Lo que no te cuentan sobre la primera víctima del vapeo

Lo que no te cuentan sobre la primera víctima del vapeo

Hace una semana salió la noticia y replicó en diferentes medios de comunicación la historia de un joven estadounidense que murió por una afección pulmonar la cual, según los médicos, pudo haber sido provocada por la práctica de vapear con cigarrillos electrónicos/vapeadores.

El objetivo de este artículo no es eximir de culpas a la práctica del vapeo de posibles enfermedades pulmonares, renales y hasta de vejiga, el objetivo es limpiar la imagen manchada por el desconocimiento de la sociedad en general. En este artículo hablaré de mi experiencia personal y lo que aprendí hace un par de meses investigando por horas respecto al vaping (término como se le conoce a la acción de vapear, inhalar vapor con el vaporizador/cigarrillo electrónico).

Mi historia con el cigarrillo convencional y el vapeo

Soy un joven de 22 años que vive en Bogotá el cual a los 18 años empezó a fumar cigarrillos como aliciente para la depresión que estaba padeciendo en ése momento (sí, una estupidez). Fumé hasta el 27 de marzo del año vigente (2019) debido a que tomé la determinación de terminar con el proceso de envenenamiento voluntario al que acudía cada vez que padecía de ansiedad. Los primeros dos años fumaba entre 5 y 10 cigarrillos al día, cigarros con y sin mentol como Marlboro ® y Lucky Strike ®, eventualmente bajé el ritmo hasta fumar menos de cinco cigarrillos al día. En el tiempo que fumé vislumbré la dificultad que padecía al subir más de 30 escalones, el cansancio que invadía mi organismo al practicar running, la lucha incansable contra el olor a tabaco en mi indumentaria diaria y el rechazo de la gente de mi alrededor al humo que desprendía el cigarro cada vez que fumaba.

Cuando a principios de 2019 tomé la determinación de dejar de fumar supe que no sería fácil, sin embargo, pensé que habría de existir algún tipo de artilugio el cual evitara que la ansiedad me invadiera y me hiciese recaer en el vicio del cigarrillo sin utilizar parches de nicotina los cuales no solo son caros sino incómodos. Tras un par de minutos en Google me enteré de la existencia de los vapeadores los cuales, si bien se asemejan a un cigarrillo electrónico, no lo son. La diferencia más notable es su forma debido a que el cigarrillo electrónico es largo para imitar la forma de un cigarrillo convencional mientras que el vaporizador es un tanque aproximadamente de unos 5 cm x 8 cm x 2,5 cm; el cigarrillo electrónico se recarga con cartuchos con esencias similares al tabaco con altos niveles de nicotina, mientras que el vapeador tiene un pequeño tanque recargable el cual se puede utilizar con cualquier e-liquid o esencia, de las cuales en el mercado hay más de 100 variedades, con o sin nicotina.

Aquí hay que dejar algo claro, el cigarrillo electrónico y los vapeadores son dañinos para el cuerpo humano, pues se está inhalando vapor con una esencia que trae químicos como el propilenglicol y la glicerina vegetal, la cual independientemente tenga o no nicotina es lógicamente ajena al cuerpo. No obstante hay que aclarar que el vaping no es ni un 90% de nocivo si se compara con el cigarrillo convencional el cual no solo trae altas dosis de nicotina sino también amoniaco, CO2, óxido de nitrógeno, cianuro de hidrógeno, mercurio, alquitrán, pequeñas cantidades de níquel, plomo, cadmio, cromo y hasta arsénico dependiendo de la marca, entre otros químicos los cuales podrían llegar a ser más de 4000.

El vaporizador y la primera esencia que compré.

Los vaporizadores sin duda llamaron mi atención porque de usarlo no sería tan fuerte el golpe de cambiar un día para otro de fumar cigarrillos a no fumar, por lo que me di a la tarea de investigar con vídeos, artículos, blogs y prensa para determinar si realmente podría ayudarme a dejar el cigarrillo, qué pros y qué contras hallaría. En marzo tras ponerme muchos ‘peros’, compré un vaporizador en una tienda ubicada en el centro histórico de la ciudad. El vaporizador tuvo un costo de US$102,79 dólares más US$10 dólares de una esencia la cual era de sandías, fresas y coco, con 3 miligramos de nicotina (elegí esos miligramos de nicotina para que la transición de fumar cigarro convencional a vapear no me afectara).

Vapear era muy agradable no solo por el sabor sino porque me ayudaba con los pocos miligramos que tenía de nicotina a sentirme un poco mejor cuando tenía ansiedad. El producto realmente me estaba funcionando, para ese entonces ni por asomo tenía interés de fumar tabaco en ninguna de sus presentaciones. El problema llegó cuando se dañaron las resistencias (artilugio que permite que, por medio de calor en contacto con la esencia, se produzca el vapor) y era necesario comprar un par más, resistencias que tenían un costo aproximadamente de US$7 dólares cada uno el cual a la larga se convertiría en una renta al que probablemente me volvería esclavo.

Semanas de tener el producto me cansé de la primera esencia que compré por lo cual adquirí muchas más las cuales tenían menos de 1 miligramo de nicotina para finalmente comprar dos que no tenían este compuesto. ¿Cuál fue el resultado de todo eso? Superé mi adicción a la nicotina, al tabaco y por consecuente había llegado el momento de dejar de vapear. Dejé el producto de lado para ver si tendría interés de volver a vapear. Con satisfacción he de decir que dejé de lado el producto por más de quince días, no tuve necesidad de usarlo y tampoco tuve interés en volver al cigarrillo. Puse el dispositivo y las esencias en venta en Internet, el cual, dos meses después y hasta la fecha no he podido comercializar debido a que la demanda en Colombia del producto es baja.

Al día de hoy, jueves 29 de agosto de 2019 puedo decir que superé el cigarrillo gracias al vapeo y que posterior pude superar el vapeo sin ningún esfuerzo. Como experiencia personal puedo asegurar que el vapeo es una alternativa para el cigarrillo siempre y cuando se use con sentido común y consiguiendo las esencias en sitios autorizados que contengan los químicos que han sido testeados sin contraindicación a corto y mediano plazo, pues sé que en lugares como en el centro de Bogotá se comercializan esencias para vapear de dudosa reputación no solo por la falta de información en la etiqueta sino también por su económico valor llegando a costar la irrisoria cifra de US$0,74 dólares.

 

La noticia de la muerte y las mentiras de los medios de comunicación

La semana pasada se conoció la noticia de que un individuo desconocido en Illinois, Estados Unidos, habría muerto al parecer por una grave enfermedad pulmonar derivada de un uso excesivo de un vaporizador sin precisar qué productos utilizó en el proceso del vaping. El hecho fue reportado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y el director de la entidad Robert. R. Redfield se pronunció al respecto desde su cuenta de twitter sobre este hecho. Según la CDC en cuatro años se han detectado 193 casos de pacientes con problemas respiratorios graves por el uso de vaporizadores en Estados Unidos.

We at @CDCgov are saddened to hear of the first death related to the outbreak of severe lung disease in those who use #ecigarettes or #vaping devices. We will continue to educate all Americans about the serious risks associated with these products.-Twitter @CDCDirector

Tras la noticia muchos medios de comunicación alrededor del globo empezaron a replicar la noticia culpando directamente al vaping sin contarle al lector que por medio del vaping se pueden ‘fumar’ muchas sustancias entre ellas el tetrahidrocannabinol (base de marihuana) o drogas sintéticas, lo que en otras palabras no sería culpa directa del vaping y de la comercialización general que hacen de esencias con o sin nicotina sino del sentido común y al parecer el mercado negro. Los medios en su mayoría argumentaron que el vaping hace ‘el mismo daño que el cigarrillo’ cuando esto no tiene bases argumentativas válidas, empezando porque al vapear se introducen de 2 a 3 químicos (como expliqué en mi experiencia personal) mientras que en el cigarrillo se consumen más de 4000 la cual casi en su mayoría son cancerígenos, además de tener altas dosis de estos, una total barbaridad.

El medio San Francisco Chronicle, días después publicó en un reportaje escrito por Erin Allday que, de los 193 casos, 21 son de California los cuales al parecer tendrían relación entre sí porque los vapeadores habrían utilizado como esencia productos a base de tetrahidrocannabinol el cual se estaría comercializando sin licencia en el resto del país.

California public health authorities are investigating 21 cases of severe lung disease that appear to be connected to vaping unlicensed cannabis products and may be part of a larger outbreak that has sickened at least 150 people around the United States since June. - sfchronicle.com - http://bit.do/e6dSd

A su vez, el portal cei.org del Competitive Enterprise Institute aseguró que en la mayoría de los otros casos ocurridos en el resto del país habría tenido relación con el mismo producto al parecer vapeado por los pacientes atendidos en clínicas de California, es decir, productos a base de tetrahidrocannabinol sin licencia y además proveniente del mercado negro.

News media around the world have picked up on the story of “vaping-linked” hospitalizations. Most have omitted the fact that black market marijuana e-liquid has been identified as the culprit in some of these cases, while not a single case has been linked to nicotine-only e-cigarettes. Interestingly, most of those falling ill are in states where marijuana for recreational use is only available through the black market. - cei.org - http://bit.do/e6dVL

 

El sentido común

Albert Einstein decía que: "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo". Estúpidos hay en todo lado, gente que abusa de sustancias, que mezcla y que consume productos no regulados. Ya dejé claro líneas más atrás que el vaping no es un producto seguro para el cuerpo humano, pero esto no quiere decir que no sea más seguro que el cigarrillo convencional y que su uso no pueda ser una herramienta para dejar la adicción el tabaquismo.

El producto no debe ser ‘satanizado’ como lo hacen los medios de comunicación al argumentar que son ineficientes por presuntamente ser iguales de dañinos al tabaco ya que con estos argumentos estarían permitiendo que la cifra de víctimas del tabaquismo aumente considerablemente, todo por descartar alternativas como el vaping para dejar el cigarrillo. El hecho de que haya gente sin sentido común que ‘vapee’ productos sin regulación no significa que los vaporizadores y las esencias con o sin nicotina, tengan la culpa.

- César Zalamea

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