La Pigmentocracia en América Latina

La Pigmentocracia en América Latina

El término Pigmentocracia hace referencia a un orden social tácito donde el color de piel tiene efectos sobre el estatus socioeconómico y la estratificación social. Acuñado por el fisiólogo chileno Alejandro Lipschutz, el término buscaba explicar cómo el Imperio Español utilizó la estratificación y el color de piel para colonizar y mantener una hegemonía social en la América Colonial. Esta clasificación social basada en la piel vanagloriaba a las ciudadanías blancas y despreciaba a las indias y mestizas quienes se relegaban a los peores trabajos, mientras las ciudadanías negras sufrían el peor destino, el esclavismo. Esta relación de poder sirvió a otros imperios y naciones para legitimar la dominación de etnias y grupos humanos específicos, tal cual sucedió con el reparto africano entre 1881 y 1914 por parte de potencias europeas, el apartheid, los genocidios nazistas y las guerras balcánicas.

La pigmentocracia se relaciona con el racismo debido a que se desarrolla en muchos ámbitos económicos y sociales propiciados consciente e inconscientemente por pequeños grupos quienes pasando por encima de terceros buscan mantener un status quo, realizar una limpieza étnica en lo que a opinión pública se refiere (como se realiza en países como Argentina donde algunos niegan la existencia de “morochos”), o la propagación de estereotipos como que todos los negros son ladrones, los morenos trabajan en la obra y los blancos son ricos y exitosos.

En la actualidad son muy pocos los países que podrían determinarse pigmentocráticos por lo menos de manera abierta, pues la discriminación étnica y racial está socialmente vilipendiada por organismos internacionales y ONG en pro de los derechos humanos. En países del primer mundo donde se proclama y aplica la carta de derechos humanos y donde el racismo es práctica de un par de gatos ignorantes, el acceso a educación, salud, trabajo y vida digna por comunidades de piel oscura es frecuente.

Siendo América Latina una de las regiones más ricas en cultura y diversidad étnica, donde abundan comunidades indígenas y de tez oscura, el racismo y la estratificación social está muy marcada. Esta puede evidenciarse en todos los aspectos de la sociedad, desde el lenguaje despectivo con el que diariamente se comunican hasta espacios de entretenimiento como la televisión y la música donde la presencia de blancos es mayoritaria.

México

Enfocándonos en México, un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INEGI), sobre percepción de habitantes por su tono de piel realizada en población entre 24 y 64 años y basándose en la paleta cromática del Project on Ethnicity and Race in Latin America, conocida como PERLA, en la cual se cataloga en una tabla de la A, a la K, donde la letra A es la tez más oscura y la K es la más clara; el 37% de la población consideró que su color de piel es la identificada como H, mientras el 30% se ubica en la G. Basándonos en la encuesta y plasmando que aquella percepción se asemeja a la realidad de los mexicanos, el 49% de la población estaría ubicada entre las letras H y K, siendo consideradas blancas y “blancas mestizas”. El restante 51% en lo que peyorativamente se llama “prieta”.

¿Siendo la mitad de la población de tez oscura, por qué hay tanto racismo en México? Es curioso ver cómo el país reivindica en medios de comunicación y programas estatales para incentivar el turismo extranjero, la multiculturalidad y diversidad étnica, vendiéndola como orgullo nacional cuando de puertas para dentro el racismo se resiste a caducar.

Más curioso aún cuando la Televisión, su mayor exportación en materia de Entretenimiento, cuenta con poca presencia de personas de tez oscura en papeles protagónicos vendiéndole la idea al mundo de que el mexicano es blanco. En las 10 telenovelas más vistas en México como La Madrastra, Rubí, Amor Real, Rebelde,María la del Barrio, Marimar, Carita de Ángel, etc., los personajes más recurrentes se ubicaban entre la letra H y K, mientras actores de otras tonalidades de piel representaban papeles de extras o secundarios, representando al conserje, la trabajadora del servicio, el pastor y a ciudadanos de baja alcurnia. En otros casos la ausencia casi total de morenos en la publicidad impresa y televisiva por culpa de la llamada publicidad aspiracional.

Aquellas situaciones libreteadas en telenovelas vistas por millones de personas insertan la semilla en el subconsciente de que los blancos caucásicos y los denominados blancos mestizos tienden a ser quienes siempre predominarán económica, social y sentimentalmente. Los exitosos, los bellos, los de corajuda actitud. 

El informe también da a conocer cifras de distribución porcentual de escolaridad en población entre 18 a 59 años. El 3% de las ciudadanías ubicadas entre la A y la G no tienen estudios, el 28,95% tienen educación básica sin terminar, 28,75% educación básica finalizada, 19,65% educación media superior y sólo un 19% educación superior. El acceso a educación superior de los tonos claros entre la H y la K se ubica en el 30,4% mientras la tasa de escolaridad nula se ubica en el 2,1.

Aquí cabe mencionar un tema escrito en el blog “Xenofobia mexicana vs colombiana ¿Quién gana?” publicado aquí en Marginal.tv. La xenofobia que aplican algunos mexicanos contra migrantes centroamericanos que atraviesan el país para llegar hacia los Estados Unidos, usando términos despectivos como prieto, indio, o frases como que los migrantes “traen el nopal en la cara”; convirtiendo en peor calvario el triste acto de migrar para buscar una vida mejor.

 

¿Y en el resto?

Debido a la ausencia de estudios, no se llega a un consenso sobre cuántas personas de tez obscura viven en América Latina. No obstante, el informe realizado por la Oficina de Relaciones Externas del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, denominado “Si América Latina y el Caribe fueran 100 personas”, determina que la región 35 de 100 serían blancas, 29 mestizas, 24 afrodescendientes, 11 indígenas y 1 otro grupo étnico. Bajo este estudio, si aproximadamente el 65% de la población latinoamericana y caribeña son de tez morena, ¿por qué la región es una de las más racistas del planeta?

Frases como “Aquí no hay negros” dicha por algunos chilenos y argentinos muestra como la manipulación en escuelas llega al punto de semi borrar de la historia a los más de 70.000 esclavos que llegaron al cono sur provenientes de África, mientras se promulga con orgullo la llegada de europeos, principalmente en épocas de Guerras Mundiales, que como bendición blanquearon la piel de tanto “indio”.

En Argentina por ejemplo, un grupo de policías entraron a la fuerza al hogar de una familia de la etnia Qom, quienes estarían contagiados de Covid-19. Las autoridades los amarraron, les dieron una paliza, abusaron a una de las jóvenes y tras del hecho los rociaron de alcohol y amenazaron con prenderles fuego. Todo por ser unos “indios infectados”

En Chile nos indignamos aún más cuando hay requisitos como pedir información sobre el color de ojos, cabello y piel para solicitar la visa consular hacia el país austral. Historia que ya contamos en la serie de vídeos “Chile Hoy – Los Haitianos”.

Claro, y luego vemos casos absurdos como la sanción que iba a recibir el futbolista uruguayo Edinson Cavani, quien en redes sociales le respondió a un amigo: “¡Gracias, negrito!”. Tema que aplicaría para un blog sobre la cada vez más absurda corrección política, quitándole peso a denuncias serias como la pigmentocracia en nuestros países.

En Colombia, la presencia de personas de tez oscura se desconoce con exactitud, no obstante, según cifras del DANE para el 2018 casi 3 millones de personas se identifican afrodescendientes o palenqueros, siendo posiblemente ubicados entre la letra A y la F de la paleta cromática del PERLA. En el estudio se determina que la distribución de estas personas es masiva en los departamentos de Valle del Cauca, Chocó, Bolívar, Antioquia, Cauca y Nariño. Departamentos que históricamente han vivido pobreza, poca o nula presencia del estado e inversión social y lamentablemente la guerra y el fenómeno de las masacres. En el Valle del Cauca y el Chocó, los cuales producen el 10,1% del PIB total del país, la presencia de la pigmentocracia es evidente. Las comunidades afro padecen de miseria, viviendo en palafitos y sin acceso a servicios públicos y educativos, mientras un pequeño porcentaje de blancos de la sociedad se lucran con cañaduzales y la importación y exportación de mercancía por el Puerto de Buenaventura, tal cual les contamos en el vídeo “Los lugares más horribles del mundo”: correspondiente a esa ciudad. 

Recientemente se conoció un caso de racismo en una sede del Banco Davivienda, donde el reconocido actor afrodescendiente Omar Murillo fue discriminado por un trabajador de la entidad bancaria al pedirle que se retirara los lentes y el sombrero que vestía. El actor cámara en mano grabó cómo otros usuarios del banco también tenían lentes y accesorios para la cabeza, a quienes el trabajador no les “llamó la atención”.

En la folclórica Brasil. País que vio nacer en 1996 la polémica novela Xica Da Silva , siendo la primera protagonizada por una mujer de tez morena, el racismo también se resiste a irse. En Río de Janeiro las autoridades vetan a los menores pobres y negros de playas como Ipanema y Copacabana, por el volumen de hurtos que se producen en ellas. Y sí, no vamos a negar lo evidente: que algunos menores afrodescendientes se dedican a hurtar a los turistas en las playas brasileras. ¿Pero la solución del Gobierno es vetar a TODOS los menores afrodescendientes de las playas? ¿Por qué poner a menores afrodescendientes a cargar estigmas por lo que realizan unos pocos? ¿Por qué hacer segregaciones raciales en vez de ir al enfoque del problema: las razones por las cuales los menores entran en la delincuencia común.  

¿Por qué para las autoridades sigue siendo más fácil golpear ladrones que atacar el motivo por el que delinquen?

Debemos también destacar las centenares denuncias que realizan personas que son discriminadas por su color de piel a la hora de adquirir un trabajo o un ascenso. Un ejemplo es el brasilero que no pasó una entrevista de trabajo, no porque no tuviese un excelente currículum, sino porque el entrevistador aseguró que en la empresa “no se contrataban negros”. No importa cuántos estudios tenga una persona de tez morena, ni su estrato social. Aquello no lo hace estar exento de padecer de racismo. Esta historia tuvo la particularidad de ser denunciada por Theo van der Loo, presidente de Bayern Brasil, amigo personal del sujeto discriminado. ¿Cuántos casos más suceden en nuestros países y ni nos damos por enterados?

Y si laboral hablamos... ¿qué más discriminatorio que burlarse de quien está destinado por la pigmentocracia a trabajos de “tercera categoría”? En Surco, Perú, una mujer identificada como María Soledad Olivares Baca  agredió a un conserje con términos peyorativos como “Cholo de mierda" seguido de frases como “Tú eres un cholo retaco que ni siquiera haces tu función. Me retiro cuando me da la gana eres un cholo de mierda. Pobre diablo. Eres un pobre diablo. Mira cómo terminas de conserje toda tu vida. Qué triste ¡Soy más que tú! Porque tengo un poco más cerebro para ser algo más que tú”.

Casos que nos hacen dudar si informes como el presentado por el Ministerio de Cultura denominado “Encuesta Nacional de Percepciones y actitudes sobre la diversidad cultural y discriminación étnico-racial”, son mucho más altas que las presentadas. Pues según el documento el 57% de los peruanos perciben que la población indígena o nativa es discriminada.

Lamentablemente el racismo en América Latina sigue siendo tabú. Es más fácil hablar de política y religión, que de un tema tan grave como la segregación social por el color de la piel. El racismo y la pigmentocracia está en todas las esferas económicas y sociales. Sólo que al evidenciar su presencia es negada por quienes les duele aceptar que su país sea racista.

Más ridículo se convierte el asunto cuando el discriminador aboga por la existencia de presuntas razas cuando todos somos seres humanos. Quienes abogan por las razas sólo desconocen los efectos del sol y el ambiente en la coloración de la piel, la cual se da por la exposición ininterrumpida de una familia y sus posteriores generaciones en zonas con alta exposición solar como el trópico de cáncer, el trópico de capricornio o la línea ecuatorial.

 

-César Zalamea.

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 03/06/2021

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