Igualdad (I): Los ofendidos por el empoderamiento femenino

Igualdad (I): Los ofendidos por el empoderamiento femenino

Lamentablemente, al igual que con minorías de mujeres que dañan el feminismo (feminazis como nos gusta denominarlas) hay minorías de hombres que hacen ver mal a los que sí buscamos la equidad. Hombres que se sienten amenazados por el empoderamiento femenino. Tal vez en su hombría, en su ego o el "orden natural" de dominación hombre-mujer (el cual muchos intentan negar, pero es evidente al abrir la ventana), vociferan cualquier tipo de barbaridades tanto a mujeres como a los hombres y minorías que apoyan el empoderamiento femenino, a quienes denominan peyorativamente ‘aliades’ (términos usados por personas con la sesera hundida). Aquí hay que quitar a los hombres que nos sentimos amenazados por el ‘feminazismo’ que ha estado creciendo en países como España y Argentina, donde ha proliferado casos de hombres que han sido juzgados y escrachados públicamente por presunto abuso y/o acoso sexual, sin permitirles su presunción de inocencia, llevándolos al suicidio como al adolescente Agustín Muñoz en Argentina.

Este artículo no desentrañará si las mujeres ganan más o menos que los hombres (en lo cual no estoy al 100% de acuerdo), o si existe (que no lo hay) una mano negra patriarcal que intenta dominar a la mujer para hacerla su esclava sexual y doméstica. Hablaré sobre aquellos hombres que cuando se habla de feminismo o de logros de mujeres se sienten aludidos, atacados y escrachados. El que las usa las imagina.

 

¿Por qué te ofendes?

En Youtube, una de mis redes sociales favoritas, es frecuente hallar en vídeos sobre feminismo o logros de mujeres, comentarios de sujetos que lanzan ataques por sentirse aludidos en su hombría. Un ejemplo claro es el reciente vídeo publicado por Santiago titulado: “¿Gobiernan las mujeres mejor que los hombres? Video Debate”, sobre si las mujeres líderes en sus países gobiernan mejor que los hombres, tomando como ejemplo las medidas de contención por la pandemia del Covid-19.

El vídeo, palabras más, palabras menos, narra como lideresas como Ángela Merkel, Jacinda Ardern, Erna Solberg o Tsai Ing-wen, han manejado mucho mejor la crisis por el Covid-19 en sus países que muchos otros los cuales son gobernados en casi su totalidad por hombres. El vídeo puede ser discutible desde muchos flancos. Uno de ellos y los más comentados es que no es tanto por su condición de mujer sino por su educación y el hecho de manejar países del primer mundo, otro (en los que me encuentro), es la combinación entre el anterior argumento y el hecho de ser mujeres, pues biológicamente (así como los hombres y mujeres tienen ventajas según el sexo con el que nacen) tienen instintos de cuidado y previsión debido a su facultad biológica de parir y ser madres.

El tema es largo y tiene mucha tela. La mayoría de comentarios fueron decentes y con gran capacidad argumentativa, pero como en todo hay comentarios de personas que parecen sentirse aludidas, atacadas y ofendidas. El más destacable es el de un sujeto que utilizan el deplorable insulto de ‘aliade’ solo por comentar o publicar algo relacionado con el feminismo y empoderamiento femenino. Otro se burló por la frase del vídeo que decía que “de 193 países, solo 10 están dirigidos por mujeres", tachando de pelotudo a quien narra el vídeo por soltar la frase. En el comentario critica la cita: “según él nos deberíamos avergonzar de que no haya más mujeres, como si fuera una obligación votar mujeres”-, obviando el hecho de que hay pocos países dirigidos por mujeres por la existencia de ideas conservatistas y arcaicas en gran parte de los países. Negarlo es faltar a la verdad e igualdad que muchos hombres como él dicen profesar. En países como Colombia, faltarán años antes de que una mujer llegue a la presidencia del país, no porque exista un ‘patriarcado’ y/o haya una ‘mano oscura’ que haga todo para impedirlo, sino porque muchos hombres no se sienten representados por mujeres, se sienten atacados como gente que comentó en el vídeo de Santiago. También, porque los hombres de mayor edad (quienes son los mayores votantes en las elecciones, al igual que en países como Chile) por lo general tienen ideas conservatistas por sentirse amenazados en sus derechos y su estado de confort, votando por otros hombres que preserven o eviten cambios/reformas severas y radicales. Esto se puede analizar desde el punto de vista biológico, pues entre mayor edad tiene un ser humano, mayor temor al cambio tiene, abogando por estabilidad. Evidentemente eso no quiere decir que sean machistas per se o exista el patriarcado, pues el miedo es humano y muchos le temen a lo desconocido.

A lo anterior se suma que muchas mujeres votan por quienes votan sus maridos, no porque estos las obliguen con un revolver en la cabeza amenazándolas con pegarles un balazo, sino porque muchas mujeres en países del tercer mundo no alcanzan el mínimo grado de escolarización, desconocen temas políticos, financieros y sociales, y terminan votando por quien vota el marido y que determinan que, si este toman esa decisión, es porque “es buena” (así no lo sea).

Sumando otro comentario, este aseguraba que las mujeres gobiernan bien aquellos países porque sus anteriores gobernantes (a quienes no hace énfasis sobre si son mujeres u hombres, imagino que serán hombres), pavimentaron el desarrollo social que permite que ellas puedan manejarlo bien (como quien le hace la tarea a un niño de 5 años y lo deja pintar para que crea que colaboró en ella). Un sinsentido, y el ejemplo son los Estados Unidos, donde a pesar de diferencias políticas, sociales y hasta económicas, Donald Trump de lejos es el peor presidente que ha tenido la nación desde la renuncia de Richard Nixon. ¿Entonces?, no importa qué tan pavimentado o desarrollado esté un país, si llega un imbécil (sea hombre, mujer o lo que se le cante) y lo arruina todo (como Trump), la gente se van a tomar por saco. ¡Malditos gringos, arruinaron a los gringos!

 

¡Eh, pero es que a nosotros también nos golpean!

Un clásico en cajas de comentarios. Frecuente en noticias, vídeos o charlas sobre la violencia contra las mujeres, no falta el listo que inmediatamente saca el tema a colación. ¡A los hombres también les dan collejas! Al igual que en vídeos, noticias, artículos o blogs rechazando temas derivados de la izquierda no falta el listo que dice: ¡Eh, Que la derecha hace lo mismo!, y viceversa. Y claro que les sucede, en el mundo estamos y probabilidades de que cualquier ser vivo te agreda (desde un gato hasta una lagartija) hay millones. Pero cuando se habla de la violencia contra la mujer, es sobre la mujer, no de hombres, gatos, perros, lombrices, arañas o plantas. Es como aquella gente que cuando le cuentas algo bueno, inmediatamente te cuenta algo de igual o mayor magnitud.

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Puede sonar absurda la comparación y los ejemplos, pero es lo mismo. Nadie niega (aparte de colectivos radicales feminazis) que los hombres sean maltratados por sus conyugues y que no hayan sido asesinados. El debate es sobre la violencia contra la mujer es que en varios aspectos y en la gran mayoría de los casos es más grave que la violencia contra el hombre. Ojo, más grave pero no menos importante. Esto es un arma de doble filo, pero analicémoslo: La mayoría de las mujeres que son víctimas de maltrato intrafamiliar no tienen los recursos económicos ni sociales (educación, posición social, familia, conocidos) para iniciar una vida lejos del agresor. Dependen casi al 100% de este y por ende deciden aceptar su sufrimiento antes que terminar ‘en la calle’ junto a sus hijos. ¿Quiere decir esto que los hombres no pasen por lo mismo? No, pero en la gran mayoría de las veces tienen los recursos económicos y el apoyo social para iniciar una vida lejos del/la agresora, salvaguardando su vida y paz mental.

El problema en el caso de maltrato al hombre, es que de querer quedarse con los hijos, legalmente la tiene más complicado que las mujeres (no hablo de parejas homosexuales por la prohibición parcial y/o total de adoptar menores en países tercermundistas), siendo este un punto neurálgico para la solicitud y aplicación de leyes más justas.

Parte de las mujeres que son víctimas de maltrato intrafamiliar son brutalmente golpeadas, sin poder defenderse debido a la fuerza física que la mayoría de veces tienen los hombres sobre las mujeres (por cuestiones biológicas). Lamentablemente en otras, las palizas llevan a la muerte, si no, el agresor directamente sega sus vidas. ¿Quiere decir esto que los hombres no pasen por lo mismo? No, pero la mayoría de las denuncias por violencia intrafamiliar contra los hombres, es por violencia psicológica. Muy rara vez los hombres son víctimas de masculinicidios, incrementando las cifras en casos de violencia intrafamiliar en parejas homosexuales. Otro debate es que las mujeres muchas veces son abusadas sexualmente. ¿Quiere decir que los hombres no lo sean? No, pero es muy poco probable que una mujer (quitando de lado relaciones homosexuales) viole a un hombre. Para el abuso sexual de una mujer, el agresor puede meter su miembro a la fuerza por la vagina o el ano, en el caso del abuso sexual contra un hombre la mujer no puede meter un miembro flácido/inerecto en su vagina/ano, reduciendo así la posibilidad de un abuso sexual. Obviamente casos han existido de mujeres que han introducido objetos dentro del ano de los hombres que abusa, nadie lo niega, pero la probabilidad es extremadamente baja.

Sumando a la controversia, otro tema que iría de la mano con el primer punto, son las denominadas Casas y/o Ministerios de la Mujer, los cuales entre muchas funciones tendrían como objetivo primordial brindar un apoyo económico, psicológico y social a las mujeres víctimas de maltrato intrafamiliar y otros tipos de violencia. Muchos hombres se quejan pidiendo un ministerio del hombre, lo cual no tendría mucho sentido pues en ese orden de ideas deberíamos crear el ministerio de los gatos, uno de conejos, en fin, uno para cada especie y género ya que también son víctimas de maltrato.  Aquí lo que se debería reformar es el nombre de la entidad por algo más equitativo, no crear un ministerio y/o institución por cada orientación sexual de víctimas ya que así los recursos no alcanzarían. Teniendo en cuenta que en la mayoría de las casas de la mujer y/o centros de emergencia para mujeres, los hombres también son atendidos en igualdad de condiciones, este debería tener un nombre que los represente a todos. Algo como el ‘Ministerio contra la violencia’, qué se yo.

Llegando a este punto, hay que hablar de un tema importante que compete a los hombres. Las denuncias de violencia intrafamiliar realizadas por hombres víctimas son una ínfima minoría. El principal motivo es el miedo al qué dirán propiciado en su mayoría (porque he visto en Internet como muchas mujeres se burlan de hombres víctimas de violencia intrafamiliar) por hombres de su círculo social. Siendo así, ¿por qué los hombres que critican las campañas de violencia contra la mujer y piden equidad, no buscan luchar contra aquellos hombres quienes son los que juzgan y escrachan a los de su mismo sexo por ser golpeados por una mujer o un ‘marica’?

Si realmente les importa, ¿por qué en vez de atacar a la mujer, no se dedican a buscar una solución para erradicar la violencia intrafamiliar contra los hombres? ¿por qué en vez de enfadarse y lanzar arengas contra colectivos feministas por pedir protección contra otras mujeres por violencia intrafamiliar, no se manifiestan y piden protección contra otros hombres? ¿por qué en vez de minimizar el problema femenino, no maximizan las declaraciones de otros hombres que han sido minimizados por miembros de su mismo género? Minimizados con términos peyorativos como ‘maricones’ y ‘miedosos’.

Yo no he visto hasta el momento ningún líder en contra de feministas como Agustín Laje diciendo:

– Venga, vamos a luchar por un colectivo que proteja hombres de violencia intrafamiliar’-

Lo único que veo es atacando entidades y colectivos que luchan contra la mujer en vez de construir o bien de buscar proteger a hombres en su mayoría de otros hombres. Yo mismo he visto casos de hombres que se enfadan por luchas feministas pidiendo iguales derechos contra otros hombres, pero cuando un hombre llora, se siente triste o denuncia que fue agredido por otras mujeres o colectivos LGBTI+, se ríen en sus caras, los tachan de ‘maricones’, miedosos y con todo tipo de improperios. Ojo, no todos, pero sí muchos. Absurdo, ¿no?

Sólo cuando los mismos hombres y el grupo reducido de mujeres que se burla de ellos, entiendan la gravedad de la violencia intrafamiliar contra hombres, mujeres y minorías, habrá numerosas denuncias que salvarán vidas. Pero no pueden esperar encontrar una equidad cuando en vez de construir se dedican a hacerle guerra al feminismo. También, los medios de comunicación deben dejar de lanzar, en la mayoría de las veces, publicidad sobre la violencia intrafamiliar enfocado a una sola orientación sexual. La ciudadanía y en especial la más joven tiene que entender que es un tema que le compete a todos para su futura erradicación, nadie debe padecer violencia desde ninguna posición de poder sea en el hogar, el trabajo, la escuela o el Estado.

El feminismo busca una igualdad frente a los hombres, muchas veces no vista por temas como el servicio militar o temas denominados ‘acoso sexual’ para ciertas minorías (de los cuales hablaré en futuros artículos). El feminismo es complejo y tomárselo a la ligera con términos bullys como ‘progres’, ‘aliades’ y ‘feminazis’ (a todo el feminismo, no a las feminazis de verdad que merecen ser identificadas como tal), demuestra ignorancia. La lucha feminista es femenina, evidentemente puede ser apoyada por hombres (en los colectivos feministas coherentes). Los hombres no deben esperar que la lucha feminista también se encargue de luchar en pro de los derechos de los hombres oprimidos por otros hombres, por otras mujeres o por miembros de la comunidad LGBTI+, siendo de por sí la lucha feminista larga y compleja. La lucha en pro de derechos vulnerados hacia el hombre (vulneradas por pensamientos conservatistas, como dije atrás, no por una mano negra ni ningún patriarcado) debe ser encabezada y enarbolada por hombres que realmente quieran y tengan respeto por su sexo.

Esperar que las mujeres velen por los derechos de los hombres en el feminismo, es como esperar que un colectivo de habitantes de calle marche por el derecho a la vivienda propia de gente que tiene trabajo, salud, estudio, vida medianamente digna y tiene para viajar a mitad de año a una playa paradisiaca. Absurdo.

 

-César Zalamea.

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 08/06/2020

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