Los inhumanos deshumanizantes: La manipulación militar

Los inhumanos deshumanizantes: La manipulación militar

Alrededor del globo diferentes individuos y organizaciones que podemos describir como inhumanas (por su nulo sentimiento de amor y respeto hacia los demás seres humanos) se encargan de deshumanizar a Fuerzas Militares y sociedad en general para alcanzar sus objetivos políticos y socioeconómicos, mantener su status quo. Por medio de la manipulación psicológica logran eliminar el respeto y los sentimientos de Policías y Militares hacia sus iguales, la sociedad. Mientras a estos últimos los deshumanizan haciéndolos ver en el peor de los casos como mierda -por horrible que suene-, seres que no merecen vivir.

En la historia de la humanidad hay muchos ejemplos sobre los manipuladores convirtiendo militares en monstruos y humanos en seres peor que la basura, desde las Guerras Galias, las Cruzadas y el colonialismo hasta la guerra del Donbás, pasando por las Guerras Mundiales, el auge del Comunismo, la Guerra Fría, las dictaduras latinoamericanas y la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio.

 

Los inhumanos

En este menú de actores violentos, el primero y más importante es el que denominaremos como inhumano, aquel sujeto que, sin ningún atisbo de amor, respeto o empatía hacia el prójimo, rayando en la sociopatía y -si es que no lo son- en la misantropía, se encargan de liderar masivos actos de barbarie contra sus adversarios y población civil inocente. Estos seres inhumanos, en su mayoría líderes políticos o militares, se han encargado de manipular a policías y militares con el fin de exterminar a terceros sin arrepentimiento, sin piedad. Ejemplos hay muchos: Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot, Antonescu, Ceaușescu, Sztójay, Pavelić, Franco, Pinochet, Choibalsan, Videla, Than Shwe, entre otros. Sociópatas que no mostraron ningún tipo de arrepentimiento por la muerte de millones de personas -en conjunto- producida en ocasiones con métodos espantosos de tortura.

Evidentemente muchos diagnósticos de sociopatía pueden tratarse, pero cuando estos avanzan lo suficiente para rayar en la monstruosidad ya no hay marcha atrás, y es precisamente lo que estos sujetos junto a muchos cientos más comparten. Psicológicamente en muchos casos los sociópatas llegan a esta situación cuando han tenido problemas en su infancia y frustración. Estos escalan las gradas de sociopatía cuando experimentan el odio y la venganza hacia una situación concreta, por ejemplo, el de Hitler a la deshonrosa humillación del Tratado de Versalles, o el de Stalin hacia los “débiles” de sus compañeros frente a la capacidad de erradicar todo pasado zarista. Por medio de su gran capacidad de oratoria y de carisma son capaces de ganarse a cientos de miles de almas que se dejan manipular para conseguir un bien mayor, por ejemplo, ganar la guerra y recuperar el honor de la Alemania Nazi, instaurar el comunismo y eliminar las clases sociales en la Unión Soviética, erradicar el comunismo en las dictaduras latinoamericanas, o bien, eliminar las minorías en el Estado Independiente de Croacia (durante el estado títere croata a manos de la Alemania Nazi).

Estos sujetos inhumanos tienen a su merced a otro grupo de partidarios también inhumanos pero que siguen las doctrinas de los líderes supremos, como es el caso de Reinhard Heydrich y Heinrich Himmler a Hitler, Miguel Etchecolatz y Ramón Agostí a Videla, Henning Albert Boilesen a Castelo Blanco, y Garrastazu Médici. Estos sujetos tuvieron papeles fundamentales en la búsqueda, secuestro, tortura y ejecución de adversarios políticos sin mostrar piedad alguna hacia sus víctimas. En el caso de Heydrich y Himmler, articularon toda la estructura para la eliminación masiva de judíos con el apoyo de Eichmann; Etchecolatz y Agostí eliminaron a todo el adversario político y a todo aquel que ‘oliese’ a comunismo; y Boilesen financió y buscó empresarios que financiaran la dictadura brasilera, además de disfrutar asistiendo a sesiones de tortura de adversarios políticos y “comunistas”. (Lea también en Marginal.TV: El holocausto Ucraniano)

Los otros inhumanos, las Fuerzas Militares y la deshumanización

En muchos casos los sujetos que encabezan las listas de ejecuciones, persecuciones, asesinatos y torturas de otros individuos podrían no ser considerados como inhumanos, debido a que si bien son unos sociópatas no logran por determinación, suerte o azar del destino, convertirse en un monstruo. Aquí podría ingresarse a un debate, ¿cuántos hace falta matar para ser un genocida o un monstruo?

En esta pequeña categoría ingresarían todos aquellos políticos, empresarios, líderes y altos mandos militares que con desequilibrios mentales manipulan a Policías y Militares y en ocasiones a la ciudadanía en general a no sentir arrepentimientos al cometer actos de barbarie. Por medio de una retórica fuerte y constante se logra manipular al individuo haciendo ver al adversario como inhumano, un ser carente de sentimientos por el cual no se debe sentir ningún tipo de pena, sólo odio y repudio. Un ejemplo fue el genocidio ruandés donde los Hutus exterminaron a cientos de miles de Tutsis por ser supuestamente cucarachas, seres de última categoría. Otro más fue el generado en la denominada época de la ‘Violencia’ en Colombia, donde los Chulavitas (miembros adscritos al Partido Conservador Colombiano con complicidad de la Policía, el Ejército y los gendarmes) asesinaban en las zonas rurales del país a los miembros adscritos al Partido Liberal por ser supuestamente comunistas, demonios, aduladores de Lucifer. Un caso igual de grave al ocurrido en la Caza de Brujas entre el siglo XV y el XVII donde la Iglesia demonizó a mujeres que tenían conocimientos que esta pútrida institución no aceptaba. Mujeres que fueron quemadas en la hoguera. Más reciente es la Guerra del Donbás, donde a los miembros de las fuerzas Pro-Rusas se les miente respecto a que si sus adversarios son Neonazis, van a instaurar el Nacionalsocialismo en Ucrania, los ricos ucranianos realizan algún tipo de ‘safari’ donde pueden ir matando prorrusos en el Este del país, o que si están enviando órganos humanos a otros países europeos para venderlos. Chorradas que terminan por manipular soldados como el denominado ‘Lucky’, un madrileño que lucha en la Brigada Prizrak en Ucrania. Brigada que lucha contra una inexistente organización llamada ‘La Junta de Kiev’ que según él y otros, son los nuevos Nazis en Europa.

Aquí también podemos incluir la deshumanización que realizan tanto palestinos como israelíes. Por un lado, las Fuerzas Militares Israelíes que cometen todo tipo de vejámenes contra los palestinos viéndolos como simple basura que abunda dentro de ‘su territorio’. Por su parte, los palestinos que ven como una amenaza constante a los israelíes a quienes ya no les importa matar de un bombazo en un autobús o en plena calle de Tel-Aviv. Esta situación es extremadamente compleja. Los judíos, como ya conté en el articulo 'La violencia palestina' (el cual puedes leer aquí en Marginal.TV), tienen derecho sobre el territorio y tienen derecho a tener un Estado que los proteja debido a las numerosas veces que han sido víctimas de intentos de exterminios en masa a lo largo de la historia, siendo el último el Holocausto Nazi. Por su parte los palestinos también tienen derecho al territorio y no merecen ser sacados de sus hogares, asesinados y desaparecidos por fuerzas paramilitares israelíes.

La deshumanización palestina por parte de los israelitas se da por el terror de los judíos, en su mayoría ortodoxos, a perder el territorio que han logrado mantener en los últimos 70 años. Viendo constantemente a los palestinos como una amenaza no solo para su seguridad sino para la de sus compatriotas. Esto de mano de la manipulación constante de funcionarios del Gobierno a las Fuerzas Militares termina por realizar actos barbáricos contra la población civil palestina. El cómic periodístico Palestina escrito por Joe Sacco, narra muchas de las torturas por las que cientos de palestinos han tenido que pasar. En la página 102 se narra los vejámenes de los que fue víctima un sujeto llamado Ghassan el cual injustamente fue detenido por presuntamente hacer parte de una organización delictiva. A Ghassan lo detuvieron en una celda donde con el rostro cubierto por un saco, lo amarraron a un tubo mientras por 24 horas sonaba música a todo volumen con canciones en inglés, árabe y hebreo. Tiempo después y tras un juicio donde extendieron su detención temporal mientras “averiguaban” si era o no “miembro” de la “organización delictiva”, este era obligado a estar sentado en un butaco, aveces a permanecer horas de pie sin moverse (de hacerlo era golpeado). Fue tanto el maltrato que empezó a alucinar que su hija pequeña estaba muerta dentro de la celda en la que él estaba. Tras todo tipo de actos repudiables fue liberado tras diecinueve días por no encontrar pruebas en su contra. Otros actos repudiables es el uso de palestinos como escudos humanos por parte del Ejército Israelí cuando ingresan a territorios donde hay presencia de grupos terroristas como Hamas. Recientemente miembros radicales del Ejército Israelí instalaron al menos 3 explosivos en una aldea palestina en Qaddum, en Cisjordania, con el objetivo de evitar una pequeña manifestación que se iba a realizar en la zona.  

Aquellos actos de barbarie no siempre son cometidos por las fuerzas armadas, muchos son producidos por los colonos. El acto repudiable más popular cometidos por estos es la tala de olivos de propiedad de familias palestinas, los cuales más allá de armonizar las calles son el sustento de muchas familias. En casos más extremos los colonos asesinan palestinos ya que tienen la certeza de que no serán juzgados por sus crímenes. Un caso reciente y que por fortuna tuvo condena debido a que dos menores de edad estuvieron involucrados fue el de joven israelí que quemó una vivienda con una mujer y sus dos niños pequeños dentro. La mujer y su hijo menor murieron, el otro sobrevivió con fuertes quemaduras en su cuerpo. Pero como dije atrás, no todo es violencia israelí hacia los palestinos. Muchos palestinos llenos de odio por el accionar de judíos en su contra y por el lavado de cerebro que realizan grupos terroristas como Hamas, cometen actos repudiables contra la población israelita, muchos de los cuales no tienen la culpa de lo que hacen sus compatriotas. Los ejemplos más claros son los apuñalamientos por parte de civiles palestinos a los colonos, el ataque con misiles a núcleos urbanos israelíes en ciudades como Tel-Aviv que sólo deja víctimas inocentes, además de coches o ataques kamikazes como los realizados en vehículos de transporte público en zonas con gran densidad. 

Para lograr esta deshumanización del enemigo y eliminación de vestigios de amor o respeto al prójimo en los miembros de la Policía y el Ejército, aquellos seres inhumanos y/o sociópatas, utilizan avanzadas técnicas de manipulación. El primer paso es quitarle la sensibilidad al recluta. En la mayoría de los países que tienen o recientemente han tenido problemas bélicos internos o externos y que podemos catalogar como “democráticos”,  miembros militares utilizan imágenes grotescas, escatológicas y de tortura con el objetivo no solo afectar emocionalmente al recluta sino quebrarle para hacerle ver que la vida es más mierda de lo que es (algo muy similar a lo usado por el juego ruso denominado La Ballena Azul el cual buscaba generar inestabilidad en el menor que lo practicaba con el fin de que se quitara la vida). Sumado a lo anterior se realiza la ‘repetición de la repetidera’: la retórica de lo importante que debe ser el país, sus símbolos patrios y en especial el Gobierno para su vida, que sin este no hay más allá. Por esta principal razón muchos reclutas terminan perdiendo sensibilidad al dolor ajeno, agrediendo a todo tipo de personas sin importarles su condición, además de llevarlos a dar su vida de ser necesario con tal de que el establecimiento continúe como está. Un ejemplo de lo que aquello es capaz de lograr es el vídeo viralizado en 2013 donde soldados chilenos trotan mientras cantan argentinos mataré, bolivianos fusilaré, peruanos degollaré”. Otro ejemplo es la represión policial y de cuerpos antimotines alrededor del globo, quienes como máquinas perturbadas psicológicamente muchas veces tiran a matar a los manifestantes cuando estos no tienen ni una décima parte de la protección que estos cuerpos policiales llevan encima. También, para afectar psicológicamente a los reclutas son obligados a presenciar torturas para irse “familiarizando” con el accionar de estos métodos frecuentes en los cuerpos armados en América Latina y otros países, tal cual sucede en el Ejército mexicano, donde se realizan actos de tortura a esbirros o miembros menores de los carteles de la droga para ocupar información que estos tengan. Por medio de obligar a los reclutas a ver estos actos barbáricos estos no solo le pierden miedo a la sangre y a lo grotesco, sino pierden sensibilidad sobre todo lo frágil que es el cuerpo humano, como por ejemplo las diversas heridas horripilantes que diversos calibres de armas pueden realizar sobre el cuerpo humano. Dignos de una película de terror.

En países como Colombia se enseña con tortura a los uniformados, todo con el objetivo de ‘hacerlos fuertes’ contra el enemigo, capaces para no solo soportar el dolor y procesos de interrogación, sino que nunca les tiemble el pulso. Un caso muy popular fue el sucedido en 2006 en el Batallón Patriotas del municipio de Honda en el Tolima, donde miembros de alto rango del Batallón golpearon con puñetazos, patadas, palos, cortaron con machetes, practicaban actos de asfixia, ahogamiento, lanzaban improperios, quemaron y en casos más extremos abusaron sexualmente de reclutas, con el fin de volverlos prototipos de rambo’ frente a un futuro combate con las guerrillas que azotan al país. La noticia divulgada con fotografías y vídeos, publicados en la Revista Semana de febrero de aquel año, generó un río que se llevó por delante varios mandos medios del Ejército por ser responsables de aquellos actos barbáricos. Como dato innecesario, tuve el horror de leer la revista cuando tenía 10 años. Otro caso popular en Colombia fue el denunciado en 2019 por el excandidato presidencial Gustavo Petro, donde con material videográfico se aprecia cómo miembros del ejército golpean a reclutas que toman el rol de ‘guerrilleros’.

Yéndonos temporalmente de la folclórica y siempre violenta Colombia, en países como Rusia y exmiembros de la Cortina de Hierro heredaron de la extinta Unión Soviética la denominada Dedovshchina, la cual es un tipo de bullying practicado en los batallones militares del país con el cual se busca “entrenar” y de paso desensibilizar a los reclutas, además de preservar la definida línea de mando por medio de actos violentos e intimidatorios que no solo han producido severos daños psicológicos sino también homicidios, como el caso de Ruslan Aiderkhanov, un joven recluta ruso que fue asesinado en el ejército tras haberle contado a su familia de las golpizas y abusos sexuales de los que era víctima por parte de otros miembros del cuartel. El caso fue altamente difundido en redes debido a que cuerpo del recluta llegó a la casa de su familia en un ataúd con el mensaje de “no abrir”

La Dedovshchina es tan violenta que muchos jóvenes rusos buscan evitar prestar el servicio militar para no sufrir las barbaries que cometen sus compañeros más experimentados y sus superiores. Esto llevó a que madres de soldados asesinados y otras solidarizadas con su dolor crearan el denominado Comité de Madres de Soldados que no solo busca evitar que los jóvenes sean reclutas sino defender jurídicamente a quienes son víctimas de la Dedovshchina. Estas madres han puesto desde los años 2000 el tema en la agenda pública evidenciando la crueldad de aquellos ‘juegos’ que se han cobrado, según cifras del 2006, 3000 víctimas mortales. Estos actos denigrantes formaron muchos jóvenes que terminaron sirviendo en la Primera y Segunda Guerra de Chechenia que internacionalmente ha sido fuertemente criticada por actos de lesa humanidad cometidas por el Ejército Ruso. Actos barbáricos que le cobraron la vida a la periodista Anna Politkóvskaya quien junto a otros como Stanislav Markélov denunciaron en numerosas ocasiones. Muertes extrañas que involucrarían al Kremlin. (Lea también en Marginal.TV:Rusia, China e Irán, ¿los salvadores del mundo?)

A todo lo anterior también se ha de sumar el miedo, pues muchos más allá de actuar por sociopatía o manipulación, lo hacen por crudo y físico miedo. Miedo a sus jefes, miedo a sus compañeros, miedo a que no les crean, miedo a que las cosas sigan igual de denunciarse, miedo a padecer los vejámenes que las víctimas padecen. Esto lleva a que muchos que no están de acuerdo con dichos actos barbáricos tengan miedo de denunciar. A pesar de esto muchos como Jeremy Sivits, pierden el miedo y denuncian las atrocidades cometidas por sus compañeros y superiores. Sivits fue uno de los soldados que destapó el escándalo de las torturas propiciadas por soldados estadounidenses en la cárcel iraquí de Abu Ghraib en 2004, en el marco de la denominada ‘Guerra contra el terrorismo’.Sivits recopiló fotografías de terroristas y presos civiles inocentes que recibían torturas y todo tipo de vejámenes denigrantes como pasearlos con correa como perros, untarles el rostro con excrementos humanos o situarlos en posiciones sexuales e incómodas. Gracias a su denuncia y la de otros soldados y altos rangos como el sargento Joseph Darby a la televisora CBS News, los militares de las fotografías fueron capturados y judicializados, además de la caída de Donald Rumsfeld, quien además fue denunciado internacionalmente por una veintena de ONG y asociaciones de derechos humanos por crímenes de guerra y actos de lesa humanidad. Por estos actos de lesa humanidad el presidente Obama durante su mandato prohibió todo tipo de tortura para el interrogatorio de criminales o sospechosos de terrorismo, acto que para el actual presidente Donald Trump era algo inconcebible, argumentando en su campaña presidencial de 2016, que volvería a instaurar el Waterboarding. Cabe aclarar que si bien las torturas siguen siendo ilegales en el ejército de los Estados Unidos, sólo siendo autorizada para la CIA, se desconoce si otros cuerpos de autoridades aún lo realizan bajo la mesa (que todos sabemos que sí).

Regresando al tema, el miedo propiciado por los sociópatas quienes disfrutan de erradicar vidas de los deshumanizados, genera en muchos casos suicidios por parte de miembros activos de las fuerzas armadas, como es el caso del soldado colombiano Brandon Cely, quien se suicidó por el bullying que recibió por parte de sus compañeros y algunos de sus superiores por apoyar el Paro Nacional de 2019. En otros casos, los soldados por presión terminan reaccionado de manera violenta, tal cual sucedió en 2018 en un Batallón en Bogotá, donde un recluta asesinó a tres de sus compañeros y luego se suicidó.

El segundo paso es la deshumanización del adversario. Para esto se llena de basura la cabeza de los reclutas que en su mayoría son personas analfabetas que por mucho pasan de los tres primeros años escolares. Producto de la violencia, las dificultades económicas, su residencia en zonas rurales o la inexistencia de centros educativos, estos jóvenes no tienen más camino para salir adelante que la delincuencia organizada, ser jornalero o enlistarse en la Policía o las Fuerzas Militares. Debido a la baja concepción del mundo y su entorno, son fácilmente manipulables. Un ejemplo y el cual cité líneas atrás es el realizado a los reclutas de tropas prorrusas en Ucrania o de los chulavitas el siglo pasado en Colombia. Otros ejemplos son los gitanos descritos por la dictadura de Franco como sucios, grotescos y que andan en manada como las ratas, amigos de los comunistas. Caso muy similar a las dictaduras latinoamericanas por medio de la Operación Cóndor, catalogaban a todo lo que oliera a izquierda como ‘comunismo’ a su vez que se les describía como inhumanos, amigos de la pobreza y la violencia, enemigos número 1º de las economías globales. Por esta razón a los militares de diversas dictaduras en el cono sur del continente no les temblaba el pulso para tirar desde aviones en movimiento a opositores políticos desapareciéndolos, llegando a escabrosas cifras como 30.000 desaparecidos durante la dictadura de la Junta Militar Argentina. Suceso a su vez similar al exterminio masivo de dirigentes de la Unión Patriótica en Colombia por parte de grupos paramilitares con complicidad de las Fuerzas Militares, todo porque iban a instaurar “el comunismo”

Retomando otros ejemplos, los grupos terroristas fundamentalistas islámicos como Hamas lavan el cerebro de sus militantes y de la población civil palestina con que los judíos son la peste, son los dueños del mundo y exagerando a más no poder las noticias de actos barbáricos propiciados por el gobierno israelí. En Rusia, en el marco de las Guerras de Chechenia, altos mandos rusos denominaban a los chechenos como escoria, mafiosos y terroristas enfocándose en lo diferentes que eran no solo físicamente sino por su dialecto. Cabe aclarar que la guerra fue lanzada contra los grupos independentistas chechenos apoyados por insurgentes del Cáucaso, los Muyahidines y otros terroristas como Al Qaeda. No obstante, el pretexto de la guerra permitió una limpieza étnica contra otras minorías árabes, además de fuertes crímenes de guerra llevados a cabo por el Ejército Ruso que torturó sistemáticamente a civiles inocentes y abusó sexualmente de mujeres y niñas. Nuevamente he de mencionar a Anna Politkóvskaya quien denunció con pruebas todo lo ocurrido en Chechenia y que fue asesinada por el Kremlin.

También he de mencionar la masacre de Karantina, cometida en el marco de la Guerra Civil Libanesa por una falange del ejército libanés de origen cristiano y pertenecientes a la Iglesia siríaca maronita de Antioquía (ya hacía falta mencionar a los ultra creyentes que aman a dios y matan al prójimo) el 18 de enero de 1976 en Beirut, donde aproximadamente 1500 refugiados palestinos, kurdos, sirios y armenios fueron sacados de sus casas y fusilados sin piedad, mientras mujeres y niñas eran abusadas sexualmente. ¿Su motivación? Limpieza étnica y religiosa por el repudio que sienten muchos cristianos hacia el islam. A raíz de esa situación, miembros del grupo paramilitar Organización para la Liberación de Palestina (OLP), llevaron a cabo la masacre de Damour, donde asesinaron en la a aproximadamente 600 personas de origen cristiano.  Como venganza, nuevamente el ejército libanés y miembros de la Iglesia siríaca maronita de Antioquía, cometieron la masacre de Sabrá y Chatila, donde ejecutaron el 16 de septiembre de 1982 a más de 4000 refugiados palestinos en Beirut. Masacre contada en la película israelí conocida como el Vals de Bashir de 2008.

Pasando las desgracias a la actualidad, es común que en países ‘democráticos’ con altos niveles de corrupción y con violentos estallidos sociales se utilice la deshumanización de los ciudadanos con términos como ‘vándalos’, ‘violentos’ o en el caso de Colombia donde las heridas causadas por la Guerrilla siendo estos de izquierda siguen latentes, como ‘mamerto’, generan la errónea idea de que son ciudadanos de segunda clase que pueden ser agredidos por la autoridad, tal cual sucedió en las manifestaciones por el homicidio de Javier Ordóñez, donde la Policía Nacional disparó indiscriminadamente contra ciudadanos indefensos y desarmados. Esa misma deshumanización que ha llevado el Gobierno a lo largo de su historia repudiando todo lo que no comparta su ideología y sus puntos de vista, permitiendo limpiezas sociales como la de indigentes y dirigentes de la UP, o la deshumanización de otros actores del conflicto como guerrilleros. Acto que llevó a que el Ejército bombardeara un campamento de las disidencias de las FARC en el año 2019 donde se encontraban 8 niños reclutados a la fuerza por el grupo terrorista. Lo repudiable del caso es que el Gobierno colombiano lo sabía y más cuando tras el bombardeo, algunos menores sobrevivieron resultando gravemente heridos. Mientras intentaban huir el Ejército los persiguió por tierra y los ejecutó cuando estaban heridos y se encontraban en estado de indefensión. (Lea también en Marginal.TV: En Colombia la vida no vale nada)

No hay solución

Lamentablemente el uso de la deshumanización y la manipulación de individuos por parte de sujetos que poseen el arte de la oratoria y la persuasión, jamás se erradicará. Por una parte siempre se usará la tortura como método interrogativo debido a la ausencia de técnicas que eviten violar los derechos del individuo, sin contar factores como la venganza o la impotencia (tal cual sucedió con agentes de la DEA que torturaron a cuantos involucrados estaban con la tortura y ejecución de uno de sus compañeros, el agente ‘Kiki’ Camarena). Por otra parte los genocidios y asesinatos en masa por parte de seres inhumanos, sociópatas y títeres manipulables tal vez jamás se extinga si no existe una entidad lo suficientemente fuerte que lo detenga, pues la ONU no tiene los recursos ni el poder persuasivo y militar para detener cualquier tipo de arbitrariedad y más cuando sus cascos azules tienen ‘rabo de paja’, pues también han cometido actos repudiables como abuso sexual o masacres, tal cual sucedió en la República Democrática del Congo. Lo cierto es que el repudio general hacia estos actos barbáricos se enfoca principalmente en el llevado a cabo por fuerzas del Estado quienes se suponen que tienen no solo el poder económico y social sino también las leyes de su lado y no deberían ‘rebajarse’ a aquel repudiable nivel. No obstante, a estos en sí no les importa si la ciudadanía o las organizaciones de defensa a los derechos humanos se paran de cabeza pues no importa el número de denuncias, si el Estado no tiene una intención real aquellas situaciones no dejarán de presentarse (tal cual sucede en la masacre de líderes sociales en Colombia), sin mencionar los desequilibrados como algunos partidarios del Uribismo que se alegran cuando acaban con la vida de un ser humano inocente tal cual sucedió con los homicidios realizados por la Policía colombiana en las últimas manifestaciones. También he de mencionar que mientras haya gente como algunos estadounidenses, que prefieren las torturas (según una encuesta, 2 de cada 3 estadounidenses aprueban la tortura el mundo jamás será lugar hermoso.

“Una noche le cortaron el corazón a la caña
Y desde entonces se escuchan lamentos por los trapiches,
Lamentos que van diciendo, nacidos de sus entrañas,
Para qué le cortarían el corazón a la caña?
(…)
Lo mismo cortan las vidas por el placer de cortarlas

Para que quede la tierra con dolores en el alma”

-César Zalamea

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 21/09/2020

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