El caos de Myanmar I: La violación sistemática contra mujeres rohinyás

El caos de Myanmar I: La violación sistemática contra mujeres rohinyás

El conflicto armado de Birmania que lleva desde hace más de 70 años generando no solo sangre y dolor sino también una profunda crisis política, social y económica, evita que el país del Sudeste Asiático tome vuelo. El conflicto no solo perjudica a la ciudadanía general y a las grandes y medianas etnias que conviven en el territorio, sino también aquellas que son invisibles para el Estado, entre ellas la más perseguida: los Rohinyás (Rohingyas). La situación armada en el territorio de Myanmar ha venido fracturando gravemente a las sociedades del país, en especial las relaciones entre comunidades étnicas como los Bamar y los Rohinyá; estos últimos quienes viven desde hace siglos un repudio que ha escalado hasta el genocidio (declarado por la comunidad internacional desde finales de 2016 y que continúa hasta la fecha).

Ya nos lo contaba Santiago en el vídeo «Rohingyas, Los Apátridas» (el cual puedes ver aquí). Teniendo cerca de 2’000.000 de descendientes en el mundo (aproximadamente 600.000 en territorio birmano), los Rohinyás han sido una de las etnias más golpeadas y perseguidas del planeta, por encima de otras como los kurdos, los gitanos y hasta los no serbios en la antigua Yugoslavia. Este grupo étnico de mayoría musulmán no sólo ha sido objeto de una limpieza étnica sistemática por parte del gobierno de Myanmar (quien administra la tierra que los vio nacer) sino también han sido intento (como sucedió en el genocidio Armenio) de la eliminación de su historia, su cultura, sus creencias, su denominación y hasta su existencia popular.

El delito que cometieron los Rohinyás para padecer tales penurias fue el simple hecho de nacer en el lugar equivocado. La etnia lleva establecida en el territorio de Arakan (actualmente conocida como Rakhine) desde antes del Siglo X. Allí no solo vieron el surgir de los reinos indianizados de la época, el arribo del Islam proveniente de las pequeñas ramificaciones de la Ruta de la Seda que también alimentaban oriente y occidente, sino también la gracia (o desgracia) de vivir bajo el yugo de diversos reinos como el Mrauk-U, además de un extenso vasallaje al Sultanato de Bengala. Tras un crecimiento social y cultural, fueron conquistados por los birmanos a finales del siglo XVIII y quienes ejercen hasta la actualidad el control de su territorio. Los Bamar, grupo étnico en el país del Sudeste Asiático (quienes en la actualidad son el 68% de la población total), empezaron desde entonces bruscas confrontaciones con los Rohinyás, a quienes expulsaron en gran medida hacia la región del norte conocida como Chittagong, hoy parte de Bangladesh. Los Rohinyás que decidieron permanecer en el país sufrieron con sus hermanos (de otras etnias) la guerra Anglo-Birmana, que dejó como resultado una colonia británica conocida como la Birmania Británica, que extendió su mandato desde 1824 hasta 1948.

La violencia contra esta etnia se ha visto incrementada con el pasar de los siglos por sus creencias religiosas, creciendo abruptamente a mitades del siglo XX. Sus principales opositores son los practicantes del budismo (quienes en la actualidad son el 90% de la población birmana), quienes ven como una amenaza la expansión islámica en el país proveniente indirectamente por esta etnia (quienes sumados a otras etnias practicantes del islamismo llegan al 4% de la población del país). Los Rohinyás no solo resistieron con otras etnias la colonia, sino también lucharon contra esta. Llegada la Segunda Guerra Mundial, fueron víctimas de matanzas masivas por parte de los Bamar quienes en armas junto al Imperio Japonés y grupos armados nacionalistas de la India intentaron conquistar territorios de la India Colonial. Tras la pasificación y la finalización de la Guerra, llegó la guerra y acuerdos de Independencia y los Rohinyás lucharon militar e ideológicamente para liberar al país del yugo británico.

Tras el final de la Guerra llegó lo peor, una Guerra Civil que continúa hasta la fecha, marcada principalmente por el autoritarismo de una Junta Militar que continúa manejando el país hasta la fecha (a pesar de una pequeña transición democrática [Lea también: 'Golpe de Estado en Myanmar, lo que Debes Saber al Respecto' aquí en Marginal.TV]), el odio de los Bamar y otras etnias contra los practicantes del Islam como los Rohinyás, los intentos de separación de provincias habitadas por etnias como los Karennis y los Shan, la guerra del Opio y el Jade, la injerencia comunista soviética y la injerencia China.

Con la llegada en 1962 del general Ne Win, el racismo contra etnias como los Rohinyás se vio incrementada. Estos quienes habían tenido poca participación política, dejaron inmediatamente de tenerla recibiendo multas, cárcel y torturas a quienes se atreviesen a participar en elecciones locales o simplemente actos políticos públicos. Luego del levantamiento del ’88 y el sangriento golpe militar por parte del Consejo de Estado para la Paz y Desarrollo (nombre eufemístico para denominar la Junta Militar de Birmania), comenzó una sistemática búsqueda contra los musulmanes del país. El Ejército no solo promovió el trabajo forzoso y el abuso sexual como medio de reprimenda contra las mujeres, sino el decomiso de propiedades muebles e inmuebles, la destrucción de centros religiosos y el acoso a los líderes de estos centros. Por esta razón más de 200.000 Rohinyás y otras minorías practicantes del islam huyeron nuevamente hacia Bangladesh para salvaguardar sus vidas.

Desde entonces los Rohinyá tienen casi todos sus derechos vulnerados, desde la prohibición a una ciudadanía y al ejercicio democrático, pasando por las barreras para acceder a servicios de salud, educación, entre otros.  Según el gobierno Birmano, los Rohinyá «no son ninguna etnia sino una identidad política» que no padece de ninguna «limpieza étnica» y que la respuesta de las fuerzas armadas es «contra el terrorismo.» Además de argumentar que estos son inmigrantes provenientes de Chittagong. (Nota: Como conté atrás, los Rohinyás huyeron de la violencia hacia el territorio bangladesí. Su desplazamiento no significa que hayan perdido el derecho a las tierras que han ocupado durante siglos. Su retorno tampoco significa que sean unos extranjeros).

Ese tipo de declaraciones da vía para que el gobierno de Myanmar, bajo la justificación de luchar contra el terrorismo islámico proveniente de migrantes extranjeros, termine por expulsar a la fuerza y con altas dosis de violencia y actos de lesa humanidad, a quienes a pesar de ser dueños de aquel terruño llamado hoy Rakhine, tengan que vivir como apátridas.

 

La violencia contra mujeres Rohinyás

Como la “solución final” realizada por la Alemania Nazi contra los Judíos en Europa, las autoridades Birmanas iniciaron el 25 de agosto de 2017 un grupo de ataques sistemáticos contra aldeas Rohinyás con el objetivo de sacarlos del país. Se escudaron en la incursión armada del ARSA (un grupo terrorista de origen rohinyá) contra 30 puestos militares y una aldea rohinyá practicante del hinduismo. Aquel ataque que fue expuesta por las autoridades del país como “la gota que rebasó la copa”, fue el pretexto idóneo para irse con toda contra la población Rohinyá. En el preludio de la tragedia, el Gobierno expulsó a las ONG y los periodistas independientes del territorio para evitar testigos de las atrocidades. 

Por medio de la apología a la discriminación y el racismo por parte del Estado, y a la omnipresencia y omnipotencia de las fuerzas militares de Myanmar, la cultura hacia la humillación y los actos de barbarie se hicieron pan de cada hora. Ante la demonización y deshumanización de los Rohinyás, en medio de su expulsión, los actos como la tortura y la violación sexual se convirtieron en no solo una disciplina que seguir desde los regimientos, sino en una sistematización perversa y alevosa que quitaría la posibilidad de perdón del mismísimo Dios tras la muerte.

La campaña generó la destrucción de más de 300 aldeas, dejando como saldo más de 700.000 desplazados quienes huyeron casi en su totalidad hacia Bangladesh buscando huir de la violencia. Éxodo que aumentó tiempo después con la llegada de más Rohinyás que aún permanecían en Arakan (Rakhine), llegando a la cifra de 900.000 desplazados, según la ONU. Refugiados en Bangladesh, padeciendo peores penurias de las que ya vivían en su territorio (por culpa de las constantes prohibiciones y limitaciones del Estado), teniendo que hacer sus necesidades en letrinas, sin acceso a agua potable o electricidad, además de padecer oleadas de casos de cólera y difteria, u otras tragedias como lluvias monzónicas que producen deslizamientos de tierra.

Ese tipo de barbaries son el pie de apoyo para otras como los abusos sexuales los cuales fueron sistemáticas por las fuerzas del orden birmanas, quienes las emplearon con el objetivo de generar más daño. Según un informe de una Misión Investigadora de la ONU en el país asiático, se concluyó que las fuerzas armadas no solo cometieron actos como golpear y quemar con cigarrillos a la población Rohinyá, propinarles apuñalamientos, desmembramientos, sino violaciones y esclavitud sexual en bases militares. Actos de los que son víctimas tanto mujeres y niñas, como hombres, niños y comunidades LGBTI.

Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, FNUAP,quien asistió a los desplazados en Bangladesh, para 2017 más de la mitad de los Rohinyás que llegaron serían mujeres (480.000), de las cuales 120.000 mujeres estarían en edad reproductiva y 24.000 en estado de embarazo. Mujeres que en un gran porcentaje fueron abusadas sexualmente por no solo uno sino varios militares birmanos quienes lo hicieron de manera alevosa y ventajosa. Planificada. Teniendo sobre sí la seguridad que aquellos actos abyectos quedarían en la más absoluta impunidad aún cuando son crímenes de lesa humanidad según el derecho internacional y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.

Un informe de Amnistía Internacional asegura que la mitad de 20 mujeres y dos niñas sobrevivientes de violación, habían sido abusadas sexualmente por grupos de dos o más hombres. Mujeres que en su mayoría presenciaron como otras mujeres fueron abusadas sexualmente en el mismo lugar y en el mismo momento en que eran agredidas. El informe denuncia que la mayoría de las violaciones se registraban en tres contextos particulares. El primero de ellos era durante el ataque del ejército a las aldeas Rohinyás; el segundo tras la huida, pues militares raptaban a niñas y las llevaban a otros lugares, especialmente a edificaciones abandonadas por los locales; el tercero en aldeas lejanas a la frontera donde se realizaban presuntas redadas contra el ARSA.  También se denuncia que tras la violación, las sobrevivientes eran torturadas física y psicológicamente obligadas a presenciar la muerte de familiares y vecinos, la mayoría de ellos hombres quienes eran desaparecidos por las ‘fuerzas del orden’.

Aquellos actos abyectos contra las mujeres y niñas para algunos miembros del Estado es una simple burla. El Ministro para la Seguridad Fronteriza de Rakhine, el coronel Phone Tint, aseguró ante las denuncias por abuso sexual: «¿Donde están las pruebas? (…) ¿cree que alguien va a querer violarlas?».

Razia Sultana, una rohinyá fundadora de la ONG Rohingya Women Welfare cuenta para eldiario.es: "A una niña le pregunté cuántas veces la habían violado y dijo: 'Solo tres, y por eso pude sobrevivir'. Había otras chicas que habían sido violadas 12, 14 veces.” (…) “Un grupo entero de militares las violó, a veces enfrente de familiares. La violación está siendo usada como un arma, una máquina asesina, para empujar a las mujeres a morir desangradas. Vienen mujeres con mordiscos, con cortes en la cara...muchas…".

Sultana, quien es activista tras vivir diversas atrocidades cometidas por los birmanos, pronunció un discurso en un Consejo de Seguridad sobre la Violencia Sexual en la ONU el 16 de abril de 2018. Sultana aseguró que la Liga de Mujeres de Birmania publicó un informe en 2014 donde denunciaba abusos sexuales cometidos por el ejército de Myanmar contra mujeres pertenecientes a grupos étnicos, incluidos los Rohinyás. Casos que hasta la fecha han quedado en la impunidad. También denuncia el abuso sexual de más de 300 mujeres y niñas por el mismo perpetrador en la inmediación a 350 aldeas en el estado de Rakhine. (Lea sus declaraciones aquí)

Entre aquellos casos denunciados está el de Fátima, quien en un espacio con enfoque femenino del FNUAP, dijo: “Mi hermana fue asesinada después de una violación en grupo frente a mí, y arrojaron agua caliente sobre mi cuerpo. No puedo dormir, mi vida es una pesadilla, no puedo soportar el dolor de perder a mi hermana". Otro, el de Zarina, una voluntaria del programa Women Friendly Space, quien cuenta: “Cuando estaba en Myanmar y sucedió la violencia y vi cómo cortaban las piernas de mi suegra, huí de allí con mis cuatro hijos: dos niños y dos niñas, uno de ellos casado. Masacraron a mucha gente, quemando casas. Cuatro niñas de una familia fueron violadas y luego asesinadas, vi sus cuerpos con la boca abierta. Tenía tanto miedo de que la misma suerte nos suceda a mí y a mi hija”.

En las declaraciones, Sultana también denuncia la desaparición de niñas de 12 años, que aparentemente son secuestradas y/o engañadas con empleos u ofertas de matrimonio. Mujeres y niñas que no vuelven a aparecer, al igual que diversos casos de adolescentes raptados. Precisamente la BBC con el apoyo de la Fundación Sentinel, realizaron una investigación periodística sobre la prostitución de niñas y adolescentes Rohinyás en Bangladesh quienes habían sido raptadas por proxenetas y grupos dedicados a la explotación infantil. Otras por su parte se incorporaron en aquel trabajo sexual para poder pagar su alimentación y las de sus familias. Finalmente un grupo de investigación cibernética de Dacca determinó que en redes sociales y la Dark Web se comercializan niñas Rohinyás para ser vendidas y prostituidas en Nepal y la India.

 

-César Zalamea.

 Rohinyás Myanmar Birmania Guerra Civil Sudeste Asiático Violencia Abuso sexual Violencia contra las mujeres Feminicidio Feminismo Sociedad Historia Actualidad
 17/04/2021

Artículos que podrían interesarte 🔥