El Circo de La Corrupción en Venezuela

El Circo de La Corrupción en Venezuela

Venezuela es de esas naciones que durante años ha liderado la lista de los países más corruptos de Latinoamérica, lo cual nunca ha sido un secreto para nadie.

Tras veinte años en el poder, el gobierno chavista ha sido señalado incontable cantidad de veces de ser un modelo ampliamente corrupto, tras haber sido vinculado con el caso Odebrecht, las acusaciones y las pruebas de los vínculos de sus representantes en casos de narcotráfico e incluso acusaciones dentro de sus mismos círculos políticos sobre presuntas acciones fraudulentas, son sólo unas cuantas de las “rayas del tigre”.

La oposición venezolana, la cúpula de políticos que dicen ser una alternativa contraria al chavismo que impera actualmente en el poder público venezolano, tampoco se libra de acusaciones de este tipo. Por no mencionar toda la historia que traen tras de sí algunos de los partidos políticos de “La Mesa de La Unidad” como lo son Acción Democrática y Primero Justicia.

Sin embargo y a pesar de todo esto antes mencionado, actualmente “estalló” (si así se quiere decir) la bomba más grande de escándalo público en la política venezolana y es que recientemente se han acumulado rápidamente una gran cantidad de acusaciones sobre la participación de dirigentes de la oposición venezolana en casos de corrupción y peor aún, de corrupción y colaboración con el chavismo, que como mencionamos antes, es nada más y nada menos que su principal contrincante político.


Todos los venezolanos hemos sido conscientes que esta oposición política que tiene el chavismo, no sólo es inútil, inepta e inefectiva, sino que también es colaboracionista y alcahueta. Pero el colmo de colmos (si 20 años de diálogo y negociación política con un narco-gobierno genocida no es suficiente), es lo ocurrido recientemente respecto a un caso de corrupción entre diferentes diputados opositores y empresarios extranjeros vinculados con el gobierno de Maduro a través de las llamadas “Cajas CLAP

Las Cajas CLAP, son un sistema de distribución de alimentos subsidiados que ofrece el gobierno de Nicolás Maduro como alternativa para combatir la crisis y cuya logística ya ha sido objetivo de distintas acusaciones de procesos de corrupción a nivel internacional.

Tras una investigación publicada por la página web armando.info, se dio a conocer los nombres y perfiles de distintos diputados de la Asamblea Nacional y su presunta colaboración y negocios con Carlos Lizcano, el cual es un empresario colombiano que se encuentra directamente ligado al manejo de la logística de distribución de las cajas CLAP.

A Lizcano se le adjudica ser el subalterno de otros dos empresarios colombianos conocidos como Alex Saab y Alvaro Pulido, quienes fueron sancionados por el gobierno de Estados Unidos el día 25 de julio de este mismo año, tras ser acusados de aplicar sobreprecios en la comida subsidiada que se distribuye a través de los CLAP.

Los parlamentarios mencionados en la lista son:

  • Luis Eduardo Parra Rivero
  • Adolfo Superlano
  • José Brito
  • Conrado Pérez Linares
  • Richard Arteaga
  • Guillermo Luces
  • Chaim Bucaran
  • Héctor Vargas
  • William Barrientos
  • Roger Leon
  • Carlos Herrera

El domingo pasado Guaido ofreció una rueda de prensa en la cual expresó que investigaría los casos de corrupción que se adjudican a su equipo de trabajo. El presidente encargado (y reconocido como presidente legítimo por 50 países) hizo un llamado a los diputados y diferentes representantes de su gobierno a que se pusieran a la orden de las investigaciones por venir, a fin de esclarecer todo lo que ha sucedido últimamente.

Y sí, Guaido dice que todo esto se trata de una campaña de desestabilización en contra de su equipo y su partido promovida directamente por el gobierno de Maduro. Pero ahora yo me pregunto ¿Qué acaso no es Juan Guaido uno de los primeros impulsores del infame “diálogo” político que sostienen ambas facciones? Entonces como decimos en Venezuela “¿Cuál es la guachafita?” un día negocias con ellos y al otro los acusas de traicionarte.


Por otro lado y como si todo lo anterior fuera insuficiente, para adornar el pastel que todos estos políticos demagogos han armado, la cereza la colocó Calderón Berti, quien hasta hace unos días fuera representante del gobierno de Juan Guaido en Colombia.

Berti denunció el día viernes 29 de noviembre ante la fiscalía de Colombia que, tras varias investigaciones realizadas, se descubrieron distintas irregularidades en el manejo de los fondos de la ayuda humanitaria recibida por la administración del presidente encargado de Venezuela.

Calderón, quien fue destituido repentinamente de su cargo como embajador de Venezuela en Colombia el día 27 de noviembre, denunció formalmente que dos personas del círculo de confianza del gobierno del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela estaban inmiscuidas en casos de desfalco de los fondos que habían sido donados para atender a los efectivos militares que se encontraban exiliados dentro de Colombia después de haber escapado de las filas del presidente Nicolás Maduro.

Ante todo, Berti se reservó dar detalles sobre los nombres de las personas implicadas y también sobre el tamaño del desfalco que denuncia, alegando que todos estos detalles se encontraban ya en manos de la fiscalía colombiana y la investigación que procederá bajo orden de dicha institución.

Calderón destaca que su salida del cargo fue impulsada por su posición firme respecto al caso de corrupción denunciado en Colombia, conocido como “el cucutazo” y por las diferencias que tenía con el partido del presidente encargado, respecto a su plan de buscar una solución electoral en Venezuela sin antes remover a Maduro del poder.

A partir de ese momento, Berti se ha vuelto en un contrincante incansable contra el gobierno de Nicolás Maduro y al mismo tiempo en contra del gobierno del presidente interino Juan Guaido, dándole a este último mayor batalla denunciando culpando a Juan Guaido de encubrir a los responsables del “cucutazo”.

Como si todo esto no fuera poco para parecer la propia narco-telenovela, (o al menos un bodrio mediático y espectáculo digno de uno de estos programas) recientemente (el día 03 de diciembre), USAID se pronunció sobre las acusaciones de malversación de fondos diciendo que el dinero de la ayuda humanitaria otorgado por la agencia norteamericana no ha sido administrado ni por Guaido ni por su equipo.

Justificaron que efectivamente ellos costean algunos de los costos de viajes y otros gastos del equipo técnico de la Asamblea Nacional y el equipo del gobierno interino, pero que no se les otorga dinero directamente bajo ningún fundamento.


Lo que resulta al final tremendamente indignante, frustrante y casi como un chiste de muy mal gusto es el reconocer, el ver de frente el cómo la asquerosa política de tu país y sus sucios (por no poder utilizar un calificativo más adecuado) representantes juegan con el destino de una nación entera.

No, no es un secreto y no, no solo ocurre en Venezuela. Pero no por esto deja de ser un motivo de coraje el saber que mientras caminas por calles llenas de gente que apenas el dinero les alcanza para subsistir, mientras duré una semana entera escribiendo esta nota por las constantes idas de luz y de internet, mientras hay gente en el país que puede durar hasta un mes entero sin recibir servicio de agua potable, donde el servicio de aseo urbano brilla por su ausencia y no mencionemos la casi inexistente salud pública, el estado de los hospitales y la crisis de medicamentos… A estos “cerdos” lo único que les pasa por la mente es el seguir robando el dinero del fondo público, devastando el país y sus reservas económicas y repartiéndose lo que puedan sacar de las bóvedas del Banco Central.

Ni hablar de toda esa gente que alguna vez depositó su fe en Guaido y sus propuestas, porque sí, ningún político es mesías ni es su deber el resolverte la vida. Pero el ver la posibilidad de un líder que lleve a las masas a donde merecen estar y te ofrezca la posibilidad de ver a tu país como merece ser, no deja de ser agradable y hasta encantador, aún más después de tres años de una profunda crisis humanitaria que no deja de amenazar a tu puerta cada día que amanece.

Como último en este extenso desahogo lo único que pienso es, ningún extremo es bueno, ni la izquierda ni la derecha, que ni capitalismo ni socialismo resuelven a un país ni aseguran su bienestar. Y aún más, con mayor énfasis, que nuestro peor error como sociedad fue alguna vez en nuestra historia idearnos el concepto de “política” y de darle poder sobre una nación entera a una sola persona.

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 06/12/2019

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