Guaidó: el incompetente invasor

Guaidó: el incompetente invasor

Conspiraciones y complots, asesinatos y torturas, manifestaciones y represión policial: un diario vivir en Venezuela que cumple 2658 días con Maduro como “presidente” de la República Bolivariana de Venezuela (incluyendo su presidencia interina). Maduro, junto a sus esquiroles, continúa cavando un hoyo del cual para Venezuela será muy difícil recuperarse si algún día llega a salir de manos del chavismo.

Una crisis económica y política, hambruna, violencia y un desdén sobre el futuro, deja en todo el territorio nacional los miembros del Chavismo, mientras el autoproclamado salvador, Juan Guaidó, no ha hecho más que tropezarse una y otra vez intentando de manera mediocre, liberar un país que no vislumbra una salida diplomática para la crisis política, económica y social que vive. Su ultima solución, una invasión tan vergonzosa que ha hecho parecer a Maduro un genio.

La incompetente presidencia interina:

Mucho se ha debatido sobre si Juan Guaidó es realmente el presidente interino de Venezuela. Para unos que sólo siguen RT, Telesur y comparten memes sin sentido político -aunque cómicos-, no lo es, por autoproclamarse líder de un país con presidente, Nicolás Maduro Moros. Lo cierto es que, independientemente de que Guaidó sea un bueno para nada, es el Presidente Interino de la República Bolivariana de Venezuela. Diferentes constitucionalistas venezolanos e internacionales dan razón a la presidencia de Guaidó. Siendo presidente de la Asamblea Nacional Venezolana, Guaidó hizo valer la constitución con los artículos 233, 333 y 350, los cuales ante la evidente corrupción electoral (no hay que ser un genio para saber que democracia en Venezuela no hay) le permiten ser presidente interino y designar a elecciones presidenciales para recuperar la institucionalidad ante la usurpación del líder chavista. A pesar de que Guaidó sea el presidente legítimo de Venezuela, no tiene un poder real sobre el país. No maneja ni la mitad de las arcas del estado, no tiene poder real sobre las leyes y sobre todo no controla el ejército, quien en cualquier juego de poder es la ficha fundamental para ser el “líder y señor” de un territorio. Bajo aquella grandísima desventaja, Guaidó, al igual que el Bolívar (moneda oficial de Venezuela), no vale nada.

Guaidó ha hecho mediocremente lo que bajo sus posiblidades podía hacer cualquiera en su posición para derrocar a Maduro de su trono: picar como la abeja de un lado a otro, buscando apoyos económicos y políticos en entornos internacionales; buscar pasar a su lado a altos mandos de las fuerzas armadas para confabular un golpe de estado; pero parece que lo único que le ha salido bien es hacer shows mediáticos y aliarse con grupos al margen de la ley para buscar una salida militar extrajudicial en territorio venezolano. Lamentablemente sus movimientos han sido paupérrimos y la mayoría de los match los ha ganado el “madurismo”. Que ironía que Guaidó sólo sirva para enaltecer y darle la razón política a Maduro quien ha sido visiblemente más inteligente moviendo sus piezas en el tablero político que él.

Un ejemplo del compendio de desgracias que bañan a Guaidó, es el Venezuela Aid Live del 22 de febrero de 2019 que se llevó a cabo en Cúcuta, en Colombia. Un concierto de artistas de talla internacional, al aire libre, que contó con la presencia de 300.000 personas (según las mentiras de RT, 10.000 {va tocar invitarlos a Rock al Parque de 2021}), la mayoría venezolanos que clamaban libertad y justicia en su golpeado orgullo, en su pueblo.

Música, donaciones de toneladas de medicamentos y alimentos, serían la promesa de que un gran cambio estaba por venir, pero como si fuera una película de cantinflas, todo salió mal: Desde tempranas horas se conocieron noticias de que militares venezolanos pasaban la frontera de Colombia y Venezuela por Norte de Santander y el Arauca, escapando a bala de la tiranía de Maduro; de una manifestación y concentración pacífica donde se elevaban gritos de paz, se desató la violencia producto de unos inadaptados encapuchados que intentaron pasar la frontera de Colombia y Venezuela por el Puente Internacional Las Tienditas, lanzándole pedradas a la Guardia Nacional Bolivariana, incendiando un camión con ayudas de la USAID -que terminó siendo usado por Guaidó para aseverar que Maduro quemó las ayudas-; y una crisis política que llamaba a la calamidad.

Al principio, los resultados positivos se sobrepusieron sobre los malos: 60 militares que escaparon del régimen, un recaudo de 2.3 millones de dólares producto de 70.000 donantes y el cierre y cancelación de relaciones binacionales entre Colombia y Venezuela: Un duro golpe contra el gobierno de Maduro. Sin embargo, pasados los meses los resultados se convirtieron en negativos: la mitad de las 40 toneladas de alimentos y medicamentos donados por la USAID se perdieron, junto a parte del dinero recaudado, mientras la otra parte sirvió para programas como “Quédate en la Escuela”, “Reorientación del proyecto de vida”, “Caminando con esperanza, caminamos sin fronteras”, “Familia que nace, familia que crece” y “Alimenta el futuro”; los 60 militares que escaparon del régimen hacia territorio colombiano, fueron abandonados a su suerte por Guaidó y el gobierno de Iván Duque, haciendo denuncias públicas como que no tenían para comer y debían dormir a la intemperie; la crisis migratoria no se detuvo. En otras palabras, a pesar del golpe político al gobierno de Maduro, este ganó el match, dejando por el piso las acciones mediáticas de Guaidó y sus colaboradores.

Trascurrido 2019 y tras diferentes golpes a Guaidó producto de la tiranía de Maduro, llegó nuestro amado e inolvidable 2020. En 5 de enero, Guaidó saltó nuevamente al panorama internacional por un grupo de vídeos donde se veía cómo intentó saltar una reja para entrar a la Asamblea Nacional de Venezuela la cual había sido bloqueada por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana para impedir que miembros de la posición venezolana y el mismo Guaidó entrasen para llevar a cabo la reelección de este como presidente de la Asamblea Nacional (la cual permite que sea presidente interino), todo con el objetivo de que Luis Parra, un político afín a la “democracia” de Maduro, sea elegido presidente de la Asamblea. Vamos, una democracia de la hostia en pleno 2020. A pesar de lo anterior, miembros de la asamblea se reunieron fuera del recinto e hicieron el nombramiento de Guaidó como presidente de la entidad y por ende, continúa siendo el presidente interino de Venezuela.

El 11 de febrero, fue agredido en el aeropuerto internacional de Maiquetía de Caracas tras llegar de una gira internacional por trabajadores del aeropuerto que se habrían quedado sin trabajo por los reclamos que hizo en el exterior. Escupido, insultado y hasta bañado en orín, fue sacado a patadas mientras el chavismo bloqueaba uno de las salidas en carretera del lugar con el fin de que fuera linchado por la ciudadanía enfurecida.

 

Operación Gedeón: La mediocre invasión en La Guaira

Como si 2020 no nos hubiese dado muchas sorpresas ya, nos dio una noticia que, de no ser por el coronavirus, los posibles nexos de Trump con Epstein revelados por Anonymous y los incendios en Australia, sería la comidilla del presente año: la invasión marítima a La Guaira en Venezuela. El tema ha sido tan polémico que hay quienes creen que la invasión nunca existió y otros que aseguran que sí, pero cambian entre si fue obra de Guaidó y sus compinches, o de Guaidó y el gobierno de Trump.

El 3 de mayo de 2020, en horas de la madrugada, un grupo de hombres “fuertemente armados” en unas precarias balsas de pescadores, arribaron a territorio de Macuto, en el estado de La Guaira en Venezuela con el fin de, una vez en territorio, lograr una infiltración civil para generar caos y/o tomar rehenes a miembros del gobierno de Maduro, todo para desestabilizar el país desde sus entrañas. En medio de la operación, cuando los supuestos “60” hombres del operativo avanzaban a tierra fueron interceptados por las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana quienes dieron de baja a seis hombres entre los que se hallaba un excapitán del ejército venezolano llamado Robert Colina, alias “Pantera”. A las 7 de la mañana, miembros del gobierno de Maduro denunciaron en televisión nacional la invasión de la que habían sido parte, mostrando pruebas e imágenes de los capturados. En horas de la tarde del 3 de mayo, Jordan Goudreau, un estadounidense, ex boina verde y exmiembro de las Fuerzas Armadas de Canadá, junto al exjefe de la Guardia Nacional Bolivariana, Javier Nieto, publicaron un vídeo en el que se adjudicaban la responsabilidad de la operación la cual llamaron “Operación Gedeón”, explicando que tenían como intención principal el derrocamiento del régimen de Maduro. Así mismo, aseveraron que parte de los hombres que habían incursionado en ese viaje, entraron a territorio venezolano y habían logrado su infiltración para terminar el trabajo trazado.

El 4 de mayo, en horas de la mañana, se conoció un segundo arribo por parte de los mercenarios, esta vez en Chuao, estado de Aragua, el cual resultó más desastroso que el anterior, siendo un barco interceptado y hundido por la Armada Venezolana, 13 soldados, entre ellos Airan Berry y Luke Denman, exmiembros del ejército estadounidense, capturados en tierra presuntamente por pescadores y miembros de la Guardia Nacional Bolivariana. En medio de las incautaciones de militar bélico, se incautaron documentos provenientes de Perú, una bandera estadounidense y un contrato que describía la invasión. Documento que contenía la firma de Juan Guaidó y su asesor y estratega, Juan José Rendón.

Inmediatamente Juan Guaidó se desligó de la operación acusando al gobierno de Venezuela de haberse maquinado un atentado de “falsa bandera”, para hacerse la víctima a nivel internacional y continuar el desprestigio del gobierno interino. No obstante, hay muchos cabos que atan al líder de la oposición a la paupérrima invasión. Para empezar, Gourdreau aseguró haberse reunido en numerosas ocasiones con Guaidó y haber planeado de cabo a rabo la invasión con apoyo de ‘JJ’ Rendón en territorio colombiano, lo cual es soportado por numerosos vídeos de venezolanos y grupos de mercenarios paramilitares entrenando en el departamento de La Guajira, en territorio colombiano, preparándose para la posible invasión; además de una grabación de Guaidó hablando desastrosamente inglés. Lo segundo, la firma de Guaidó en el contrato de Gourdreau sobre la invasión, contrato que ‘JJ’ Rendón no negó haber firmado pero que no explica cómo llegó la firma de su presidente allí. Lo tercero, es declaraciones de numerosas personas que aseguran que Guaidó ha estado buscando incansablemente, sin éxito, apoyo económico y militar para derrocar al régimen de Maduro.

A pesar de las capturas, no se conoce en realidad cuál era el plan de los rambos estadounidenses y los mercenarios venezolanos. Según los dos ex boinas verdes capturados, el plan era retener a Maduro, montarlo en un avión y escapar de Venezuela hacia territorio internacional donde sería extraditado a los Estados Unidos por crímenes de lesa humanidad y narcotráfico. Vamos, una película de acción al estilo Misión Imposible. Lo que no es claro es si esto les fue obligado a decir en medio de los interrogatorios grabados por miembros de las fuerzas armadas venezolanas, o bien, un plan real que evidentemente iba a ser un tiro en el pie. Lo que si está claro es que parte de las declaraciones dichas por los ex boinas son una sarta de tonterías, tan absurdas que es increíble que haya gente que se las crea. Entre ellas nuestra “querida” Inna Afinogenova, periodista de RT. Según los ex boinas verdes, la operación fue financiada y apoyada por el Gobierno de los Estados Unidos, producto de reuniones que ellos sostuvieron con Trump y con Mike Pompeo. Mejor dicho, que los ex boinas eran amigos íntimos de Trump, tomaban sus medias nueves en la Casa Blanca con Melania Trump y asistían a todos los cumpleaños de la crema y nata del gobierno gringo. Un show tan ridículo que de pensar que hay gente que cree que es real, me dan ganas de llorar.

Algo está claro, dicho por el mismo Mike Pompeo, y es que, de ser asesorada, ayudada y/o financiada por los Estados Unidos, el país más poderoso militar y económicamente del planeta, con sofisticados equipos bélicos, informantes en todo el mundo y experiencia en caída de dictadorzuelos y políticos de poca monta que les son piedras en los zapatos al imperialismo estadounidense, la operación habría sido diferente y no habría sido el rotundo fracaso que fue.  Empezando por algo simple y es que los mercenarios no habrían ido apeñuscados en esas precarias balsas de pescadores como si de una patera en el mediterráneo se tratase. Goudreau no se habría caído al mar pidiendo por medio de la radiobaliza de emergencia que las autoridades de Curazao lo rescataran y mucho menos habrían sido capturados mercenarios por un grupo de pescadores en Chuao. En otras palabras. La operación fue financiada por Guaidó y ‘JJ’ Rendón, trazada por Goudreau que no es más que un ‘vende humo’ que prometió dar un fuerte golpe al gobierno venezolano y lo único que hizo fue mejorarle la imagen al dictadorzuelo.

Mientras las acusaciones del gobierno de Maduro hacia los Estados Unidos se incrementaban, también crecían los señalamientos al gobierno colombiano por haber sido partícipe de la invasión por haber permitido el entrenamiento de mercenarios en La Guajira. El tema ha sido fuertemente criticado por organizaciones internacionales y por sectores periodísticos y políticos dentro del territorio colombiano, donde se ha pedido explicaciones al Ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo y al presidente Iván Duque sobre sus implicaciones en el ataque mercenario. Según estos dos, el Gobierno colombiano no han tenido nada que ver y se escudan en el decomiso de un camión lleno de armas y equipo bélico de diferente índole en el Arauca por parte de las fuerzas armadas del país 6 días antes; armas que iban hacia la frontera para “apoyar” la invasión hacia Venezuela. A esto se añade las declaraciones del ex mayor general de las Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Clíver Alcalá, quien días antes de la invasión se entregó a la DEA tras su orden de captura internacional por narcotráfico, y quien el 26 de marzo de 2020, en entrevista con Julio Sánchez Cristo en La W Radio, aseguró que había un plan para invadir territorio venezolano. Tras aquellas declaraciones que causaron revuelo nacional, ¿por qué el ejército colombiano no ubicó (de no tener conocimiento) los campamentos mercenarios en La Guajira? Esto lleva a cuestionarse si la inteligencia del Ejército Colombiano sabía y participó en los hechos, lo sabía y lo ignoró, o bien es tan paupérrima que no se enteró. Y más, cuando W Radio, repito, había hecho la denuncia que un grupo de ‘60’ mercenarios fuertemente armados estaban entrenando en la Alta Guajira para invadir el vecino país.

Esperemos que la novela de la chapuza operación Gedeón nos revele en su esplendor quién fue artífice de esta obra de arte que pasará a la historia como un chiste que cobró la vida de unos aventureros con ideas de libertad.

 

-César Zalamea.

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 14/06/2020

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