adscritos al Fosyga. Los trabajadores reciben el dinero de sus salarios, equipo médico y beneficios sociales por parte de las IPS, quienes a su vez reciben dinero de las EPS, el Sisbén o el Fosyga. Las EPS reciben el dinero de los afiliados y de los empleadores que afilian a sus trabajadores, además de una pequeña suma subsidiada por el Estado. El Sisbén y el Fosyga reciben dinero en su totalidad del Estado quien recauda ese dinero por medio de impuestos. Si bien el modelo de seguridad social en Colombia se evidencia organizado, no lo es, debido a que por el gran número de intermediarios el dinero nunca llega completo, se lo roban o bien, entidades como las EPS, al recibirlo pareciesen hacer magia.

Indignante para unos, la última maravilla para otros, lo cierto es que la Ley 100 jamás podría garantizar un servicio adecuado para la mayoría de sus ciudadanos cuando las entidades de control como la Contraloría, la Procuraduría y la Superintendencia Nacional de Salud se ve salpicada con escándalos de corrupción. El dinero no se lo roban algunos, se lo roban varios…

 

Los casos de Covid-19 y el no pago de salarios en Colombia y otros países

Tras la diseminación global del Covid-19, muchos en Colombia nos hicimos la pregunta de qué tan resistente iba a ser el sistema de salud y la corrupción de EPS, frente a un problema global que se había ensañado nuevamente contra los más vulnerables. (Nota: hago referencia a que la pandemia no es como dicen que “no discrimina”, pues evidentemente quien tiene como, puede recibir una óptima atención versus el trabajador informal que se infectó, no está afiliado y no le importa a nadie).

Inmediatamente las declaraciones del Gobierno Duque fue blindar todo el sistema de seguridad social para que cualquier ciudadano, sin importar su condición socioeconómica, pueda recibir una atención óptima, dándole prioridad a encontrar contagiados para evitar un mayor auge de los casos. ¿el resultado?  2.259.599 contagios, convirtiendo a Colombia en el onceavo país con mayores casos de coronavirus a nivel global; superando los contagios de países con menor IDH como Filipinas, Bangladés, Nigeria, Pakistán e Indonesia.  Todo debido a que es muy fácil hablar en televisión mientras se enfrenta la realidad con medidas tibias e ineficientes.

Mientras empezaban a crecer exponencialmente los casos, diversos colectivos médicos, hospitales y clínicas empezaron a denunciar que las EPS las ARL y el Estado no estaban entregando equipos de protección adecuados para los pacientes. Casos como los médicos del Hospital de Santander de Quilichao, en el Cauca (una de las zonas más golpeadas por la violencia armada en el país) indignaron hasta el tuétano a quienes aún tienen un poco de humanidad en su corazón: Allí, médicos tenían que usar bolsas plásticas para protegerse del coronavirus porque al Gobierno le quedó grande usar uno de sus tantos funcionarios o uno de los tantos vehículos aéreos con los que dispone la Presidencia (como usaron para recoger vestidos) para llevar cajas con elementos de bioseguridad para aquellas personas que arriesgan sus vidas por los demás.

Tras cuatro meses continuos de Duque saliendo en televisión dando supuestas buenas noticias, se conoce en Julio que los médicos del Hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, Cesar, cesaron todo tipo de actividades, con el pesar de sus pacientes, porque las EPS y la Gobernación le deben al hospital $18.601 millones de pesos, de los cuales, $182,3 millones corresponden al salario de las médicas y enfermeros, de los cuales se encuentran algunos quienes no reciben su salario por 11 meses. ¡11 meses! ¡ONCE! Tristemente el personal de la salud quienes en entrevista para elheraldo.co argumentaron que han tenido que negociar con personas inescrupulosas préstamos con 20 y 30% de intereses, mientras al Gobierno le daba la gana de pagar sus salarios.

“Son alternativas indignas a las que nos hemos sometido cada jefe de hogar velando por llevar sustento a sus hijos, empeñando los objetos de valor que tienen en sus casas, empeñando los sueldos, es una situación de extrema indignidad”, sostuvo el médico ginecólogo Julio Peralta.

Conocida la noticia y tras un revuelo nacional, pasó un mes a principios de agosto sin que los médicos recibieran su merecido salario por servicios ya prestados, por lo cual decidieron entrar en huelga de hambre para ver si el Gobierno los escuchaba y de una vez por todas era capaz de saldar una deuda que para el Estado es mínima, migajas. Increíblemente y rayando en el surrealismo, pasaron tres semanas más huelga de hambre, publicando vídeos en redes sociales, durmiendo prácticamente a la intemperie y atrincherados en el centro médico para que la Procuraduría General de la Nación tomara cartas en el asunto y abogara para sanear la deuda, además de investigar a los responsables de semejante canallada con quienes arriesgan su vida en plena pandemia. Finalmente el 20 de agosto de 2020 la deuda fue parcialmente saneada, siendo anunciado otro posible paro de no pagar los meses restantes que les deben.

Tristemente no es el único caso ni el más grave. En el Hospital Universitario de Sincelejo, en Sucre, el personal de la salud ha denunciado que algunos de ellos les adeudan hasta 32 meses de salario. ¡32 MESES! Haciéndolos pasar por penurias mientras deben joderse en largos turnos y ahora atendiendo a pacientes Covid. Otro, el caso de los trabajadores del Hospital de Mariangola, quienes desde hace 13 meses. ¡13 MESES! No reciben su salario, asemejándose a otros centros de salud cercanos como en Turbaco y Mahates. En el hospital de Cerro de San Antonio, en el Magdalena, la red hospitalaria les adeuda a sus trabajadores hasta 29 meses de salario. ¡29 MESES! ¡que caraduras! 29 meses donde no reciben dinero, prestaciones y en algunos casos hasta vacaciones. En este hospital, una enfermera llamada Luz Estela Jiménez, ha sobrevivido gracias a que, según sus propias palabras, familiares le han regalado para comer. Que repudiable. 

La respuesta del Ministerio de Salud y del Gobierno de Iván Duque ha sido siempre la misma: que están girando recursos a la red hospitalaria de diversos departamentos para que los hospitales puedan mitigar la crisis y los trabajadores de la salud reciban su salario. Si bien se ha visto que diversos centros médicos como en La Guajira han visto resuelta su situación, estas medidas son lentas teniendo en cuenta la contingencia actual por el coronavirus. Contingencia que se ve afectada por el escándalo de nuevos casos de hospitales al borde de la quiebra como el Hospital San Juan de Dios en Cali, al cual las EPS, la Gobernación del Valle del Cauca y la alcaldía de Cali le adeudan más de $89.407 millones de pesos. Deudas que permitirían saldar la nómina de 537 trabajadores más 271 que apoyan desde Cartago.

También, los médicos del Hospital Metropolitano de Barranquilla declararon paro indefinido el domingo 23 de agosto, debido a que no tienen ARL, Seguridad Social, insumos bioseguridad para la lucha contra el Covid-19 y muchos de ellos llevan casi dos años sin cesantías y un año sin recibir sus salarios. Los médicos no solo entraron en paro indefinido, también, temen dar entrevistas por temor a ser agredidos por no atender a los pacientes y de ser despedidos por parte de los directivos del hospital; por esta razón Diana Chataín, ex trabajadora del hospital, en entrevista para RCN Radio, realizada el lunes 24 de agosto, denunció la omisión del Estado y del Hospital por la situación laboral de sus excompañeros y más en medio de la pandemia del coronavirus.  Aunque los médicos han recibido parcialmente el pago de sus salarios, continúan debiéndoles meses trabajados.

En el Hospital San Juan de Dios de Cali, los médicos denunciaron a principios de enero del 2021, que la entidad les adeuda salarios desde hace 11 meses todo porque las EPS le deben $7.000 millones de pesos a la entidad. Mientras en el Hospital San Francisco de Asís de Quibdó, en el departamento del Chocó, las médicas y enfermeras denuncian que nuevamente están sin insumos médicos para atender la pandemia.

Por último, como si de un chiste se tratara, en el Verónica Machado, la primera colombiana vacunada por Covid-19, enfermera de profesión, al momento de ser vacunada el Hospital le debía 6 meses de salario. No es claro si a la fecha ya le fue saneada la deuda. También, en la IPS Hogar Salud, 30 enfermeros llevan más de 3 meses sin recibir su salario debido a que la EPS Coomeva no ha saneado su deuda con la entidad.

Lamentablemente la situación también se padece en otros países latinoamericanos. En Perú, un grupo de médicos inició hace unas semanas una huelga de hambre solicitando al Gobierno más inversión en salud y un mejor manejo de la pandemia que ya llegó a una segunda ola en el país. Aquella huelga se suma a la protesta de médicos y enfermeros que demandan el pago de bonos y la entrega de elementos de bioseguridad para trabajar en medio de la crisis sanitaria que deja hasta el momento 1.244.729 contagiados.

En México, más exactamente en Zacatecas, 180 médicas, enfermeras y personal sanitario del hospital general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE, contratados por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar, INSABI, denuncian que no han recibido el pago de tres quincenas que han laborado este 2021, al parecer porque “no hay recursos”. Esta situación no es la primera vez que se presenta, pues según el personal médico se presentó un caso similar en abril de 2020. A esto se suma la escases de insumos como gel antibacterial, tapabocas, guantes, entre otros.

En Honduras, jóvenes estudiantes de carreras de medicina, enfermería o auxiliares, quienes se enfrentan contra el coronavirus en primera línea. Estos no reciben insumos de bioseguridad para luchar contra el virus que hasta la fecha ha infectado a 161.727 personas. Por lo tanto, deben costear de su propio bolsillo sus implementos. A esto se suma con los estudiantes que ejercen internado rotatorio, quienes se vieron obligados a firmar un documento (o retrasar su graduación) donde exoneraban al Gobierno de cualquier situación que se presentara mientras realizaban sus prácticas mediante la pandemia.

Tristemente en estos momentos tener esperanzas de que estas situaciones se solucionen, no sirve de nada frente a la dura realidad. Y, lamentablemente, de ser saneadas, volverán a acumularse adeudamientos con el pasar de los meses, pues en Colombia la corrupción y la incompetencia puede más que la necesidad de las personas.

 

-César Zalamea.

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 03/03/2021

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