La violencia en Ituango y la incompetencia estatal

La violencia en Ituango y la incompetencia estatal

Desde tempranas horas del domingo 23 de febrero, los pobladores de la zona conocida como ‘Cañón del Inglés’, la cual reúne 12 veredas, en jurisdicción del municipio de Ituango, abandonaron sus viviendas, tomando los pocos enseres que podían cargar, para así salvaguardar su vida. En vehículos abarrotados y a pie, huían de la guerra desatada entre 'Quirico' y ‘Gonzalito’, jefes del ‘Clan del Golfo’ y el frente 38 de las disidencias de las FARC-EP, respectivamente.

Según cifras de la Alcaldía de Ituango y la Gobernación de Antioquia, 815 personas habrían llegado al Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Santa Lucía –lugar de ‘reclusión’ de 89 exguerrilleros de las FARC y sus familias- y al casco urbano de Ituango buscando protección del estado por el recrudecimiento de la violencia en la zona. El Coliseo Jaidukamá y la escuela Pío X, son los lugares donde los desplazados pasaron la madrugada del domingo y la noche del lunes.

 

Entre la incompetencia y el actuar

En horas de la mañana del domingo, 23 de febrero, los diferentes colectivos de Derechos Humanos lanzaron la alerta hacia el Gobierno Nacional para pedir la protección de los más de 800 desplazados que llegaron al casco urbano de Ituango, además de la solicitud de colchonetas y víveres para los afectados. El Ejército Nacional, fue de las primeras entidades en lanzar un comunicado, anunciando el traslado de tropas a las veredas desde donde salieron los campesinos, mientras la Defensoría del Pueblo anunció un acompañamiento a los desplazados.

Horas después el Gobierno Nacional anunció el compromiso social con los afectados y anunció el envío de víveres y colchonetas para los afectados, no obstante, en horas de la mañana de este martes 25 de febrero, los desplazados en entrevista para Noticias Caracol, aseguraron que hasta el momento no han recibido las colchonetas prometidas por el Gobierno. Indigna cómo pasadas 48 horas después de que aquellos lugareños lo dejaron todo para salvaguardar su integridad, el Gobierno Nacional, Departamental y Municipal no han podido llevar aproximadamente 200 colchonetas y víveres. Y es más indignante cuando de los 800 desplazados, 200 son menores de edad y un gran número –indeterminado hasta el momento- son adultos mayores, personas que al parecer no le importan al Estado en lo más mínimo.

Por fortuna, los desplazados han podido alimentarse y –medio- asearse gracias al buen corazón de los ciudadanos de Ituango y poblaciones cercanas quienes han estado haciendo ‘vacas’ (colectas de dinero)y colectas de víveres para mitigar un poco la tragedia.  

Los campesinos, en diferentes medios de comunicación, han expresado que huyeron no por gusto sino por las intimidaciones de las que fueron víctimas por parte de los grupos armados ilegales y han pedido a las autoridades la intervención social y militar para salvaguardar su integridad. Mientras aquellas declaraciones sucedían, bajo el marco de la recuperación del territorio que dejaron a su paso los desplazados, por órdenes del Ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo; el ejército en enfrentamientos con el Clan del Golfo en el norte de Antioquia, dio de baja a los cabecillas alias “Jader” y “El Indio”, quienes hacían parte del bloque que propinó junto a las disidencias de las FARC el desplazamiento de la comunidad. Si bien es una buena noticia militar, deja un manto de duda frente al accionar que tomará el grupo insurgente una vez la población vuelva a sus territorios y el Ejército –como cosa rara- se retire dejando nuevamente en abandono a la región; a merced de los hampones organizados.

También, he de mencionar –casi lo olvido- que nuevamente el Presidente Iván Duque, brilla por su ausencia.

El territorio

Ituango, un territorio de 2.347 km², con una población de 27.000 personas, está ubicado al norte del Departamento de Antioquia, uno de los departamentos más ricos en recursos naturales y por consecuente de los más violentos del país; el cual tiene como frontera el Departamento de Córdoba, otro de los territorios que más sangre ha derramado.

Ituango corre con la particularidad de ser en su mayoría rural, con un gran número de minas, cultivos de coca y decenas de rutas del narcotráfico que conducen por municipios de Antioquia y Córdoba y hacia el Atlántico y por el Chocó hacia el Pacífico. Según datos de la ONU para 2018, 13.402 hectáreas de coca habían sembradas en el departamento de Antioquia, siendo Ituango uno de los más afectados.

En la zona rural, los frentes Edwin Román Velásquez Valle, bloque occidental del Clan del Golfo y 38 de las disidencias de las FARC-EP, se disputan a sangre y fuego el control del territorio para el envío de estupefacientes hacia Europa y los Estados Unidos. Además de controlar el mercado de la minería ilegal, donde Ituango y gran parte de municipios de Antioquia tienen la ‘bendición’ de tener grandes cuencas.

La situación bélica en Ituango ha sido histórica, a lo largo de las últimas décadas del pueblo y sus veredas ha brotado la sangre tal cual la maleza hace en los jardines. En junio de 1997, un grupo de 30 paramilitares de las AUC –Autodefensas Unidas de Colombia- torturaron y asesinaron a 30 campesinos en la plaza pública del corregimiento La Granja -adscrito a Ituango-, acusándolos de ser guerrilleros, generando así decenas de desplazados. En octubre del mismo año la violencia y el desplazamiento volvió a tocar las puertas del municipio cuando en el corregimiento de El Aro, los paramilitares asesinaron a 15 campesinos más. Dos masacres paramilitares que tienen en el ojo del huracán al expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez quien está siendo investigado por su presunta negligencia en los hechos ya que para entonces era el gobernador de Antioquia.

En 2001, continuando con la mala racha de los ituangüinos, un enfrentamiento entre la ex -guerrilla de las FARC y las AUC generaron el desplazamiento de más de 1000 personas por miedo a represalias por el bando perdedor. En 2018, tras el aparente cese de la violencia, la desgracia volvió en forma de corrupción e incompetencia. La construcción de la hidroeléctrica de Hidroituango, un megaproyecto que generaría más del 20% de la energía eléctrica del país gracias a la infraestructura y el río Cauca, produjo un daño ambiental y social tan grande que en abril de ese año se desbordó el río obligando a cientos de personas de los corregimientos aledaños al río a evacuar.

Desde 2019 en el territorio se han presentado numerosos homicidios de líderes sociales, homicidios que aún las autoridades no han determinado de qué sector al margen de la ley provienen, si de la guerrilla o de los grupos paramilitares. Lamentablemente pasarán años hasta saber quiénes son los responsables ya que para el Gobierno son líos de faldas y/o casos aislados.

Esperemos que Ituango y sus corregimientos algún día conozcan lo que es vivir en paz y prueben las mieles de la honra y virtud de dirigentes políticos comprometidos con el desarrollo.

 

-César Zalamea.

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