¿Es probable una Tercera Guerra Mundial?

¿Es probable una Tercera Guerra Mundial?

Finalizada la Segunda Guerra Mundial y tras los juicios de Núremberg, cientos de miles de personas han estado a la expectativa del estallido de la ‘Tercera Guerra Mundial’. Momentos neurálgicos como la Guerra de Corea, la crisis de los misiles de Cuba, la Guerra de Vietnam, numerosos sucesos de la Guerra Fría, la Guerra contra el Terrorismo de Estados Unidos en Oriente Medio, la Guerra Civil Siria y recientemente las tensiones entre Estados Unidos e Irán han sido el combustible y la comidilla para asegurar que como Jesucristo, la ‘Tercera’ viene pronto.

Lo cierto es que la respuesta para tan compleja pregunta es un rotundo “NO”. No es posible una tercera guerra mundial, una guerra continental o siquiera una guerra lo suficientemente grande para involucrar a un tercio de la población mundial. Y sí, aunque suene decepcionante para aquellos que quisieran enfrentarse con fusiles de asalto en barrios enteros destruidos por las bombas, la posibilidad es nula. Pero, no nos quedemos con la respuesta corta, analicemos:

 

¿Qué es una ‘Guerra Mundial’?

Según Wikipedia, una Guerra Mundial es un término que se refiere a un conflicto bélico a gran escala que involucra a varias naciones de distintos continentes. Siendo así, las únicas (y por lo tanto denominadas como tal) Guerras Mundiales fueron la Primera, entre 1914 y 1918, y la Segunda entre 1939 y 1945. En la Segunda Guerra Mundial, todos los países del mundo estuvieron directa e indirectamente involucrados en la guerra, teniendo más de la mitad implicaciones bélicas en los cinco continentes poblados del mundo. Los únicos países que no entraron en ella fueron Suiza y España que acababa de salir de la Guerra Civil (aunque apoyase bajo cuerda a Hitler). No obstante, con este último hay que aclarar que Franco cambió la posición de neutralidad a la de ‘no beligerancia’ en junio de 1940 tras la entrada en guerra de Italia, y aunque sobre el papel no era muy claro a qué jugaba Franco, bajo terreno bélico hizo malas pasadas en escaramuzas aliadas como en Tánger y Leningrado.

Contextualizando, guerras regionales como las que podrían desatarse con la posible intervención en Venezuela, la actual anexión de territorios palestinos por los Israelíes, o las continuas masacres que cometen los Turcos en territorios fronterizos con Siria, no podrían ser catalogadas como Guerras Mundiales, hasta que decenas de países de todos los continentes no entren en el conflicto.

 

¿Por qué es improbable otra ‘Guerra Mundial’?

Hay diversos motivos por los cuales una ‘Guerra Mundial’ no volverá a tocar a la humanidad:

La primera. La más importante es que el mundo no es como lo era hace décadas (y no en un mal sentido como aseguran nuestros abuelos). Si bien hay cientos de brotes de sangre en el planeta, la promulgación de los Derechos Humanos, la protección de la vida por parte de numerosos Estados y Organizaciones No Gubernamentales, evitaría a toda costa un conflicto de proporciones globales. En gran parte de los países desarrollados los discursos de odio y de repudio hacia minorías, naciones o políticas han cesado. Repito, gran parte de los países, pues incluir a naciones como los Estados Unidos o Rusia los cuales llevan lustros metiéndose en asuntos externos, generan temor en la población.

La segunda. La estrecha relación que hay entre las multinacionales y los gobiernos de diferentes partes del mundo. Para nadie es un secreto que los grandes bancos y las grandes multinacionales manejan los países, no solo por contar con recursos para ayudar en el crecimiento de una nación, inversión social, generación de empleo, sino porque muchas tienen el poder de apoyar y financiar los candidatos que permitan su reinado. Un ejemplo de lo anterior son las ganancias de Microsoft que en 2019 generó más dinero que el PIB de países como Bosnia y Herzegovina (con 3,5 millones de habitantes), Jamaica (2,890 millones de personas), Nicaragua (6,3 millones de habitantes) o Haití con (11,325 millones). Este reinado de las multinacionales que tienen nexos en gran parte de la población mundial permite que la probabilidad de un conflicto a escala mundial se reduzca, ya que una empresa como (por citar solo un ejemplo) Chevron no le interesa un conflicto entre los países que tiene presencia debido a que sería gravemente perjudicada tal cual sucede con el embargo petrolero que tienen los Estados Unidos en territorio venezolano.

La tercera. Las guerras de ahora son “más inteligentes”. Un ejemplo es la guerra que llevan haciendo diferentes naciones a la pútrida política del ‘chavismo’ en Venezuela, la cual ha asfixiado al régimen a un punto en que Maduro está desesperado. Aquí podemos ingresar en el campo de la ética. Qué es mejor, ¿matar un pueblo de hambre o a balazos? Lo cierto es que, para acabar con el adversario no se ve tan necesario la fuerza militar. Otro ejemplo es la Guerra de Donbáss en Ucrania la cual desestabilizó el país en 2014 y a pesar de los 50.000 muertos que cifra Alemania, Rusia se hizo con varios territorios ucranianos en “elecciones” presuntamente “lícitas”. Algún lector podría citar que esto no tiene sentido pues en conflictos como la Guerra contra el Terrorismo de Estados Unidos, su presencia en Oriente Medio ha sido fundamental. Si bien esto es cierto, se debe a varios motivos como la producción de hidrocarburos y estupefacientes en territorios como Afganistán que eran patrocinados y protegidos por el gobierno estadounidense para seguir financiando la guerra, lo cual es difícil manejar desde un despacho. Necesitan hombres en tierra. Otro modelo de guerra es la invasión comercial como la que lleva a cabo China, la cual consiste en la creación de empresas en países tercermundistas, pero con grandes potenciales petroleros y mineros, tal cual hace en Colombia en el departamento de Antioquia para explotar la mina de oro de Buriticá, o como lleva a cabo en Venezuela para rescatar al régimen de Maduro de la quiebra absoluta. Ya no es tan necesario amenazar con un fusil sino llevar tu empresa, pagar un par de coimas y llevarte todo para tu hogar así los nacionales de aquel país se paren de cabeza.

Lo cuarto. Recursos. En el pasado las guerras eran más habituales por la dificultad para conseguir recursos para subsistir. Un ejemplo pueden ser las escaramuzas llevadas a cabo por los Vikingos quienes para sobrevivir en un mundo dominado por la hambruna y en unos territorios con dificultad para cultivar tuvieron que expandir sus territorios a otras partes de Europa. Otro ejemplo, los españoles y otros países europeos quienes saquearon América y partes del Sudeste Asiático para extraer recursos que les permitiera subsistir en un mundo en constante lucha. Pero ¿y ahora? Con redes económicas interconectadas, puede ser suficiente producir un solo producto/servicio para generar los recursos suficientes para importar otros, como por ejemplo hacen los países petroleros quienes viven de producir todos los derivados inmediatos del petróleo (crudo, gasolina, gas, gas licuado, asfalto) vendiéndolo a los precios fijados por la OPEP para comprar productos como los generados por la Agricultura que son más económicos en mayores proporciones. Evidentemente hay conflictos por recursos como el petróleo y la minería, pero estos no siempre se llevan a cabo con fusiles. (véase nuevamente el punto 3).

Quinto. Destrucción total. Es muy probable que, de generarse una Tercera Guerra Mundial, las grandes naciones firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear como “Estados Nuclearmente Armados (NWS)”, se “enciendan” a bombazos. Es por esto que a nadie, con un poco de cordura, le interesaría iniciar una guerra. Ni a Trump (con lo estúpido que es), a Putin, a Macron, a Xi JinPing o a Johnson. ¿Para qué acabar con el único hogar que tenemos? Una guerra nuclear (véase el siguiente subtítulo para una breve extensión), biológica o química podría acabar con todo. En estos momentos a ninguno de los cinco les interesaría perder su dinero, sus propiedades o su “libertad” de viajar y conocer el mundo, por destruirlo para vivir toda la vida en un búnker, encerrado hasta morir de viejo o enfermo. Solo un loco podría querer algo así…

Sexto. Simple y llano desinterés. Muchas guerras en el pasado se hicieron por “deporte”. ¿Qué otra cosa más allá del día a día se podía hacer en la Edad Media? por ejemplo. Otros tantos tenían razones (discutiblemente) “válidas”, como la humillación de los alemanes tras la Primera Guerra Mundial que derivó en la Segunda. Lo cierto es que un mundo mayormente (aunque deplorable) globalizado, con la capacidad de que casi cualquiera con los recursos medianamente necesarios puede viajar a cualquier parte del mundo y con medios como Internet para conocer culturas, aprender idiomas, enamorarse de una persona al otro lado del globo, o herramientas como la televisión, los videojuegos, la radio y la cultura casi asequible para todos, deja por debajo intereses bélicos. El mundo es una bola de entretenimiento que le quitaría las ganas expansionistas a la mayoría. En el pasado el soberano de un territorio, aburrido, poco consagrado, con ansias de obtener recursos o simplemente querer pasar a la historia, iniciaba un conflicto. Hasta la más leve descortesía generaba guerras con decenas de muertos (las menos relevantes). Hoy esos motivos pueden quedar inutilizados. Hay familias como la corona británica que tienen tanto dinero que no saben qué hacer con él. ¿Qué más puede querer una familia que tiene "a su orden" 60 millones de personas, nexos con diversos miembros de mancomunidades, tratados internacionales, mansiones, castillos, vehículos, aviones, joyas, fama? Llega un momento que lo más intersante que les pasará en el día será que les echen un hijueputazo por Twitter. Uno como pobre desgraciado puede soñar en conquistar día a día diversas metas, pero alguien que lo tiene todo solo debe dedicarse a disfrutar lo que tiene. Pocos serían tan estúpidos de arriesgar el oro y el moro buscando ser aniquilados en una guerra global para acaparar algo que no tiene sentido.

 

¿Y las bombas atómicas? ¿Y la guerra por el agua?

Nuevamente reitero que la guerra es un negocio, pero no lo es cuando tantas partes y tantos intereses se ven involucrados. No es lo mismo financiar la guerra en países como Sierra Leona para conseguir piedras bañadas de sangre que adornen las ‘circunspectas’ fiestas de élites europeas, y financiar conflictos como el Colombiano (como le gusta al Uribismo), para adueñarse de tierras para la ganadería, recibir regalías por el tráfico de armas, el secuestro y la exportación de estupefacientes, a llevar a cabo una guerra a nivel global que destroce cientos de ciudades y acabe con la existencia de millones.

Un mito muy extendido desde hace décadas es una futura guerra por el agua lo cual no mucho tiene sentido. Uno de los grandes problemas que generan los conflictos armados es precisamente ese, acabar con grandes extensiones de ecosistemas. ¿Cómo habrá una guerra por el agua cuando en el camino van a acabar con ella? Eso sin contar que el costo de vidas humanas, territorios utilizables para la potenciación de la cultura y el dinero invertido en la guerra, puede ser usado para una lucha sin precedentes en la desalinización del agua. Un ejemplo de la lucha para desalinizar el agua es Dubai, el cual realiza el proceso para sanar la sed del 98% de su población. Otro territorio es Israel, el cual desaliniza hasta el 80% de agua para el consumo de sus ciudadanos. Vamos, que sale más barato la guerra en pro de sanar la sed mundial con plantas desalinizadoras y proyectos que habrá de inventar la humanidad, a matarse a bombazos por un riachuelo.

Por otra parte existe el temor de que algún loco como Trump (que por fortuna no lo ha hecho y dudo que lo haga) llegue al poder de un país con armas nucleares, tanto los que hacen parte de los Estados Nuclearmente Armados (NWS) del Tratado de la No Proliferación Nuclear, como aquellos que tienen y no hacen parte como Pakistán, Israel o Corea del Norte, como los que están en proceso de desarrollo como Irán quien amenaza la estabilidad de la paz mundial. Al igual que Jorge González, yo también “vivo con el miedo al dedo que alguna vez apretará el botón”. 

Un ejemplo de gran riesgo de acción nuclear es la guerra del territorio conocido como Cachemira entre la India y Pakistán, dos países con armas nucleares y que se encuentran fuera del Tratado de la No Proliferación. Resumidamente, el territorio es reclamado por los dos países y para ello llevan lustros aplicando la fuerza enviándose mutuamente bombas, generando actos terroristas en los dos países y quebrando con minas las piernas de quienes lamentablemente tienen que participar directamente del conflicto. Existen un temor global por el probable uso de una bomba nuclear por alguno de los dos, lo cierto es que a ninguno de los dos les conviene. Para empezar Pakistán solo tiene noventa bombas nucleares, el líder que decida enviarle una bomba a la India tendrá que recibir inmediatamente centenas de bombazos que no solo lo borrarán de la faz de la tierra, sino a su familia, a sus amigos, a sus connacionales, a sus territorios, sino peor aún, a sus ecosistemas. Eso sin contar que no podrían atacar las bases nucleares de la India pues pocos tienen acceso real a su ubicación y parte de ellas están en submarinos que navegan en el Mar Arábigo. A la India tampoco le beneficiaría atacar a Pakistán, no solo porque corre el riesgo de sufrir un ataque de regreso sino porque el repudio internacional podría ser tal que sería atacado en conjunto sea o no con armas nucleares.

Probablemente el mayor riesgo del uso de armas nucleares sea en territorios que no tienen “nada que perder” o bien tienen marcados en fanatismos políticos religiosos, como puede ser Irán (si se hace con armas nucleares) o Corea del Norte. Ante esto sólo se puede esperar que jamás suceda. (Nota: no estoy diciendo que Irán sea un país peligroso, me refiero a que sus líderes que actúan como subnormales no solo contra la comunidad internacional sino contra sus connacionales, son un peligro para la humanidad).

Un tema adicional es la cultura y el turismo. Según el portal hosteltur.com, el turismo genera hasta 5.000 millones de dólares al día. Mientras una guerra global solo genera pérdidas económicas, humanas y materiales, el turismo y la cultura permiten el crecimiento de numerosos países (por pobres que sean, pues hay gente que a día de hoy sigue viajando a Venezuela) y en algunos permiten la subsistencia digna de cientos de personas.

 

Vale, vale, y ¿por qué se invierte tanto en defensa?

La inversión en defensa es uno de los tantos ‘gritos en el cielo’ que pegan ciudadanos en todo el mundo. Países como Estados Unidos invierten 649 mil millones de dólares al año, un 3.2 de su PIB, en gastos militares. Vamos, terrorífico. Lo cierto es que la inversión se hace por diversos motivos, uno de ellos es la demostración de poder pues a ningún país como Estados Unidos, China, Rusia, Arabia Saudí, la India o Francia les interesa demostrar debilidad ya que si bien no posible una guerra mundial (como demostré numerosas veces atrás), sí pueden entrar en conflictos locales. A esto podemos sumar el terrorismo el cual más allá de temores como una Tercera Guerra o cuentos ‘chinos’ como la guerra por el agua, es el más latente y no, no porque los terroristas vayan a armar un ejército y tumbar un país como Estados Unidos, sino porque los ataques terroristas, rápidos, ‘eficaces’ e inesperados no solo ponen en riesgo vidas humanas y daños multimillonarios sino generan inestabilidad en los gobiernos.

El terrorismo y la guerra de las naciones contra grupos delincuenciales financiados por mafias, carteles del narcotráfico, trata de personas, minería ilegal, contrabando, naciones malintencionadas, entre otros, se convertirá en unos años en un peor dolor de cabeza para la humanidad. Es por esta razón que la inversión en el tema bélico y militar es tan importante, no obstante, debe ser criticado cuando abusa de un gran porcentaje como lo hace Estados Unidos. A esto podemos sumar también que el planeta debe investigar y prepararse para un futuro encuentro con seres de otros planetas pues para nadie es un secreto que en el universo NO estamos solos y es evidente que como el ser humano ha sido conquistador de terrenos es probable que en los siglos o milenios venideros (de no habernos extinguido por sobreexplotar el planeta, claro), el ser humano contacte con seres extra-planetarios con intereses expansionistas. Suena a ciencia ficción pero no lo es.

 

Conclusiones finales

Si bien no habrá una Tercera Guerra Mundial y la probabilidad de una guerra continental es baja, esto no quita el peligro de guerras locales, ataques con armas nucleares, biológicas o químicas y mucho menos la destrucción de grandes espacios del planeta. No obstante, hay que cesar con esas conspiraciones, especialmente en Youtube donde canales se lucran de posponer semana a semana, mes a mes, el inicio de la Tercera Guerra Mundial la cual jamás llegará. También, aprovecho este espacio a quien me lea a que eduque en la importancia de enseñarle a cuanta persona se encuentre que el mundo es de todos, para que las guerras no se sigan propagando a pequeña o gran escala hay que entender que todos somos iguales. Aquí no debe haber diferencia entre “razas” (que no existen como tal), color, religión, sexo, cultura, nacionalidad o estatura. No debe importar de dónde provengas sino el ímpetu que se tenga para sacar el mundo adelante como especie.

 

César Zalamea.

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 11/07/2020

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