Lo bueno, lo malo y lo feo de los Días sin IVA

Lo bueno, lo malo y lo feo de los Días sin IVA

Ya se advertía desde la campaña presidencial de 2018 que la propuesta del candidato y hoy presidente, Iván Duque, sobre 3 “Días sin IVA” era una buena y una mala idea: incentivaba el comercio electrónico, aumentaba las ventas en comercios chicos, pero reducía el ingreso financiero a las arcas de la nación, además de crear en algunos consumidores la idea de esperar (evadir) aquellos días para comprar productos en los que podría obtener cuantiosos descuentos. Casi dos años tras la elección de Duque y tras 100 días de cuarentena obligatoria por la pandemia del Covid-19, se decretó el primer día sin IVA el 19 de junio el cual no solo dejó numerosas ganancias para los comercios grandes, medianos y chicos, sino un gran hueco fiscal y un ambiente propicio para contagios masivos de coronavirus por la falta de normas y la falta de sentido común de unos cuantos. Análisis de la tragedia:

 

Lo bueno del Día sin IVA:

En plena campaña, muchos desconocían el alcance de la propuesta hecha por Iván Duque. La idea de 3 días sin el Impuesto al Valor Agregado, IVA, al año parecía absurda. ¿A quién, sino a los grandes empresarios, podría beneficiar aquellos días?

Lo cierto es que mirando con lupa los 3 Días sin IVA podrían traer numerosos beneficios a los pequeños y medianos comercios del país, a la industria colombiana. Si bien, gran parte de la población compraría en grandes superficies como Éxito, Alkosto y Tiendas Jumbo, buscando grandes descuentos en artículos tecnológicos como televisores, teléfonos móviles y tablets, las ventas en comercios chicos y medianos se podría hasta triplicar en un mismo día. Un ejemplo son los comercios de ropa 100% colombiana, donde unos vaqueros que normalmente tendrían un costo de $100.000 pesos colombianos, sin el 19% de IVA valdrían $84.033. Lugares que podrían potenciar aún más sus ventas si decretaban descuentos adicionales. En otros casos, locales comerciales dedicados a la importación de productos textiles y tecnológicos del extranjero, del cual corresponden gran número de las ventas hechas por colombianos de estratos bajos, podrían obtener cuantiosas ganancias por la compra masiva de estos productos sin el IVA.

Llegada la pandemia del Covid-19, por el decreto de la cuarentena obligatoria en marzo se generó una fuerte caída en el comercio el cual llegó a caer hasta el 42,9% en abril. Numerosos locales tuvieron que decretarse en quiebra no solo por la falta de inyección de dinero y la falta de ayudas gubernamentales, sino por carecer de los recursos suficientes para pagar sus obligaciones financieras, entre ellas los salarios a sus empleados. El desempleo por su parte, llegó en abril al 19,8%. Por todas estas razones, el anuncio del primer Día sin IVA del gobierno de Iván Duque, el cual debió ser en 2019, llegó con la premisa de salvar la patria: recuperar un porcentaje de las pérdidas económicas en semanas anteriores, rescatar los comercios nacionales de bancarrotas y una bocanada de aire mientras llega la reapertura económica.

Para que los ciudadanos pudiesen aplicar al descuento del impuesto los cuales serían el 19 de junio, el 3 y el 19 de julio, tenían que comprar por medio de medios electrónicos o bien, en los locales comerciales pagando con tarjeta de crédito. Los locales comerciales por medio de la factura podía, a través de la DIAN recibir el reembolso de los productos comercializados sin IVA. Entre los productos cobijados con el retiro temporal del impuesto están televisores, tablets, refrigeradores, teléfonos móviles, aires acondicionados, ropa, útiles escolares, entre otros, todos con un límite de compra por persona y con un monto (dependiendo del producto) para evitar el acaparamiento.

La medida que en un principio fue muy criticada, fue aplaudida por diferentes sectores en especial los comercios quienes veían con esperanza la reactivación económica tras meses de pasar en números rojos por la pandemia. El 20 de junio, tras el éxito del primer día sin IVA, la DIAN informó que las ventas superaron los $5 billones de pesos, un crecimiento del 158%. dinero del que, si bien el Gobierno no recibirá un peso, sería útil para que los comercios puedan mantenerse a flote mientras se realiza la apertura económica que tanto ha pospuesto el Gobierno para evitar contagios masivos por el virus.

Las ventas, principalmente fueron por plataformas digitales donde estas crecieron un 800% respecto al año anterior. Los productos que más fueron comprados fueron los electrodomésticos, seguidos de artículos deportivos e indumentaria. Por su parte, las regiones del país donde más se produjeron ventas fue en Bogotá con un crecimiento del 65% frente a las ventas promedio de 2019, Antioquia con un 146%, Valle del Cauca con un 64% y Nariño con un 2.654%. Vamos, un éxito rotundo. Por otra parte, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, la jornada fue un instrumento que permito proteger cerca de 1 millón de trabajos del sector comercial, los cuales venían sufriendo por la pandemia del Covid. No obstante, instó junto a otros sectores del gobierno y gremios financieros la apertura de la economía para mitigar los impactos del virus.

Por su parte, el segundo Día sin IVA, si bien no superó al primero se registraron más compras en línea que presenciales (debido a las restricciones por las aglomeraciones presentadas el primer día). Según cifras de CredibanCo, hubo compras por un valor de $324.550 millones, las tarjetas de crédito tuvieron un 65% más en facturación y un ticket con un valor promedio de $353.000. Las tarjetas débito concentraron el mayor número de transacciones. El segundo día superó con 482.619 transacciones a las 389.507 registradas en el primer Día sin IVA. Un éxito en toda regla.

 

Lo malo de los Días sin IVA:

Como buenos descendientes de la ‘picaresca’ española, muchos colombianos intentan pasarse de listos con otros y, fechas como el Día sin IVA no iban a ser la excepción. En redes sociales, días antes se empezó a denunciar que numerosos comercios cambiaron el valor de varios productos para ‘ganar’ de ‘más’. Una de las cuentas que en Twitter ganó más notoriedad y que fue entrevistada en Noticias Caracol, fue @PreciosSubida , la cual denunció los descarados aumentos en el precio por parte de grandes cadenas de almacenes.

Una de las cadenas, un supermercado muy popular en el país el cual comercializa productos tecnológicos subió el precio de un portátil marca ASUS el cual el 15 de junio tenía un valor de $2.999.990 (sin el descuento especial de ese día, pues con esta valía $2.799.000) y fue “reajustado” al día siguiente (y el cual se mantuvo hasta el 19) a $3.199.000. Otra famosa cadena aumentó el precio de un portátil marca Acer de 1.949.00 a 2.449.000. Denigrante.

Otra desfachatez, aunque legal, fue la “jugadita” de numerosos comercios que llevaban días ofreciendo descuentos y días antes de llegar el Día sin IVA los finalizaron. De esta manera, los compradores conseguían productos solo con el descuento del Día sin IVA y no con los que llevaban días ofreciendo. Pocos comercios, y que vale la pena mencionar, como Zara y Adidas, fueron lo suficientemente correctos de dejar los descuentos que venían aplicando días anteriores para que la gente, los primeros dos Días sin IVA pudiese comprar mucho más barato.

Tras las críticas, voceros de las cadenas de supermercados y comercios rechazaron las denuncias asegurando que no había ninguna triquiñuela detrás del aumento de precios y finalización de ofertas. Según ellos, el aumento de precios se debió al aumento del dólar, lo cual sigue sin tener sentido. Cuando un comercio importa un producto, dígase zapatos, y lo hace con el precio del dólar a $3.500 pesos. Una vez pago y en territorio colombiano, suba o baje el precio del dólar este no afecta su valor. Pocas circunstancias como la inflación afectan productos en stock. Entonces, si un portátil que vende una cadena de supermercados y que entrega de manera inmediata vale, por ejemplo, $2.000.000 de pesos y al día siguiente el dólar subió a niveles inimaginables, este no le afecta. Siendo así, ¿por qué aquellas cadenas mienten de manera tan descarada? O más específicos, ¿por qué a pesar de denuncias ciudadanas y de numerosos economistas la Superintendencia no ha dado resultados? Curioso…

A pesar de la “malicia” de algunos comercios, muchos otros ofrecieron cuantiosos descuentos y ofertas sin contar el otorgado por el Día sin IVA, permitiendo que cientos de personas compraran diversos artículos a muy bajo costo. Lo anterior reflejado en las ganancias que dejaron los dos días.

 

Lo feo de los Días sin IVA

Desde tardías horas del jueves 18 y tempranas horas de la madrugada del viernes 19 y apelando nuevamente al surrealismo, se conocieron vídeos y fotografías de personas afiebradas haciendo filas en grandes cadenas de almacenes para ser los primeros en conseguir los descuentos que rápidamente iban a acabarse de no “madrugar”. El resto de Colombia durmió en paz aquella madrugada del 19 de junio para despertar y enterarse que, tras el amanecer, decenas de cientos de personas realizaban filas interminables, otros intentaban ingresar a comercios sin ningún tipo de orden, y otros más generaban tráfico vehicular en la entrada a los parqueaderos privados de comercios mayoristas. Vamos, el día de la “recocha” nacional.

Se supone que el decreto nacional de cuarentena preventiva obligatoria para todos los colombianos sin restricción de edad, salvo ciertas excepciones, tenía como objetivo evitar contagios masivos no solo para que las redes de salud no colapsaran sino para reducir al mínimo las muertes. Entonces, ¿cómo el Gobierno no previó aglomeraciones masivas en locales comerciales? Y más, cuando tuvieron 20 días de antelación, como el conocimiento de que muchos comercios iban a trabajar 24 horas. ¿Por qué no se decretó para el primer Día sin IVA compras exclusivamente por Internet? ¿Por qué nadie pensó en algo como los CyberDays? En otras palabras. La crisis económica derivó del aislamiento preventivo por Covid-19 y para la quiebra económica se decretó 3 Días sin IVA, los cuales por la ineptitud del Gobierno fueron presenciales, lo que generó un contagio masivo de personas irresponsables que imagino querrían estrenar Televisor en el infierno.

El Gobierno tras la lluvia de críticas nacionales e internacionales y tras el bautizo del día como ‘CovidFriday’, les echó la cupa a los comercios por no haber previsto las aglomeraciones. Por no haber producido planes de contingencia. ¿Qué carajos? Obviamente el comercio debe responder de puertas para adentro, como no hizo una gran cadena de supermercados que fue sellada temporalmente por la Alcaldía de Bogotá, pero, ¿cómo esperaba el gobierno que se regularan filas que se extendían a varias manzanas alrededor de grandes almacenes de cadena? ¿con un Abrakadabra?  Si alguien tenía el tan poco sentido común de seguir haciendo filas y participando en aglomeraciones, arriesgándose de Covid-19, ¿cómo le iban a hacer caso a los vigilantes de los comercios para que respetaran las filas, repito, fuera de las instalaciones del comercio? Aveces pienso que este Gobierno cree que somos maestros Pokémon o tenemos un título en Hogwarts…

Pero este prontuario no finaliza aquí. Diversos comercios y cadenas que facturan cientos de millones de pesos al año resultaron afectados en sus ventas y por consecuente sus compradores, en especial el viernes 3 de julio, por sus deplorables páginas web. Muchos comercios para evitar el ingreso masivo a sus servidores principales y terminar con graves daños, programaron una web introductoria para realizar un tipo de “fila virtual”, una idea que se utiliza en páginas de diversos países pero que aquí fracasó. El volumen de gente y la inutilidad de aquellos servidores era tal que se presentaron filas de más de 500.000 personas. Lo indignante es que en los comercios que se presentaron tan apoteósicas filas virtuales tienen los recursos suficientes para pagar por páginas web y servidores medianamente decentes que no los dejen botados en situaciones como estas. Lo curioso es que esto se viene presentando desde hace años, desde la idea de replicar los CyberDays y BlackFridays en el país. Aquí todo funciona mal…

Como conclusión, tener fe en que situaciones como estas no seguirán presentándose en Colombia es hacerse ilusiones bobas. No obstante, y para no ser tan negativos, si algo bueno se puede sacar de semejante circo es que muchos comercios evitaron caer en bancarrota. Esperemos que de seguir medidas como los Días sin IVA, se implementen normas que eviten contagios masivos por la imprudencia de la gente.

 

-César Zalamea

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 09/07/2020

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