EE.UU. y Huawei, el 'juego de tronos' y el libre mercado.

EE.UU. y Huawei, el 'juego de tronos' y el libre mercado.

En mayo del año pasado, Google anunciaba su ruptura con Huawei, asegurando que no daría más actualizaciones para sus dispositivos, y por lo tanto, dentro de un tiempo, algunos modelos quedarían obsoletos. Sin embargo, aunque dicha decisión se derogó tiempo después, la medida ha dejado algunas interrogantes y retos para la compañía. Esta ruptura demostró la gran influencia que puede llegar a tener sobre la economía mundial una simple decisión de una empresa privada (que maneja una inmensa cantidad de datos de millones de usuarios de todo el mundo), pues las ventas de Huawei en algunos países bajaron significativamente, aludiendo a la obsolescencia en la que quedarían específicamente los teléfonos móviles fabricados por la compañía.

Otro suceso que llamó mucho la atención el año pasado, fue la detención en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera de la compañía, siendo acusada de vender equipos a Irán, después de las sanciones económicas que EE.UU. impuso a este país. A pesar de que después fue liberada -con ciertas condiciones-, la situación evidenció lo profundamente involucrada que está la política en el tema, pues casi genera un conflicto diplomático, además de que el suceso afectó a las bolsas de valores de todo el mundo. Cabe recalcar que la administración de Donald Trump ya ha incluido a Huawei dentro de su lista negra, dificultando los negocios que las empresas estadounidenses quieran hacer con la compañía china, pues solo podrán hacerlo con una licencia especial otorgada por el gobierno. 

Dichas decisiones ponen en duda la supuesta premisa del libre mercado, pues la mano invisible de la que nos hablaba Adam Smith, no resulta ser tan 'invisible' que digamos. Resulta ser que el Estado tiene que intervenir de una manera 'paternalista' por así decirlo, para rescatar a sus empresas de la competencia y desplazamiento por parte de las empresas extranjeras, rompiendo así todas las 'reglas' que rigen a la economía de mercado, cuando, supuestamente, el comercio en general funciona con acuerdos que beneficien a ambas partes y así se llega de alguna manera a una autoregulación. Sin embargo, las cosas no han estado funcionando así, la balanza siempre estará a favor de quien tenga más poder, eso está claro -y eso nos ha demostrado la historia-. 

El 5G

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A pesar de todo, se puede entender de alguna manera la alarma que ha generado a nivel mundial el hecho de que Huawei esté liderando la carrera del 5G, pues se teme que las antenas de comunicación y sus equipos en general puedan servir para el espionaje del gobierno chino (que de ser cierto, pondría en grave peligro a la soberanía de las naciones involucradas y sus relaciones diplomáticas), algo que la compañía niega rotundamente. Pero resulta difícil no pensar mal con los antecedentes que tienen China y Huawei, tras acusaciones de espionaje en la sede de la Unión Africana (UA), en Adís Abeba, edificio que, cabe recalcar, fue financiado con dinero chino.

Lo cierto es que los gobiernos alrededor del mundo deben tomar cartas en el asunto, pues el 5G está a las puertas y su llegada es inminente, suponiendo una revolución tecnológica que cambiará significativamente la manera en como la población mundial se comunica, al ser una tecnología capaz de procesar cantidades ingentes de información en milisegundos, algo que la ha situado en la lista de prioridades dentro de la agenda de varias potencias mundiales. Lo 'preocupante' y paradójico es que dicha carrera esta siendo liderada por China, desplazando así la hegemonía mundial que tenía EE.UU. hasta el momento en todos los aspectos, y por ello la administación de Trump se ha visto 'obligada' a intervenir. Presiones y advertenciasa sus empresas nacionales, a la Unión Europea, (amenazando con no compartir datos de seguridad y de aumentar los aranceles a las importaciones, si no excluyen a Huawei de su agenda 5G), y a otros países, entre ellos al Reino Unido, que pese a los avisos de Washington, finalmente va a dejar a Huawei operar en territorio británico con ciertas limitaciones.

El hecho de que una tecnología de esta magnitud esté de alguna manera yendo a ser monopolizada por una sola empresa perteneciente a un país que -no es el mejor ejemplo de democracia que digamos- , nos debe poner en alerta máxima a todos. Sin embargo, eso no justifica el accionar casi 'desesperado' de Washington por detener su expansión, pues actúa de una manera muy proteccionista, demostrando laramente que no quiere perder su hegemonía y monopolio en el manejo del Big Data y su intromisión en la geopolítica, además de querer influir en las decisiones soberanas de cada Estado al intentar impedirles hacer negocios con Huawei. Entramos aquí en una especie de 'juego de tronos',  una especie de 'si haces negocios con ellos, olvídate de nuestro apoyo' , algo que han hecho ambas naciones varias veces a lo largo de la historia. Una competencia para ver quién finalmente se lleva el premio gordo: la posesión y control de datos de la población mundial. Sin embargo, no podemos olvidar que algunas empresas estadounidenses como Google y Facebook, ya lo han estado haciendo durante años con éxito. No olvidemos el caso Cambridge Analytica, y cómo esto puso en alerta al mundo entero sobre la seguridad de nuestros datos personales y el poder que le estamos dando a las empresas al dárselos.

Dicho lo dicho, a los ciudadanos de a pie no nos queda más que tomar precauciones al respecto, cuidando la información que compartimos en la web y también la que consumimos, pues por los antecedentes existentes ya sabemos que es un medio muy usado para influir en decisiones en las grandes masas, fake news, publicidad basada en tus preferencias, entre otras cosas. Como escribió alguna vez George Orwell: 'Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante.'

 

Carlos Benítez

 EE.UU. China Huawei 5G Opinión Google

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