El limbo de AMLO

El limbo de AMLO

A dos años de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales de 2018, que lo llevó a ser el sexagésimo quinto presidente de México, tras la llegada del Covid-19 y la caída de la economía mundial, uno se pregunta si el mandatario de los mexicanos está llevando al país por buen camino o si por el contrario su gobierno será un auténtico fracaso.

Para resolver la duda debemos analizar no solo sus traspiés sino la guerra sucia que ha recibido por sectores que buscarán en las próximas elecciones recuperar el poder y hundir, de ser posible, la llegada de otro presidente que no haga parte de los dos partidos políticos tradicionales, el PRI y el PAN. Guerra que se evidenció en las elecciones de 2018, donde se usaron consignas como que de ganar ‘convertiría a México en Venezuela’ o supuestos apoyos del Gobierno Cubano, Ruso y Venezolano a su elección. A pesar de la guerra sucia de estos sectores en diferentes medios de comunicación y en redes sociales (como se hizo con la Operación Berlín), AMLO arrasó en las presidenciales con 30 millones de votos, convirtiéndose en el presidente más votado de la historia de los Estados Unidos Mexicanos. A pesar de esto AMLO temas aparte del Covid-19, como la violencia y la crisis económica dejan muy mal parado al mandatario. ¿Realmente AMLO está tan mal?

 

El ‘maldito’ Coronavirus

La llegada del coronavirus al panorama mundial ha puesto de cabeza el mundo tal cual lo conocemos. Cierres de cientos de empresas (entre ellas multinacionales), la pérdida de millones de empleos, la caída de las bolsas de valores, los casi 13 millones de contagios y las casi 600.000 muertes en el mundo, crecimiento en enfermedades mentales, la posible hambruna bíblica en más de 10 países, entre otros, ponen en Jaque a la humanidad. También, en temas políticos, el Covid-19 ha sido perjudicial para unos, beneficioso para otros. En Colombia, por ejemplo, la pandemia por el coronavirus ha permitido que personajes deplorables como Iván Duque no vea desmoronar su popularidad y su gobierno, ha permitido desviar la atención por sus investigaciones por “presuntamente” haber comprado las elecciones de 2018 y cómo no, permitir pavimentar el camino para una Reforma Tributaria a finales de este año que empobrecerá a los más vulnerables y enriquecerá a las mismas 30 familias de siempre. Otros, como Nicolás Maduro, quien dona ventiladores a países vecinos argumentando que su país es ejemplo en la lucha contra el virus en América Latina (lo cual es un enigma teniendo en cuenta la difícil situación económica y social que atraviesa ese país).

AMLO, quien ha mantenido a flote una popularidad media en estos dos años (en diciembre de 2019 tenía un 68% de aprobación y actualmente un 56%), ha tomado la costumbre de pegarse tiros en los pies frente a lo correspondiente con el coronavirus. En marzo, tras el anuncio de los primeros contagios por el virus en México por parte del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), el mandatario al igual que mandatarios como Trump y Bolsonaro, o más sectoriales como Claudia López en Bogotá, tomaron del pelo frente a la gravedad que representaba el virus para el país. Los primeros días AMLO aseguró durante una conferencia matutina que: “…lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar... hay que abrazarse, no pasa nada”. A pesar de las críticas por sus irresponsables declaraciones, instó por medio de un vídeo publicado en redes sociales, a la gente a que saliera, que ya “el Gobierno les dirá cuándo deben resguardarse”, lo cual fue un error garrafal debido a que no se tenía claro cuántos contagios habían para ese momento (debido a que los contagios en esa fecha correspondían a pruebas realizadas hacía semanas). ¿por qué AMLO no tuvo la prudencia de encerrar a todo el mundo mientras se controlaban los primeros casos? Lo mismo que debieron hacer diferentes mandatarios en América Latina, como Duque, quien tomó la determinación casi un mes después del primer caso, cuando lo más probable es que el paciente 0 hubiese generado múltiples contagios.

A medida que avanzaban los contagios y que la presión internacional se hacía más fuerte, AMLO empezó a tomar medidas como sus homólogos latinoamericanos, no obstante, se lanzó unas declaraciones que resultaron siendo un típico ‘fail’ repetido hasta el cansancio en redes como la tal sonada: “...por eso vamos a salir fortalecidos, o sea, que nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación de México”. Vamos, un traspié a toda regla, pasando por encima de la humanidad de víctimas de la enfermedad…

 

Los huachicoleros

Un gran problema en países del tercer mundo como los Latinoamericanos es el contrabando de combustibles. No importa el país, pues desde el Cabo Columbia hasta las Islas Diego Ramírez, siempre unos cuantos se lucran con el hurto y contrabando de la gasolina. Un ejemplo es la tragedia de Tasajera, en el departamento de Magdalena en Colombia, donde un grupo de sujetos se aglomeraron frente a un camión cisterna que trasportaba combustible y se había volcado en plena cuarentena, con el objetivo de recogerla y comercializarla por unos cuantos pesos. En medio de la recolección del combustible, el vehículo explotó quitándole la vida a 7 personas ipso facto y a 30 más a lo largo de aquella semana por la gravedad de las quemaduras.

En lo que corresponde a México, tras el plan de liberación de precios del combustible propuesto por el expresidente mexicano Enrique Peña Nieto, el huachicoleo se convirtió en una práctica ajena a la realidad mexicana, a un problema muy común, realizado por individuos de territorios compuestos por comunidades de escasos recursos y propiciado aveces como negocio por grupos al margen de la ley. Cinco días después de la posesión presidencial de AMLO y tras la decisión de un sistema de monitoreo y control de la petrolera estatal mexicana, Pemex, a 15 dependencias hidrocarburíferas, el robo del combustible se redujo en un 55%, empezando así su tan prometida en campaña, guerra contra el huachicoleo que no solo genera pérdidas económicas a Pemex, al país, permite la financiación del crimen organizado y el narcotráfico, sino pone en riesgo la integridad física de quienes lo realizan.

Lamentablemente, 49 días después de su posesión, el 18 de enero de 2019, sucedió una de las grandes tragedias que empaparon de manera temprana su sexenio. A 13 kilómetros de Tlahuelipan, municipio del estado de Hidalgo, una tubería de Pemex se rompió diseminando decenas de litros de combustible por los aires, lo cual atrajo a centenas de personas que buscaban en ello la oportunidad para ‘hacerse unos pesos’. Aquella multitud, con bidones y cuanto recipiente encontraron, se acercaron al tubo para recoger el combustible y poderlo vender al menudeo. Lo que nadie esperó es que por la fricción de la ropa se generara una chispa que generara una explosión hacia las 19:10 horas, matando de golpe a más de siete decenas de personas y generando otras seis decenas de personas heridas de gravedad. El resultado final, 137 muertos y 8 heridos. Una tragedia a toda regla.

A pesar de que el incidente fue culpa de quienes irresponsablemente se acercaron a recoger el combustible y de los trabajadores de Pemex de la zona que no cesaron el flujo de combustible por no verlo ‘importante’, las críticas hacia AMLO fueron bestiales, culpándolo de algo que no tuvo responsabilidad, muy por el contrario, quien había estado en la lucha contra aquellas prácticas ilícitas para evitar tragedias como esas. Lo cierto es que, el huachicoleo no se puede juzgar con una simple mirada. Para muchas familias que viven del hurto de combustibles, la mayor parte de ellas en el estado de Hidalgo, lo hacen porque es su única fuente de subsistencia, un país que a la fecha cuenta con 52 millones de pobres. A esto se suma que el combustible es tan costoso que gran parte de la población prefiere comprarlo producto de huachicoleo o contrabando por lo económico que sale. Por consecuente, si bien las decisiones que toma AMLO frente al robo de combustible son las correctas, no podrá hacer un freno total a la práctica hasta que el precio de la gasolina no baje y familias que practican el huachicoleo no puedan tener una fuente de ingresos legal.

A principios de año se conoció por boca del director de Pemex, Octavio Romero, que durante 2019 el hurto a combustible se redujo en un 91% frente al 2018, lo que sobre la mesa sería una buena noticia para el gobierno de AMLO.

 

La lucha contra el narcotráfico

Tras un tiro en el pie y una “victoria”, vamos con uno de los temas en los que peor le ha ido a AMLO. La guerra contra el ‘narco’. No es un secreto que tanto México como Colombia y Venezuela son narcoestados. México, siendo actualmente el papá de los dos, no tiene las manos bañadas de sangre del Narco, tiene todo el cuerpo. Para marzo de 2015 las cifras de muertos por el narcotráfico se situaban en más de 250.000. Cinco años después esa cifra pudo haber aumentado en más de 100.000. Una barbaridad. El problema de la lucha contra el narcotráfico en México es demasiado complejo. Siendo un narcoestado financiado en gobernaciones, alcaldías y en el Congreso (también se cree que campañas presidenciales), la compra de informantes de policía y fuerzas armadas, además de cientos de miles de ciudadanos del común que hacen parte de las redes de producción, distribución, entre otros, hace extremadamente difícil poder extirpar ese cáncer. 

Casi todas las estrategias para luchar contra el narcotráfico se caen por su ineficacia. Si se combate con guerra, las muertes aumentan y rápidamente los trabajadores, sicarios o narcotraficantes asesinados son reemplazados. Si se ataca a sus financias, tienen los recursos suficientes para continuar multiplicando el dinero. Si se busca erradicar la pobreza que baña a más de la mitad del país y de la cual, un porcentaje hace parte de organizaciones de crimen organizado o del narcotráfico, se necesitan varios años además que por cuestiones culturales y financieras los jóvenes prefieren ganarse la vida echando balazos que trabajando en una oficina de 7 a.m. a 5 p.m. Unos piden legalizar los estupefacientes y tampoco sería útil pues la mayor parte de la droga es enviada al extranjero países como los Estados Unidos. Por todo lo anterior, gobiernos pasados tuvieron la estrategia de apoyar ciertos carteles de la droga como se hizo en su momento con el Cartel de Sinaloa, para en conjunto acabar con otros carteles y dejar uno que manejara todo el mercado de la droga con la promesa de no cometer asesinatos contra la población civil. Tampoco funcionó.

Tras la llegada al poder de AMLO, su propuesta fue la polémica “abrazos, no balazos”, la cual buscaba más allá de darle golpes militares al crimen organizado y a los carteles de la droga, dar golpes financieros para evitar el derramamiento de sangre. Evidentemente esto no funcionó y para el 23 abril de 2019 el primer trimestre se había convertido en uno de los más violentos de la historia reciente del país con 8.493 homicidios. ¡75 homicidios al día! Entre las cifras se contabilizan el homicidio de alcaldes quienes para la fecha eran asesinados promedio 1 por semana. Asesinados por luchar contra el narco o bien, ser parte de otros carteles u organizaciones. (Lea también: 2019 ¿El año más violento en México?)

Otro de sus planes fue la creación de una Guardia Nacional, como hizo el gobierno de Chávez en Venezuela, la cual fue aprobada y finalmente entró en funciones el 2 de julio de 2019. A dos años de aquel festín por la promulgación y entrada del proyecto, las cosas siguen igual y hasta peores. A pesar de la militarización que se llevó a cabo con miembros de la Guardia en zonas coyunturales del país, lo cierto es que su eficacia queda entredicha cuando muchos de quienes hacen parte de la institución fueron prestados por parte de entidades como la SEDENA o el SEMAR, además de miembros de la ya extinta Policía Federal. Muchos de quienes migraron a la nueva fuerza policial son los mismos quienes en el pasado cometieron atropellos contra los derechos humanos como retenciones ilegales, discriminación y hasta tortura.  A esto se suma que la nueva entidad tiene la facultad de cooperar con entidades como la Fiscalía lo cual obstruye la justicia dependiendo si el Guardia hace parte de grupos delictivos o de “señores” en la política que deben proteger.

En octubre de 2019 se dio uno de los casos más sonados del gobierno AMLO, la captura y liberación de Ovidio Guzmán, uno de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, conocido con el alias del “Chapo”. El 17 de aquel mes, a las 14:30 horas una patrulla de la Guardia Nacional junto a miembros del Ejército localizaron (no es claro cómo) a Ovidio Guzmán en Tres Ríos, Culiacán en Sinaloa. Tras un enfrentamiento y asegurar una vivienda capturaron a cuatro personas, entre ellas a Ovidio Guzmán. Inmediatamente y tras una serie de enfrentamientos en diferentes sectores de Culiacán y el anuncio por parte del Cartel de Sinaloa de la solicitud inmediata de liberación del hijo del Chapo o realizarían una masacre a la población civil, el presidente AMLO ordenó su liberación con el objetivo de proteger “la vida de la población civil”.  (Lea también:  Balaceras en Culiacán: ¡AMLO es el culpable!)

Tras lo anterior, una lluvia de críticas cayó sobre AMLO a quien culparon de ser amigo de los Narcos. Lo cierto es que, basándose en que a pesar del ‘jaque’, las retaliaciones podían ser peores por capturar una cabeza grande. Algo muy similar a lo que sucedió en el pueblo de Lídice, antigua Checoslovaquia, la cual sufrió una gran matanza cuando 340 personas fueron asesinadas por la Alemania Nazi como retaliación por el atentado que llevaron a cabo miembros de la resistencia checa en Praga en 1942 que se cobró la vida de Reinhard Heydrich, protector de Bohemia y Moravia y uno de los artífices de todo el entramado de la Solución Final.

Tras lo anterior sólo una conclusión se puede sacar. En el primer año y medio de AMLO los narcos han estado de juerga por falta de controles estatales. Por esta razón el mandatario decidió en febrero, bajo presión de los Estados Unidos, cambiar la política de los “abrazos no balazos” por mayor presión por parte de las Fuerzas Militares, incluyendo a la Marina, para capturar a la mayor cantidad de miembros de carteles.  Por esta razón, según el Semáforo Delictivo, los homicidios para mayo de 2020 aumentaron 1% frente al mismo mes de 2019 y un 5% en la media frente a los cuatro primeros meses del año. Esperemos que en lo que falta de año los homicidios se reduzcan lo más posible.

 

Disparidad en opiniones sobre Migrantes

Menos de mes y medio antes de posicionarse como Presidente, AMLO dijo otra de sus polémicas frases: “Donde come uno, comen dos”. Esto con el objetivo de anunciar apoyo en su sexenio a las decenas de migrantes que vienen principalmente de Guatemala, Honduras y Salvador, con el objetivo tanto de vivir en México, como de pasar la frontera hacia los Estados Unidos. En la declaración aseguró que no busca que haya más injusticias y que permitiría que migrantes trabajaran. Vamos, las declaraciones que cualquiera con un mínimo de humanidad acepte la migración en cualquier parte del mundo.

Pasados casi dos años de ser electo, el jueves 6 de junio, cambiando de un momento a otro de parecer, declaró: “Es que no se puede permitir que transiten por nuestro territorio de manera ilegal, o sea, tenemos nosotros que aplicar las leyes, sin violar los derechos humanos y al mismo tiempo pidiendo que se atiendan las causas que originan el fenómeno migratorio”. Uno de sus mensajes más fuertes desde su posesión como presidente. Lo cierto es que a pesar de que el mensaje garantice que evitarán la migración de manera ilegal sin violar derechos humanos, esto en la práctica es muy difícil y más (como cité atrás) teniendo miembros de la Guardia Nacional con investigaciones pendientes por violación a los derechos humanos y el trato digno.

Lo cierto es que estas medidas se tomaron por el rumor de que los Estados Unidos aplicarían aranceles del 5% a todos los productos que México exporta a ese país. El rumor fue despejado el 10 de junio cuando se conoció efectivamente la “futura” medida de no contener la desbordada inmigración ilegal. La situación evidentemente era grave, o se protegía a los migrantes o se aguantaban los aranceles lo cual es perjudicial teniendo en cuenta que 8 de cada 10 productos que México exporta, son enviados a los Estados Unidos. Crítico. Lo cierto es que, si bien hay un bloqueo fronterizo por parte de la Guardia Nacional en la ciudad fronteriza de Tapachula con Guatemala, para evitar el ingreso masivo de migrantes, el gobierno mexicano tiene políticas públicas para extranjeros que hayan llegado a su territorio quienes podrán tener visas temporales para vivir un “sueño mexicano” mientras se soluciona su situación.

En fin, malas noticias para los migrantes extranjeros y para los mexicanos que buscaban en caravanas pasar a territorio estadounidense a pesar de la dura represión que se vive en la frontera entre los dos países.

 

AMLO domando a la bestia

Tachaba el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, como "una traición a la historia de México", la aceptación de controlar el paso de migrantes para evitar los aranceles del 5% en todos los productos mexicanos; además aseguró que la Guardia Nacional no es la solución contra los migrantes, que esta se creó con el objetivo de detener las organizaciones al margen de la ley. No puedo estar más de acuerdo con aquel agradable sujeto. AMLO, como titularon varios medios, estaba siendo doblegado por el gobierno de Donald Trump quien en su recta final intenta desesperadamente cualquier medida para no seguir tropezándose en su carrera política. Lo cierto es que aceptar aquella “orden” permitió a AMLO domar a la bestia, domar a Trump.

Fue tanta su paciencia y su corte de bacalao, que permitió que Trump le invitase a los Estados Unidos para reunirse como homólogos que son. AMLO, quien fue presionado desde y fuera del país por diferentes de sus connacionales, aceptó la visita la cual se llevó acabo el 8 de julio. ¿De qué se habló? ¿Qué se decidió? No lo sabemos a ciencia cierta, lo única conclusión que podemos sacar es que al final el domador fue domado. AMLO, quien tenía la sartén por el mango para ser quien podría dar un revés al panorama político en los Estados Unidos, no solo visitó a Trump, no refutó con él el tema de los aranceles y los migrantes, sino que campantemente llamó la reunión como una “amistad”, saliendo en una fotografía con el vil mandatario estadounidense quien terminó como dijo Oppehnheimer para CNN, “ganando por goleada”.

Vamos, que Trump le dio tres vueltas a la situación y AMLO quien pudo sacar provecho de la situación terminó amaestrado como un animalito cagándose encima de sus declaraciones no solo frente a los migrantes, la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, sino también en todas aquellas veces que tachó a Trump de xenófobo. Olvidando de la noche a la mañana la repudiable xenofobia de la que han sido víctima los mexicanos y otros migrantes en territorio estadounidense en estos últimos años. Deplorable.

Lo cierto es que para muchas personas y para miembros del gobierno de AMLO, la visita fue para “ganar tiempo”. ¿Qué? ¿Ganar tiempo de qué? No es como que se esté ganando tiempo mientras llega un nuevo mandatario a los Estados Unidos, pues con su reunión lo único que hizo fue engatusar a los electores latinos (con poco sentido común) en los Estados Unidos de que Trump no es tan ogro como parece. Y si no es eso, ¿entonces a qué se refieren? Ahora, muchos miembros del partido aseguran que AMLO no podía declinar la invitación tras haber recibido ventiladores por parte de Trump. Vamos, no pueden salir con ese cuento tan ‘cachifo’. Miles de excusas pudo haber sacado de la manga, sin contar que los ventiladores no solo sirven para salvar vidas mexicanas sino estadounidenses pues si la situación en México se agrava, también puede ser perjudicial para los ‘gringos’ con quienes comparten frontera. Es un ‘favor’ mutuo…

 

Epílogo

No soy politólogo y tampoco pretendo serlo. No obstante, esto no me quita la capacidad de dar una opinión sobre el panorama político mexicano y lo cierto es que, si bien los primeros dos años tras la elección de AMLO no han sido de lo peor -comparados con sujetos tan penosos como Peña Nieto-, esperaba más. Creo que todos esperábamos más. Es lamentable como alguien que se pintaba como la nueva esperanza para la política en América Latina (tras triunfos políticos como los de Lula, Correa y Mujica, y desgracias como Kirchner, Morales y el chavismo), va a terminar siendo un presunto independiente que terminará faltando a su palabra y a sus pantalones cuando son necesarios enfrentarse a gigantes.

 

César Zalamea.

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 16/07/2020

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