Balaceras en Culiacán: ¡AMLO es el culpable!

Balaceras en Culiacán: ¡AMLO es el culpable!

En horas de la tarde del jueves 17 de octubre de este año tras la captura en la ciudad de Culiacán por parte del Ejército y el SEDENA, de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, uno de los hijos del Chapo Guzmán, y tras su posterior liberación, se presentaron numerosas balaceras, vehículos incinerados y hasta el escape de cincuenta reos de una cárcel municipal, causando así el pánico entre la población civil y alerta en todo el estado de Sinaloa.  

Inmediatamente en redes sociales, como si fuera chiste de mal gusto o el sinsentido de miles de personas, empezaron los ataques contra Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México desde el 1ro de diciembre del año pasado, culpándolo de la violencia, culpándolo por cumplir lo prometido en campaña: luchar contra la corrupción y acabar con la guerra que ha cobrado miles de víctimas en el país.

               

Culpemos a AMLO

Sin buscar limpiarle el saco a AMLO, mucho menos a su partido político ni a sus ideologías; culparlo de la balacera y los muertos en Culiacán es un sensacionalismo popular. AMLO anunció en su campaña presidencial y afirmó una vez llegó al poder una lucha frontal contra la corrupción y el narcotráfico que seguía mermando las instituciones gubernamentales desde que ésta empezó en diciembre del 2006. AMLO aseguró en numerosas intervenciones que traería la paz para los mexicanos, no obstante, la gente parece no entender que AMLO no hace parte del staff de Los Padrinos Mágicos, que evidentemente no conoce la magia, las artes oscuras ni tiene superpoderes para acabar con la guerra de un día para otro y más sin violencia.

La vida no es una obra de ficción. Lamentablemente, en la mayoría de los casos las guerras no se solucionan con diálogo sino por el contrario con fuego, sangre y llanto. Cuando un conflicto hace metástasis en la política, la economía y el poder, tal como las células cancerígenas en los tejidos, detenerla es trabajo complejo. ¿Qué esperaba el mexicano de a pie con la llegada de AMLO al poder? Que él, con un poder beato, ¿exorcizara los demonios del poder y el dinero a los narcotraficantes y políticos corruptos? ¿que de un día para otro México dejara de ser uno de los países más violentos del mundo para convertirse en la Noruega latinoamericana? Absurdo.

 

Si matas al rey, ganas la partida

Hasta el momento los medios de comunicación y las ruedas de prensa que ha proporcionado el Gobierno han batallado por mostrar ‘su verdad’. No es claro si la operación fue o no planeada y ejecutada para la posterior captura de Guzmán. De ser planeada, la ineptitud y poca competencia del gobierno puede quedar en tela de juicio, pues el hecho de llevar 60 hombres a la captura del hijo del gran capo de la droga a nivel mundial, cuando este posee un ejército de cientos de sicarios y paramilitares, deja mucho que desear.

Según medios de comunicación, cuando Guzmán estaba en poder del SEDENA los hombres del capo robaron tanques con combustible y anunciaron que, de no liberar a su patrón estos iban a volarlos en una zona residencial y disparar a gente inocente, todo esto sin contar que decenas de hombres fieles al Cartel de Sinaloa se dirigían desde diferentes ciudades y pueblos de Sinaloa hacia Culiacán para hacerles frente a las fuerzas de la ley y el orden.

Tras conocerse lo anterior, una lluvia de críticas e insultos empaparon al Gobierno de AMLO, tachándolo de inepto y de corrupto por haber permitido que se liberara a Iván Archivaldo Guzmán. No logro entender la razón de las injurias contra AMLO; es decir, entiendo su ineptitud en la operación, pero injuriarlo por salvar la vida de la población civil al permitir la liberación del narco, me parece demasiado.

¿Por qué la gente es necia y no entiende esa razón? No lo sé. AMLO, de no haber liberado a Guzmán tal vez México estaría llorando muertos, inocentes que no tenían por qué ser las víctimas de una guerra que no les corresponde. En esta oportunidad las autoridades en Sinaloa no tenían la manera de garantizar la seguridad de la población civil. Tener en jaque y posteriormente matar al rey, en ese instante, no iba a traer la paz.

 

Un vulgar colofón

Te puede o no gustar AMLO como político y como actual presidente, este tiene mucha tela para cortar y líneas para debatir. A la sociedad mexicana le puede parecer o no un inepto en materias económicas, sociales y de infraestructura, un cretino que hace el ridículo en la televisión nacional, etc.; pero echarle la culpa por un conflicto que él no inició hace más de 10 años -la cual cabe recordar, inició en el gobierno de Felipe Calderón en diciembre de 2006 con la ofensiva del Ejército Mexicano en el Estado de Michoacán- es saltarse el sentido común. Culpar a AMLO por intentar extirpar el apéndice de la violencia es apelar a la ignorancia y a la amnesia histórica del país. AMLO prometió atacar el narcotráfico, está cumpliendo.

Comparto la opinión de muchos. La guerra contra el Narcotráfico en México tiene que ser frontal y tiene que ir de mano con la lucha contra la corrupción gubernamental. Negociar no servirá de nada, pues debido a su posición geográfica, México es el enclave para el transporte de estupefacientes hacia el mercado más grande de estas sustancias, Estados Unidos. Carteles hay muchos y tras desarticular uno vendrá otro más ocupando los territorios que el anterior dejó, convirtiéndose así en una Hiedra de Lerna. La lucha, bajo los mandatos anteriores puede dar frutos, tautológicamente no completa, pero sí lo casi suficientemente controlada como para no ser un problema, por lo menos hasta que algún día todas las naciones den paso a la legalización regulada.

Debo hacer hincapié en que Iván Archivaldo Guzmán Salazar no debería ser denominado como muchos le llaman, ‘el chapito’, minimizando lingüísticamente su peligrosidad. Guzmán Salazar, al igual que sus hermanos y que otros miembros de la organización son un peligro latente para México. No son un par de críos que se quedaron con el legado del hombre más poderoso de América Latina. El Cartel de Sinaloa no es una organización piramidal; Guzmán Salazar no es la cabeza, pues esta es una organización horizontal con más de 10 miembros que toman decisiones en conjunto, todos delegados por el mismo Joaquín Guzmán Loera tras su encarcelamiento. Pasar por nimio el problema que Guzmán Salazar representa para México y el resto de países latinoamericanos, en especial Salvador, Colombia y Venezuela, es un error.

Finalmente, por más de que quieran, dudo que haya rey puesto, rey muerto. Ojalá no caigan más inocentes en tierras mexicanas.

 

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