Coronavirus: La crisis del papel higiénico

Coronavirus: La crisis del papel higiénico

Cada día que paso en este bello planeta me doy cuenta que las sociedades son más faltas de sentido común. Entre más leo y más aprendo entro en un círculo de desespero por darme cuenta que a casi la totalidad de habitantes les hace falta sentido común. Hay días en los que pienso que nunca debí haber nacido. ¿Cómo puedo forjar en el futuro una familia que se puede ver involucrada por el sinsentido de la mayoría? ¿Qué será de mis allegados y sus familiares? Son preguntas que no me dejan dormir y que como diría aquel youtuber argentino, ‘jamás obtendrán respuesta’. Tal vez el lector considere que exagero, pero a este punto de la situación con el coronavirus me cuestiono si vale la pena vivir rodeado de gente que puede acelerar la destrucción del planeta.

Cuando surgió la polémica por el Covid-19 el 14 de enero de 2020 era entendible que la gente entrara en pánico, personalmente me preocupé porque no se sabía qué era, cuántos infectados había y qué reacción tomaría China frente a la situación (y más teniendo en cuenta que como buen país comunista –aunque es un comunismo político, porque en materia económica son más capitalistas que la misma Colombia- oculta todo lo que puede). Pero, a medida que pasaban los días, se conocían cifras de infectados, muertos, gente que nunca desarrolló la enfermedad, la contención en Wuhan y los planes de la OMS y otros organismos internacionales, la situación en mí y en muchos iba calmando.

Para finales de enero, la situación para alguien con sentido común ya estaba más que controlada. Es decir, si bien seguían casos de infectados y de muertos, por cuestiones de lógica y estadística, era evidente que ser infectado no correspondía inmediatamente morir teniendo en cuenta que entre más joven las probabilidades de vivir eran del más del 98%. En el caso de que el infectado pase los 60 años, tenga pocas defensas y/o antecedentes de problemas respiratorios, ahí las probabilidades de morir aumentaban hasta un 20%.

Gente en diferentes medios de comunicación empezaron la campaña para que la gente no continuara con el alarmismo. ‘No te vas a morir de Coronavirus’, fue el título de un blog que en Marginal.TV se publicó, con el objetivo que tanto nuestros lectores, como otra gente, no se dejasen meter los dedos a la boca por otros que buscan crear pánico. Miembros de la OMS y diferentes ministros de salud alrededor del globo salieron pidiendo calma.

No obstante, Avanzaron los días y sobrevino lo peor, la caída de las bolsas de valores. El 24 de febrero se cayó, y tras días posteriores, empezó a caer, a caer y a caer, hasta que decenas de divisas del mundo se fueron casi al piso. ¿Las más devaluadas hasta el viernes 13 de marzo de 2020? las latinoamericanas. (Ver gráfica) 

Aumentó el alarmismo en los sectores económicos. Países como Colombia donde un dólar valía a $3.200 pesos, llegó a los $4.200. El presupuesto del gobierno de Duque para el año 2020 estaba calculado en un dólar entre $3.100 y $3.300; ahora con un dólar a $4.100 pesos, el país está en crisis. El dinero proviene casi en su totalidad de los hidrocarburos, con un precio del petróleo brent alrededor de los USD$30 (producto del alarmismo del coronavirus y la imbecilidad hecha por el gobierno de Putin de pelarse con los Saudíes), no le deja prácticamente ganancias al país, por lo que el Banco de la República tuvo que destinar $17 billones de pesos para enfrentar la crisis, pero aún no se sabe si será suficiente para los próximos meses en el cual se ve un panorama negro por la exageración de la gente.

Y, mientras eso sucede en materia económica en Colombia, Latinoamérica entra en caos, y en España e Italia, todo se pone patas arriba.

 

¿Por qué hay tanta gente muerta en Italia?

Tal como se escribió en el artículo ‘Toda la verdad: ¡Te pagan 24.000 € por irte a vivir a una ‘ciudad’ italiana!’ el cual puedes leer en Marginal.TV, la mayoría de la gente que vive en las regiones apartadas de Italia son personas mayores de 60 años. Según datos de Istituto Superiore di Sanità, el cual es similar a los datos de worldometers.info que se usaron para el artículo ‘No te vas a morir de coronavirus’ el cual puedes leer en Marginal.TV, la mayoría de las muertes producto del coronavirus son en personas mayores de 60 años (ver gráfica), debido a que su organismo por longevo no soporta ni una gripe común como lo hace una persona joven y radiante. Es sentido común.

Las autoridades, para evitar un mayor contagio llamaron al aislamiento, evitando conglomeraciones y restricciones de viajes para evitar la propagación. Medidas similares a las que se tomaron en Wuhan -ciudad donde surgió el brote y ya se ha venido recuperando económica y socialmente del virus-. Tras el anuncio, las medidas ya fueron exageradas a más no poder por la gente. Se abalanzaron contra local comercial encontraron, compraron todo lo que sus bolsillos permitían, dejaron de ir a restaurantes, cafeterías y exageraron el aislamiento produciendo un caos económico en Italia.

A raíz de la mortalidad y aislamiento que ha habido en Italia, la mayoría de la gente en países hispanoparlantes empezaron la cruzada –no bíblica sino salubre- de argumentar que el coronavirus era el apocalipsis. Empezó el alarmismo en países donde ha habido menos de 30 casos –sin muertes- pidiendo cierre de fronteras, cancelación de vuelos, decretar pandemia y prohibición de eventos públicos. Arrasaron con todos los locales comerciales que encontraron a su paso.

 

Ay, España de mi vida

En España, la situación es muy similar a la italiana. La crisis por el virus y la presión ciudadana, principalmente en Twitter, hicieron que el Gobierno de Pedro Sánchez prohibiese en Madrid y en Cataluña, la apertura de locales comerciales que no fuesen esenciales como farmacias, supermercados o gasolineras. Al igual que en Italia, la población media de España es de mayores de 44 años, a más longevidad, la probabilidad es más grande. Quienes la tienen difícil son los adultos mayores, no los jóvenes quienes deben ser responsables por cuestiones de higiene básica, como el lavado de manos, no meterse los dedos en la nariz, las orejas y la boca. Tal vez, de haberse aplicado hábitos básicos de higiene, los contagios no habrían llegado a ese punto. Pero no, es más fácil echarle la culpa es de los chinos.

 

El papel higiénico

Como si de un chiste se tratase, tanto Italia como España –quienes podríamos decir que tendrían ‘razones’ para hacerlo- la gente arrasó con supermercados y comercios de víveres. En Estados Unidos, los casos que ya llegan a 1.600 con 41 muertos (2,5% de muertes), y en países latinoamericanos donde si acaso al igual que el desarrollo, el coronavirus ha llegado, también está empezando la comprar compulsiva en comercios.

En todas las situaciones el absurdo y la falta de sentido común no pueden brillar por su ausencia. La compra en masa de papel sanitario. Papel sanitario, joder. No se está acabando los alimentos, los jabones –en cualquiera de sus presentaciones-, botellas de agua para enjuagarse las manos en cualquier lugar en que se encuentren. No. Papel sanitario, papel higiénico. Doble, triple o cuádruple hoja. Sin una explicación aparente, pareciese que lo único por lo que compran el papel sanitario es porque están cagados del miedo.

Ese absurdo ha llevado a que gente en Australia, tal cual sucede en épocas del Black Friday en Estados Unidos, se agarre a puñetazos por packs de papel sanitario. Sentido común, donde es más fácil agarrarse a puñetazos y ser víctima de contagio por la saliva emitida por el adversario –en el caso de que tenga coronavirus- por un rollo de papel higiénico para no contagiarse. Paradojas de la vida.  

 

¡Cerrad las fronteras!

En Latinoamérica ha sido tendencia en redes sociales la proclama de cerrar las fronteras terrestres, prohibir el ingreso de aviones provenientes de Europa, Asia y los Estados Unidos, sin tener en cuenta las consecuencias sociales y económicas que eso conlleva. Para empezar, el brote actual de coronavirus se debe en su mayoría a los factores de falta de higiene; cerrar las fronteras no servirá de nada cuando ya hay contagiados dentro de un territorio y cuando la gente a su alrededor no tiene en cuenta normas de higiene básicas, sin contar medidas de precaución para no contagiar a otras, como cubrirse al estornudar o si se tiene certeza de tener el virus estar en casa (a no ser que la situación se agrave).

Un cierre fronterizo representa millonarias pérdidas para las naciones involucradas, además de emproblemar a una persona que, por ejemplo, esté de paso en un país vecino, sea por negocios, vacaciones, visitar un familiar, etc. La prohibición de vuelos del extranjero también amerita los mismos problemas con la diferencia que a mayor escala. Imagínese tener un familiar de vacaciones en Reino Unido y que prohíban en Colombia los vuelos de pasajeros provenientes de Europa, obligando a este a tener que pagar más días de alimentación y estadía en territorio extranjero.

Los que más han llevado del bulto –como raro- por estos días han sido los venezolanos, teniendo en cuenta que su sistema de salud está en declive desde la muerte de Chávez. Estos, migrando de forma masiva desde hace dos lustros a territorios vecinos, han sido el chivo expiatorio para los nuevos casos de coronavirus en el continente. En redes sociales desde colombianos y brasileros hasta peruanos han expresado su repudio y piden que se siga prohibiendo la entrada, más cuando estos son potenciales emisores del virus.

 

-César Zalamea 

 

Tu voz aquí >>> https://anchor.fm/santiago-acera/message

 

 

 

 Coronavirus Covid-19 pandemia enfermedades américa latina latinoamérica Estados Unidos Italia China Perú Chile Argentina Colombia Duque México Virus Bolsas de valores Papel Sanitario
 14/03/2020

Artículos que podrían interesarte 🔥